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Lugares

LA CUEVITA DE CUEVAS

¿Es posible comer bife de chorizo a un precio razonable y de calidad insuperable? La respuesta a ese placer culinario casi nunca consigue armonía entre la relación precio-calidad, por ejemplo, en la parrilla más valorada del país por la crítica internacional, ese plato cuesta la friolera de unas tres lucas. Pero como en todo, el que busca encuentra. Y el mejor bife de chorizo que podés comer en nuestra provincia –tal vez el país- se asa en la entrada a Alta Gracia desde hace poco más de 50 años.

PARRILLA LOS ANGELITOS

Desde esas entradas variadas con los platos que las tías, abuelas, cuñadas, madres y sus homónimos del sexo puesto preparan con esmero y depositan en una mesa vestida bellamente para la ocasión, mientras al mismo tiempo desde la parrilla se siente el aroma al azadazo que se prepara para el segundo tiempo.

LA PULPERÍA

En Villa Carlos Paz en un lugar con una arquitectura sumamente acogedora, ya que un espacio abierto y semi abierto bellamente decorado, donde la música también es protagonista los fines de semana y cierto aire a bar de siglo XXI pero que no reniega del pasado; se anota también entre los mejores de esta opción gastronómica.

LA CASA DEL FRANCÉS

Como recomendación hay días que conviene ir con reserva previa y aunque ya cuando te hagas cliente elegirás una mesa preferida, cualquier sector del lugar te invitará mirar a su alrededor e imaginar que hay más allá de las fotos que decoran las paredes. Porque en la Casa del Francés las paredes hablan y ellas te dicen la verdad.

MAÑOSSO

Así es mañoso, como su nombre lo indica, no es algo que se lee en el primer parpadeo, que se estereotipa de solo un vistazo, tiene sus vericuetos que te irá largando de a poco mientras la astucia de un gran chef y de un equipo de cocina y servicio que están para que encuentres sus mañas y las termines aplaudiendo. Los platos tienen ese no se qué de bodegón pero también el riesgo de una técnica estudiada, es una justa combinación entre lo que la herejía puede provocar la heterodoxia pero sin caer en el snobismo ni en el emplatado para la foto. Acá todo está al servicio del sabor y las porciones obran en consecuencia sin dejarte con las ganas de ese beso a la mitad que otros supuestos ilustres profesan. Ahora sí, a los bifes.

DIRÁN

Si uno busca un lugar de cocina armenia típica este restaurante familiar es el ideal. Cada uno de los platos tiene un sabor particular, no se parecen entre sí. Vas a encontrar un Shawarma que te parecerá el mejor que hayas probado, al igual que empanadas árabes abiertas con laban y jugo de limón, el falafel, los niños envueltos rellenos de carne y arroz, con pasta de sésamo; y un extraordinario Kebee labaine.

La comida es de excelso nivel y la dupla que hace el matrimonio con sus hijas le da la impronta de ser atendidos como en su propia casa. Aída siempre está muy atenta a las necesidades de cada cliente y Dirán se inmiscuye en cocinar la recetas más exquisitas del lejano oriente.

BOCCALÓN

Para ellos la mejor propaganda es el boca a boca, porque entre los clientes se pasan información. “Y muchos te dicen dónde para un camionero paramos porque se come bien y barato. Así nos dijeron. Por eso el orgullo de sentir siempre esos comentarios te alegran el corazón. Otros vienen y te dicen, me mandó fulano de tal, y sentís que vas dejando huellas. Eso satisface el alma”, añade.

COMEDOR AIMARES

Antes de tener su restaurante propio, pasaron mucho tiempo a cargo del buffet del Playosa Sportivo Club y son muy agradecidos con las diferentes comisiones y clientes que forjaron en ese lugar. “Es un orgullo porque no es fácil lograr lo que uno tiene hoy en día”, dice el hijo que recuerda el día que inauguraron como un momento inolvidable

KUPFERKESSEL

En Río Ceballos, donde el aire baja un poco más fresco al caer la tarde y las sierras dibujan un horizonte sereno, existe un refugio gastronómico que parece detenido en el tiempo. Kupferkessel Restaurante no es solo un lugar para comer: es una escena, un clima, una manera de entender la mesa como ceremonia. Su nombre —“pava de cobre” en alemán— no es un detalle pintoresco sino una declaración de principios. Hay algo en este restaurante que remite a lo doméstico, a lo heredado, a esa cocina donde el fuego no apura y las recetas no se negocian. Desde fines de los años setenta, Kupferkessel sostiene una identidad poco frecuente en la escena serrana: la de una casa de impronta centroeuropea que supo mantenerse fiel a su ADN sin ceder a las modas pasajeras.

BODEGÓN PRIOTTI

En cada ciudad hay lugares que se vuelven parte de la memoria afectiva. En San Francisco, ciudad de bodegones de gran calibre como nuestra preferida Cantina El Tala, otro de esos sitios es Pastas Priotti, conocido también como comedor o ahora El Bodegón de Priotti. Creo que han sacado el cartel del frente que decía comedor para aggiornarse a esta palabra de moda y colocar un nuevo frente. Allí, entre el aroma a salsa casera y el sonido del agua hirviendo, se sirve un tipo de comida que va más allá del plato: una forma de recordar.

LA DON LUIS Y LA CUESTIÓN DEL TAMAÑO

Don Luis claramente con creces lo logra, el sitio está repleto de actores de repartos de películas varias del Canal Volver, de la filmografía de los Hermanos Coen y también es fácil encontrar más de una musa almodovariana dando vueltas por el lugar.

TRATTORIA D`ORO

Otros, los que se ubican en lugares históricos como en este caso, a escasos metros de una Estancia Jesuita que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad (por la UNESCO) también deben acompañar con sabores ese gran privilegio. Y esta trattoria que desde hace 30 años se destaca en una ciudad que siempre se destacó por su gastronomía, lo cumple con creces ofreciendo platos que reúnen las máximas que no nos cansaremos de destacar: excelencia culinaria, abundancia y buen precio.

EL ALABADO

En Almafuerte, hay lugares donde la experiencia gastronómica va más allá del plato. El Alabado – Cocina con Fuegos es uno de ellos: un espacio donde el fuego, el paisaje y la materia prima dialogan con naturalidad, creando una propuesta que invita a quedarse. Ubicado frente al Lago Piedras Moras, el restaurante combina una vista privilegiada con una carta que honra la tradición parrillera argentina, pero con guiños creativos que la sacan de lo esperado.

EL CARRI MERCOSUR

Como es de Perogrullo en las rutas y caminos la mejor recomendación de un lugar de comida la dan los camiones y autos estacionados. Quien recorre pueblos y ciudades generalmente sabe donde parar para almorzar o cenar algo que le provoque más que el alimento.

EL MOLINO

A Rodo y Claudio se les cruzó La Negri, su primera cocinera (según ellos, “su madre del coure”), que les enseñó algo que no se adquiere en ningún mercado de valores y no está a la venta, nisiquiera las criptomonedas pueden adquirir. Son valores que se transfieren, se pasan de alma a alma. Quien te lo da lo hace por generosidad, por amor. Hay que corregir al comercial de la tarjeta, hay cosas –como los saberes de La Negri- que el dinero no puede comprar y “la master” tampoco.

DANTE

En la ciudad de Leones encontramos un lugar que hace honor al glorioso nombre del pensador con platos que remiten directamente a la prosa de sus obras cumbres. Y la velada se hace aún más perfecta, si uno se aloja en el majestuoso hotel que alberga el restaurante.

NONNA BERTINA

En primer lugar, el restaurante nace de una gran historia de amor. Daniele, genovés de nacimiento viaja a la Argentina por un trabajo puntual en la localidad de Embalse. Al poco tiempo conoce a Zulma, cocinera de la vecina Villa General Belgrano. Flechazo inmediato, casorio al año próximo y nacimiento del progenitor de la pareja. Acto seguido Daniele renuncia a su trabajo y decide emprender con Zulma un restaurante propio que uniera esos dos mundos, la italianidad en su máxima expresión con la majestuosidad de Calamuchita.

LA TANA EN CÓRDOBA

La ciudad de Córdoba siempre tiene escondidas joyas culinarias que muchos desconocen. Cuando muchos se jactan de la vera cucina italiana y nisiquiera saben de lo que están hablando, hay inmigrantes que traen y cocinan sus sabores con la verdadera técnica y costumbres adquiridas. Esto por ahora es sólo para delivery pero “il  state italiano” ya resuena cuan canción mundialista inolvidable en el barrio Juan XXIII y podés pedirla por teléfono. La gente quiere que vuelva a abrir en Villa María, incluso algunos le hacen pedidos y mandan comisionistas a buscar sus comidas, Rosa siente que ese también era su lugar pero quedó con el corazón partido de la mala fe de algunos empleados. No descarta regresar porque la pasión por la cocina es su cable a tierra. Mientras tanto, los capitalinos la pueden disfrutar haciendo sus pedidos con anticipación porque Rosa trabaja sola. Si querés saber cómo es el sabor italiano sólo debes mandarle un mensaje.

GLOTÓN BAR

odo el lugar no es barato, está en sintonía a los precios del shooping cercano pero tiene estos productos destacados. No es que abramos el paraguas, solemos recomendar lugares como Carlos El Pobre para comer bien sin gastarte un fangote pero si es un plan romántico para escuchar algún músico te damos esta data.

LA MANSIÓN RESTÓ

Hoy realiza una fusión entre lo gourmet con productos locales y los provee la naturaleza. Es una cocina fusión con una cocina nómade porque a Walter le encanta llevarla de acá para allá e incluso en ocasiones cocina en la Estancia Guayascate donde sacan a relucir recetas ancestrales.

TRATTORIA ORO

Al estilo italiano, sin ricota ni verduras que la alejen de la receta original, este plato ($700) se lleva todos mis aplausos. Pero también les recomendamos las rabas si querés una entrada infalible o acompañarlas en la picada. La salsa de camarones que acompaña a los agnolottis de salmón ($790) son un verdadero poema. Camino nos cuenta que “son casi 30 años de trayectoria y sacrificios para poder permanecer vigentes, todos los días intentamos dejar todo en la cocina”. Y bien que lo logran.

VIVA PERÚ

Por esas cosas del destino un peruano conoció a un cordobés en su Lima natal y este lo convenció de venirse para estos lares. Lo hicieron en auto y tardaron tres días y medio pero vaya que valió la pena, desembarcó en la Docta y se puso a trabajar en la bacha de un bar que abría su compañero de aventuras. No tardó mucho en pasar a ser el mozo y con su simpatía y carisma hizo que todos los clientes quisieran ser atendidos por él. Esa es la historia resumida de Raúl Norabuena que desde Barrio Jardín enamora con los sabores del altiplano y su ductilidad para ser un gran anfitrión.

ADELITA

Por las cosas del destino decidieron que juntos podrían fusionar sus caminos en la gastronomía. Fue así como en la zona del Vivero que une Alta Gracia con La Bolsa decidieron ampliar la bella casa rodeada de árboles y convertir un parte de ella en restaurante. Los clientes hoy agradecidos de esa gran decisión de hace más de veinte años que los ubica en todos los rankings de usuarios de plataformas como los mejores de toda la zona.

EL QUINCHO DEL GORDITO JOSÉ

Ahora bien, los infaltables que debés probar además de un buen bife de lomo o el cabrito al ajillo: cordero ahumado, vacío braseado, osobuco al Malbec o bondiola a la barbacoa. Ya mencionamos las empanadas de cabrito pero tenés otras variedades que vale la pena pedir, como las de vizcacha (también la tienen en escabeche).

ANÍ COCINA ARMENIA

La carta la armaron pensando en platos típicos que gustaran al paladar de la comunidad armenia pero teniendo en cuenta también al gusto cordobés. Hay entradas (o platos fríos) como el hummus de garbanzo, el mutabel (puré de berenjenas), Laben (yogur armenio), tabulé (ensalada con trigo, menta, tomate, verdeo). En los platos calientes, sarmá (niños envueltos), keppe al horno, Chi Kefté , Borek (souflé de cuatro quesos), Kebbab (carne al fierrito), shawarma (que se conoce también en otras cocinas), Lehmeyún abierto, Lehmeyún cerrado, arroz pilaf, entre tantos otros, incluidas opciones para vegetarianos.

DIRÁN

Dirán Arslanian nació en Alepo (Siria) y emigró a nuestro país escapando de la guerra. Tenía una carta de un primo que lo esperaba en Córdoba pero cuando arribó se habían cansado de esperarlo.  A pesar de no saber nada del  idioma, hizo de todo para sobrevivir, arrancó como tornero en una metalúrgica y luego en una lomitería, más que nada en la plancha donde no era necesario comunicarse. “Para los que somos inmigrantes y no sabemos el idioma trabajar en gastronomía era una de las mejores opciones”, dice Dirán.

EL TUCU & CO

La carta la completan las clásicas empanadas tucumanas cortadas a cuchillo (fritas o al horno y bien jugosas), de osobuco braseado, pollo, árabes y jamón y queso. En épocas de mundiales gastronómicos y semanas de “mondongos”, EL TUCU & CO va por fuera del sistema y atraviesa los paladares que difunden de boca en boca sus sabores en pleno quilombo del centro cordobés.

NIDO GAUCHO Y LAS GANAS DE VOLAR

Nido Gaucho se encuentra al lado del camino, pero no de cualquier camino. No es que vas por una ruta turística y pumba, a tu derecha o izquierda encontrás el oasis y parás. Acá tenés que hacerte un desvío, bajar a segunda o tercera, no calentarte si vuela algo de tierra y si algunas piedras te hacen bajar la velocidad y bancarte unos pocos minutos para un disfrute culinario.

DON ARMANDO

No es la primera vez que nos detenemos por estos lares. Ya hemos recomendado otros lugares de Los Reartes que se caracteriza por su diversa gastronomía además de la tranquilidad que emana esta localidad que pone en valor nuestras tradiciones. Con el murmullo del río y las sierras al fondo,  Don Armando aparece como un refugio ideal para ralentizar el ritmo y saborear algo auténtico. No es un restaurante convencional, sino un almacén de campo, con un espíritu muy local: mesas de madera, estanterías llenas de productos regionales y una atmósfera cálida que invita a quedarse.

LOS (EX) EXTREMEÑOS

Por un lado hay que manifestar que desde el mítico restaurante Albeniz hasta acá Alta Gracia siempre ha gozado de excelente gastronomía. Hoy los Zuzulich, el bistró del Alquimista o Chance del Sierras expresan sus opciones también para los paladares negros, pero lugares como la Tratottoria D`oro o Los Extremeños continúan en la senda de los lugares perfectos, abundantes y con relación precio calidad adecuada que no resulta prohibitiva para quién laburando se quiere dar un gusto cada tanto.

LA VAQUITA DE SANTA MÓNICA

En Santa Mónica, ese rincón sereno del Valle de Calamuchita donde el río corre lento y las sierras marcan el pulso de los días, hay un bodegón que parece detenido en el tiempo. La Vaquita no es solo un restaurante: es una experiencia que combina tradición, generosidad y cocina casera como la de antes, esa que se comparte, se comenta y se recuerda. Desde afuera, su estética sencilla ya anticipa lo que vendrá: mesas grandes, ambiente familiar, risas cruzadas entre mesas y ese aroma inconfundible a comida recién hecha que invita a sentarse sin apuro. Aquí no hay platos pequeños ni porciones tímidas: todo está pensado para disfrutar sin culpa y, si hace falta, llevar lo que sobra.

LE CROISSANT

En el mítico barrio de Alta Córdoba hay una panadería de más de un siglo de vida que es un tesoro vecinal y que buena parte de los capitalinos lo ignoran. Supo ser lugar de encuentro de los parroquianos y en su esquina se conglomeraban carretas, sulkys y jardineras que también hacían reparto a domicilio, en esa época con menos prisas cuando los deliverys llegaban en cuatro patas. Fue la primer panadería automatizada de la ciudad y justamente su nombre original era “La automática” de los Valdés, luego se llamó San Martín hasta su afrancesado nombre actual.

NONO CHICHÍN

Los platos que se ofrecen en su mayoría son carnes asadas, desde tablas de achuras al ya célebre cabrito al horno de barro, hay pastas con recetas heredadas: tallarines, canelones y sorrentinos caseros. Obviamente no faltan las picadas, casi todos los platos vienen acompañados de fiambres, hay empanadas de cabrito. En los postres se destacan los dulces en almíbar que hace la Nona, flanes, budines caseros y helado artesanal. 

LA POSTA DE BERROTARÁN

Es importante saber que uno puede ir a La Posta en cualquier parte del año para buscar ese plato que tanto necesita o volver a probar uno que lo conmovió. No suelen tocar la carta y se agradece que mantengan los mismos platos desde hace tiempo, ya que en contra de lo que sugiere el poeta, uno debe volver a los sitios donde fue feliz.

DOÑA ELSA

Comida casera variada, deliciosa al extremo, abundante como en los mejores recuerdos que el hemisferio emocional del cerebro nos trae de regreso de esas que hacían las abuelas y con una atención superlativa, que te hacen saber que ser anfitrión para ellos es un honor y no una carga, que servir la mesa es una celebración y no la repetición mecánica de un trabajo.

LA COSTANERA

Al igual que otra firma clásica como Chammas cuya pastelera inventó la colación, esos bocados de dulce de leche con glaseado arriba también son de la partida. Incluso siguen ofreciendo el chatre que fue el antecesor de las colaciones y solamente se lo consigue en la región norteña de Córdoba y del país al cuidado de sólo un puñado de artesanas.

LA ESTANCITA

En el serpenteante Camino El Cuadrado, ahí donde la ruta se vuelve paisaje y el tiempo parece aflojar el paso, hay un lugar que invita a quedarse más de lo previsto. La Estancita no es solo un parador: es una excusa perfecta para detenerse, respirar hondo y entregarse a uno de esos placeres simples que lo dicen todo.
Rodeado por ocho hectáreas de naturaleza viva, este refugio gastronómico nació casi como un gesto íntimo. Dos amigos —Leonardo Atea y Fabián Falco— decidieron transformar años de confianza en un proyecto compartido. No hubo grandes certezas al principio, solo una idea: crear un espacio donde comer rico, en buena compañía, y dejar que el entorno haga su parte.

LO MÁS PANCHO

La música de fondo de Pancho es gente satisfecha, esas charlas y carcajadas, caras sonrosadas de haber comido bien. Los clientes se conocen todos y tomaron el lugar como un ritual, acuden generalmente los mismos días

LA ESTACIÓN

El restaurante nació como un deseo del cocinero Pablo Cuba desde que su familia compró terrenos en Inti Yanco, en el Valle de Calamuchita, para un proyecto de cabañas que fue el puntapié inicial del proyecto. Luego pensaron en agregar contenedores pero la alternativa terminó resultando cuatro vagones de tren y a partir de ahí tomó forma la idea de concretar el espacio gastronómico. Decidieron que uno de ellos sea una réplica exacta de los vagones comedores de la época de oro ferroviaria.

LO DE VILLALPANDO Y TODO EL AÑO ES CARNAVAL

Desde purrete Gustavo andaba metiendo las narices en las ollas de la abuela porque sabía que si quería comer bien después del cole tenía que ayudar en la cocina. Y ahí le tomó el gustito. Porque de eso se trata la vida y ese esencial elemento: una vez que uno logra atraparlo, jamás lo soltará. Y lo bien que hace.

SEDE CLUB BIBLIOTECA SARMIENTO

Hay platos caseros que aún sobreviven en las localidades del interior porque los comedores están atados a las instituciones emblemáticas que a pesar de los vaivenes persisten por la tenacidad de sus comisiones y cooperadoras que en algunas casos también volvieron a ponerlas en valor. El buffet o servicio de restaurante de algún modo también es guardián de los platos que perduran en la localidad más allá de las modas. Como en esta localidad situada a 300 kilómetros de la localidad provincial.

LA LITA

Nos encantan los restaurantes por peso donde vos te elegís y te armás el morfi como se te canta, punto para arriba a los restaurantes donde uno va a buscar un plato. Es que la experiencia empieza mucho antes de sentarse a la mesa. En La Lita, en Córdoba, todo comienza frente a una larga barra llena de colores, aromas y preparaciones que invitan a hacer algo que en la gastronomía siempre tiene algo de juego: elegir.

PUNTO G

Dirección: Colón 1519 (Mina Clavero, Córdoba) / Teléfono: 03544 61-8187 El nombre lo define, no hay mucho que explicitar ni arroparlo de dobles intenciones. Sí,

FERTILIA ES COMER EN FAMILIA

Av. San Martín & Calle 60, Col. Caroya, Córdoba. Teléfono: 03525 46-7031 La ciudad de Colonia Caroya es quizás la más completa del país en