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Lugares

EL LOMITO DE EL CANDIL

Hace algunos años el principal diario de Córdoba realizó una encuesta sobre las mejores lomiterías de Córdoba y curiosamente no figuraba El Candil, fue tal la indignación de los clientes que aunque era un día de la semana se autoconvocaron y acudieron en masa al reducto, llegaron al local, se sacaron fotos y las subieron a las redes sociales y la capacidad se desbordó

DANTE

En la ciudad de Leones encontramos un lugar que hace honor al glorioso nombre del pensador con platos que remiten directamente a la prosa de sus obras cumbres. Y la velada se hace aún más perfecta, si uno se aloja en el majestuoso hotel que alberga el restaurante.

LA PULPERÍA DE LOS FERREYRA: TRADICIÓN CRIOLLA EN CALAMUCHITA

Si uno quiere vivir un viaje en el tiempo, no necesita procesar eso de los multiversos o las traspolación, con solo acordarse que hay pulperías vigentes e ir por ello alcanza de sobra. Esta pulpería-restaurante no solo ofrece cocina criolla, sino que es un verdadero templo de la tradición. ubicado frente a la histórica Capilla Vieja, en la esquina más emblemática de la ciudad. Fundada por Carlos Ferreyra, quien también fue impulsor de la agrupación Gauchos de Calamuchita, este lugar fusiona su pasión por las raíces con sabores genuinos: vino artesanal de algunas bodegas de Caroya y de Villa General Belgrano, fiambres caseros, empanadas al horno de barro, cabrito a las brasas, humita, locro, puchero mixto y parrilla tradicional. Es un claro homenaje a la gastronomía campera tradicional. 

COMEDOR EL NOGAL

Si bien el menú puede variar con el paso de las estacione y ahora en verano todos se vuelven locos por el sánguche de osobuco que viene en pan de ciabatta y lactonesa de pimientos asados, los clientes coinciden en destacar aquellos platos que remiten a la cocina tradicional argentina, bien elaborados y con porciones generosas. Entre los platos y especialidades más mencionados se encuentran la trucha preparada con atención al detalle, las empanadas salteñas y pastas tradicionales, como ravioles y canelones bien recibidos por los comensales. En los postres clásicos, sobresalen el flan casero que muchos recomiendan para cerrar la comida. Además, varias reseñas mencionan una cocina tradicional y bien ejecutada, interpretada como “casera” y “muy buena”.

PROVEEDURÍA PAN DURO

Hoy te vamos a contar la historia de María Juana Lancioti, madre de Guillermina y abuela de Camila. Pasado, presente y futuro de una proveeduría que es tan pero tan completa que los vecinos de Los Surgentes también la eligen para celebrar con sabores. “A veces proyectamos la idea de que alguna vez, cuando crezca mi nieta se sume a nuestros sueños ya que notamos que la entusiasma vernos cocinar a mi hija y a mí todo el tiempo. Y a su manera juega, por momentos, a ser cocinerita”, cuenta María Juana.

LA CASONA

Hace 18 años Alicia y Arnaldo decidieron abrir un centro de distribución de los sabores, ya sea en formato restaurante como delivery. Ya tenían un horno de barrio de proporciones más reducidas en su propio patio, ya lo tenían domado y sabía como hacerlo hablar en términos gastronómicos. A partir de ese horno comenzaron a ofrecer opciones diversas de menú y tal la aceptación con el tiempo necesitaron más espacio, más hornos, más mesas, más gente.

RINCÓN DE LA ESTANCIA

Hay lugares que no se anuncian: se descubren. Como si el paisaje mismo los escondiera a propósito, esperando que alguien llegue sin apuro. En Las Calles, entre caminos que serpentean suaves y el aire parece oler distinto, aparece Rincón de la Estancia. Y no es solo una panadería. Ni solo una casa de té. Es, más bien, una pausa. El edificio tiene 150 años. Y se nota, pero no como desgaste: se nota como historia. Durante décadas fue almacén de ramos generales, de esos donde se mezclaban las conversaciones con el olor a harina y a campo. La familia lo conserva hace 90 años, y hace apenas tres, lo transformó en lo que es hoy.

LA DON LUIS Y LA CUESTIÓN DEL TAMAÑO

Don Luis claramente con creces lo logra, el sitio está repleto de actores de repartos de películas varias del Canal Volver, de la filmografía de los Hermanos Coen y también es fácil encontrar más de una musa almodovariana dando vueltas por el lugar.

DISPAR FOOD

La gastronomía muchas veces se sumerge en las  modas o en la copia de tendencias mundiales y todo eso generalmente no llega a buen puerto, en el caso de la cocina étnica o de ciertas culturas cuando es una réplica que ignora manos reales que cocinen efectivamente desde sus genes, la cosa ya tiene sabor a otra cosa. Sin embargo, aparecen lugares donde quienes regentean y comandan la cocina efectivamente son originarios de los platos que pregonan y ahí si el viaje a esos sabores resulta una experiencia enriquecedora. Como ocurre con este reducto y los aromas venenezolanos.

TRATTORIA D`ORO

Otros, los que se ubican en lugares históricos como en este caso, a escasos metros de una Estancia Jesuita que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad (por la UNESCO) también deben acompañar con sabores ese gran privilegio. Y esta trattoria que desde hace 30 años se destaca en una ciudad que siempre se destacó por su gastronomía, lo cumple con creces ofreciendo platos que reúnen las máximas que no nos cansaremos de destacar: excelencia culinaria, abundancia y buen precio.

DOÑA ELSA

Comida casera variada, deliciosa al extremo, abundante como en los mejores recuerdos que el hemisferio emocional del cerebro nos trae de regreso de esas que hacían las abuelas y con una atención superlativa, que te hacen saber que ser anfitrión para ellos es un honor y no una carga, que servir la mesa es una celebración y no la repetición mecánica de un trabajo.

MAÑOSSO

Así es mañoso, como su nombre lo indica, no es algo que se lee en el primer parpadeo, que se estereotipa de solo un vistazo, tiene sus vericuetos que te irá largando de a poco mientras la astucia de un gran chef y de un equipo de cocina y servicio que están para que encuentres sus mañas y las termines aplaudiendo. Los platos tienen ese no se qué de bodegón pero también el riesgo de una técnica estudiada, es una justa combinación entre lo que la herejía puede provocar la heterodoxia pero sin caer en el snobismo ni en el emplatado para la foto. Acá todo está al servicio del sabor y las porciones obran en consecuencia sin dejarte con las ganas de ese beso a la mitad que otros supuestos ilustres profesan. Ahora sí, a los bifes.

LA PASTORA

Como sabemos La Calera viene haciendo mucha fuerza para convertirse en polo gastronómico. En la ruta, en el borde de un río, en ese momento exacto en que el hambre deja de ser necesidad y empieza a ser excusa. Ahí, casi como un gesto inevitable del paisaje, aparece La Pastora. No es un restaurante que quiera impresionar. No hay diseño de autor ni pretensión gourmet. Lo que hay —y eso se percibe apenas uno cruza la puerta— es otra cosa: la promesa de una comida que intenta parecerse a la de casa.

Ubicado en el ingreso a La Calera, al costado de la Ruta E55 y junto al puente sobre el río, La Pastora tiene esa lógica de parada serrana: mesas amplias, cierta rusticidad, y una terraza que mira al agua. Durante años, fue uno de esos puntos de encuentro donde la comida es casi una excusa. Un lugar de domingos, de familias largas, de sobremesas sin reloj.

PEPERONCINO

En los inicios sólo se servían las pastas combinadas con verduras, tal como se degustan en Italia pero las costumbres argentinas hizo que tuvieran que amoldarse al gusto local. “Como somos un país muy carnívoro fue complicado, así que fuimos agregando carnes y algunos pescados”, agrega Giraudo.

NONNA BERTINA

En primer lugar, el restaurante nace de una gran historia de amor. Daniele, genovés de nacimiento viaja a la Argentina por un trabajo puntual en la localidad de Embalse. Al poco tiempo conoce a Zulma, cocinera de la vecina Villa General Belgrano. Flechazo inmediato, casorio al año próximo y nacimiento del progenitor de la pareja. Acto seguido Daniele renuncia a su trabajo y decide emprender con Zulma un restaurante propio que uniera esos dos mundos, la italianidad en su máxima expresión con la majestuosidad de Calamuchita.

EL CARRI MERCOSUR

Como es de Perogrullo en las rutas y caminos la mejor recomendación de un lugar de comida la dan los camiones y autos estacionados. Quien recorre pueblos y ciudades generalmente sabe donde parar para almorzar o cenar algo que le provoque más que el alimento.

LA COSTANERA

Al igual que otra firma clásica como Chammas cuya pastelera inventó la colación, esos bocados de dulce de leche con glaseado arriba también son de la partida. Incluso siguen ofreciendo el chatre que fue el antecesor de las colaciones y solamente se lo consigue en la región norteña de Córdoba y del país al cuidado de sólo un puñado de artesanas.

LA EUROPEA

No podés dejar de probar el famoso “pan de azúcar” que son la “vedette” de la panadería. Se hacen los discos de merengue y entre medio de los dos se coloca dulce de leche. Luego, mezclan merengue con crema chantilly y se hace una cúspide. Se añade merengue triturado, en forma de punta. De esta manera queda igual al cerro que cobija a Cosquín, el célebre cerro pan de azúcar de las sierras.

GLOTÓN BAR

odo el lugar no es barato, está en sintonía a los precios del shooping cercano pero tiene estos productos destacados. No es que abramos el paraguas, solemos recomendar lugares como Carlos El Pobre para comer bien sin gastarte un fangote pero si es un plan romántico para escuchar algún músico te damos esta data.

LO DE VILLALPANDO Y TODO EL AÑO ES CARNAVAL

Desde purrete Gustavo andaba metiendo las narices en las ollas de la abuela porque sabía que si quería comer bien después del cole tenía que ayudar en la cocina. Y ahí le tomó el gustito. Porque de eso se trata la vida y ese esencial elemento: una vez que uno logra atraparlo, jamás lo soltará. Y lo bien que hace.

DIRÁN

Si uno busca un lugar de cocina armenia típica este restaurante familiar es el ideal. Cada uno de los platos tiene un sabor particular, no se parecen entre sí. Vas a encontrar un Shawarma que te parecerá el mejor que hayas probado, al igual que empanadas árabes abiertas con laban y jugo de limón, el falafel, los niños envueltos rellenos de carne y arroz, con pasta de sésamo; y un extraordinario Kebee labaine.

La comida es de excelso nivel y la dupla que hace el matrimonio con sus hijas le da la impronta de ser atendidos como en su propia casa. Aída siempre está muy atenta a las necesidades de cada cliente y Dirán se inmiscuye en cocinar la recetas más exquisitas del lejano oriente.

CARLOS EL POBRE

A esas dos recetas que la mami le legó, Carlos le sigue poniendo todo el empeño, a las milas las empana él todas las mañanas con ajo y perejil fresco recién cortado. Nada de provenzal o condimentos a hidratar. La milanesa simple que sirven son dos de considerable tamaño que de pepe entran en el plato. Vienen con papas fritas y dos huevos. La opción XL ya no entra en ninguna vajilla y es para compartir.

LA URRACA

En una antigua mayólica colocada sobre una pared todavía puede leerse una frase que parece resumir el espíritu del lugar: “Se inaugura para siempre el café La Urraca”. Nadie sabe exactamente cuándo fue colocada allí, pero cuando Mary y Donca alquilaron el local decidieron respetarla. El nombre permaneció y con él también parte de la memoria del viejo café que había funcionado en ese mismo espacio durante los años ochenta, junto a la tradicional tienda La Urraca.

Los comienzos fueron austeros. Tanto que buena parte del restaurante se armó con los muebles de la propia casa familiar. Las mesas, lámparas, cuadros y objetos decorativos cruzaron de una vivienda a otra porque no había dinero para grandes inversiones. La única compra importante fue una cocina industrial. Décadas después, esa necesidad terminó convirtiéndose en una de las principales virtudes del lugar.

BARRILETE CÓSMICO

Todo lo que existe de sabores aquí es una obra de arte, es nostálgico y verdadero, se vibra con la comida , es sabroso, accesible y la experiencia no tiene precio. Si bien es chiquito el espacio pero es amplia la porción que en gastronomía el tamaño sí que importa. Además tiene una vista a una de las plazas más lindas de la ciudad.

CASA CARAFFA

En La Cumbre hay esquinas que no son solo esquinas. Son memoria. Son pausa. Son ritual. La de Rivadavia y Caraffa es una de ellas. Desde 1994, esa ochava empezó a latir distinto. La antigua residencia del pintor catamarqueño Emilio A. Caraffa dejó de ser únicamente casa para convertirse en refugio gastronómico. Así nació “Caraffa”, un restaurante que supo construir prestigio a fuego lento: parrilla, mesas largas, risas compartidas y una identidad bien marcada.

Había algo en ese lugar —los helechos gigantes colgando de las arcadas, los juegos de ingenio que iban de mesa en mesa— que lo volvía más que un restaurante. Era un pequeño mundo propio. Un clásico cumbrense. Pero como toda buena historia, esa también tuvo su giro. Una casa que se reinventa sin perder el alma

NENETTE

Su carta reúne sabores tradicionales y platos abundantes, entre los que se destacan las milanesas a la napolitana, las versiones acompañadas con jamón y huevos a caballo, las empanadas fritas, la bondiola braseada y la cazuela de lomo. Durante las tardes, el ritmo cambia y el café se convierte en refugio para quienes buscan una pausa. Budines, pastafrolas, pastelitos, tostados y tortillas acompañan mates y cafés compartidos, en una escena que parece encajar naturalmente con la tranquilidad del paisaje serrano.

POCHO LOBOS

Valoración: Tres Caracú Es curioso que te recomendemos un lugar que se enmarca dentro del segmento de los no lugares. ¿Me explico? A ver, Pocho

LUIGI

se pueden comer platos de autor pero de manera abundante. Sostenida. Contundente. No amarretea el banquete de sabores en porciones minúsculas. Cocina para provocar placeres en grandes cantidades, dicho de otro modo, ofrece el clímax en larga duración (otra cosa difícil de encontrar). Su menú de pasos es al estilo italiano

LA EMILIA

Y más allá del gran acierto de la simpleza en todo lo que ofrecen de parrilla, también hay que destacar sus pastas, sus risottos, las opciones para veganos y hasta las clásicas milanesas (con el toque Emilia).

LA TASCA

Esa filosofía basada en los productos de cercanía encuentra su mejor expresión en la carta. Lejos de los menús interminables, La Tasca trabaja con propuestas que cambian según la temporada y la disponibilidad de ingredientes, manteniendo siempre una cocina honesta, abundante y profundamente ligada al territorio.

Durante los meses más fríos como ahora, el locro a la masa se convierte en uno de los platos más buscados. Un gran acierto de traer el locro de esta manera en una provincia tan locrera faltaba la creatividad para presentarlo de esta manera. También aparecen clásicos como el goulash con spätzle, los ñoquis multicolor elaborados artesanalmente, los sorrentinos caseros y el vacío al malbec acompañado por papas aplastadas.

RIBECA BAR

En sánguches, arranco con la opción vegana para no olvidarme después, el de falafel está buenazo: pan de pita, lechuga repollada, tomate asado, hummus de berenjena, salsa tatemada, papas chip caseras acompañado de una salsa (demasiado dip por una nota). Yo recomiendo este que no sólo porque cuesta un tercio en relación a otros, sino porque tiene uno de los fiambres más subvalorados de este país: mortadela, muzzarella, rúcula, cherry pesto de albahaca  y papas bastón.

AL FAKIHA

Al Fakiha para muchos es el mejor reducto de comida árabe de la ciudad que por cierto tiene un nivel muy alto en general, ya que hubo numerosas oleadas inmigratorias de varios países de esa región que han traído sus costumbres y sabores. Jihane Saleh es la cocinera que comanda el equipo de cocina, trajo sus recetas y forma de cocinar de su Líbano natal y llegó a Córdoba atraída por las bondades de la ciudad que le contó su tío, Julio Saleh

LA POSTA DE BERROTARÁN

Es importante saber que uno puede ir a La Posta en cualquier parte del año para buscar ese plato que tanto necesita o volver a probar uno que lo conmovió. No suelen tocar la carta y se agradece que mantengan los mismos platos desde hace tiempo, ya que en contra de lo que sugiere el poeta, uno debe volver a los sitios donde fue feliz.

CASA DE CAMPO

La historia viene de mucho antes. El casco original de la estancia data de 1890 y forma parte de una propiedad que llegó a extenderse por más de 1.100 hectáreas. El lugar atravesó distintas etapas y fue también protagonista de la historia de Villa Giardino: en 1937, los hermanos Juan y Ugolino Giardino adquirieron la estancia y, dos años después, realizaron allí el remate de lotes que se considera la fundación oficial del pueblo. Más de un siglo después, algunas cosas cambiaron. Otras, curiosamente, permanecen.

LA GOTA DE GRASA

En Mina Clavero, cuando el sol empieza a bajar detrás de los cerros y el aroma a carne asada se mezcla con la brisa serrana, hay un punto de encuentro que no figura en los mapas turísticos pero que todos conocen. Se llega por intuición o por recomendación de alguien que ya pasó por ahí y no se olvidó. Una parrilla con nombre curioso, casi una broma: La Gota de Grasa.

No es un restaurante más. Es un ritual que empieza al elegir la carne con tus propias manos, sigue con el fuego encendido a medida justa, y se completa con una atención de esas que ya no abundan, donde el dueño sabe tu nombre antes de que termines de sentarte. No hay lujos ni pretensiones. Hay pan fresco, ensalada con gusto a casa y una mesa compartida con la memoria viva de más de cuarenta años de historia.   Acá no se viene solo a comer. Se viene a entender por qué, a veces, lo simple es lo más extraordinario.

EL ALMACÉN D’OLIVO

El Lugar donde se sirven las auténticas picadas con el mejor salame del país parece un túnel del tiempo: un mostrador gigante con pizarra para hacer las cuentas, la enorme heladera de madera y la vieja lámpara a kerosén, un boticario que aún custodia frascos con aceite de coco y esencia de limón inglesa (sin abrir), un sello con el nombre del negocio…silenciosos testimonios de tiempos donde el “ramos generales” era eje de la comunidad.

LA FLORENTINA

La joven vendía panes caseros y productos dulces, además de mieles y otros productos que llevaba en su mochila, pero cada vez se le hacía más difícil salir por los distintos barrios a vender de a pie. Un día charlando con Gonzalo les pintó construir un especio especialmente para eso. Como Gonzalo se dedicaba a la construcción se les facilitó levantar más rápido todo, y un 6 de febrero de 2016 abrieron el negocio.

RESTAURANTE CENTRO VASCO

Vale la pena reservar mesa y arrancar con el tradicional “picoteo vasco” que trae empanaditas de morcilla –atenti que en tiene un toque agridulce maravilloso- torrejones de merluza, huevos con panceta, camarones apanados y alubias rojas de Tolosa.

CRABS

Es justamente esa amplitud la que hace que Crabs no se sienta como un restaurante al que uno va únicamente cuando tiene ganas de comer mariscos. La carta permite entrar por distintos lugares y, sobre todo, volver. Entre los platos que probé, la lasaña de mariscos me gustó especialmente aunque la cambiaría el nombre porque la verdadera y única lasaña es de jamón y queso. Hay algo interesante en esa versión: tomar un plato reconocible y llevarlo hacia el universo de Crabs sin que pierda esa condición de comida que invita a quedarse un rato más en la mesa.

CARMELA

La carta se imprimió una sola vez ya que el cliente se acostumbró a que la moza se acerca –es Sabrina, la hija mayor- que ofrece los platos del día. A veces la carta cambia semana a semana aunque se pueden repetir platos se trabaja con los mejores ingredientes de estación.

MI RINCÓN

Es de esos lugares donde te sentirás cómodo para hacer larga sobremesa, más si el día está lindo y conseguís lugar bajo la pérgola para pasarte la experiencia mirando el río y escuchando el sonido de los pajaritos mientras degustás lo más destacado de la cocina clásica argenta, con clara reminiscencia y oda a las abuelas.

DON ARMANDO

No es la primera vez que nos detenemos por estos lares. Ya hemos recomendado otros lugares de Los Reartes que se caracteriza por su diversa gastronomía además de la tranquilidad que emana esta localidad que pone en valor nuestras tradiciones. Con el murmullo del río y las sierras al fondo,  Don Armando aparece como un refugio ideal para ralentizar el ritmo y saborear algo auténtico. No es un restaurante convencional, sino un almacén de campo, con un espíritu muy local: mesas de madera, estanterías llenas de productos regionales y una atmósfera cálida que invita a quedarse.

PIAZZONI ES UN SEÑOR SALAME

Acá desde la llegada de los primeros inmigrantes se los estacionó en sótanos donde solo el tiempo les da el último toque. Como mínimo el proceso en que la sal cocina la carne debe tener 21 días pero lo ideal es 30. Una de las claves es que no posee ningún químico, el picado tiene que ser grueso.

ATAHONA BISTRO

Además, en este caso el ejecutivo era más que tentador: de entrada una bruschetta mediterránea que estaba perfectamente lograda, en principal: ñoquis con salsa ragú, chop suey de pollo o canelones con salsa rosa. Postre copa helada o flan casero. Extraordinario.