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Lugares

EL MOLINO

A Rodo y Claudio se les cruzó La Negri, su primera cocinera (según ellos, “su madre del coure”), que les enseñó algo que no se adquiere en ningún mercado de valores y no está a la venta, nisiquiera las criptomonedas pueden adquirir. Son valores que se transfieren, se pasan de alma a alma. Quien te lo da lo hace por generosidad, por amor. Hay que corregir al comercial de la tarjeta, hay cosas –como los saberes de La Negri- que el dinero no puede comprar y “la master” tampoco.

CONFITERÍA ÑU PORÁ

La Ñu Porá de Río Ceballos propicia todo aquello porque se erige como balcón del Cerro que lleva al Cristo del mismo nombre y hace sinergia con el paisaje de sierras chicas que a partir de allí se empieza a desandar. Es como un portal a otra dimensión, incluso a otra época. Este mítico lugar se levantó en la época del primer peronismo y tuvo su época dorada, sus vaivenes al compás de la situación del país que incluso terminaron con su cierre. Pero justo antes de la pandemia, Mariano Rivarola y su mujer Silvina, de profesión cocinera, junto a otros socios -en ese entonces- decidieron invertir en su reapertura.

DIRÁN

Si uno busca un lugar de cocina armenia típica este restaurante familiar es el ideal. Cada uno de los platos tiene un sabor particular, no se parecen entre sí. Vas a encontrar un Shawarma que te parecerá el mejor que hayas probado.

LA GOTA DE GRASA

En Mina Clavero, cuando el sol empieza a bajar detrás de los cerros y el aroma a carne asada se mezcla con la brisa serrana, hay un punto de encuentro que no figura en los mapas turísticos pero que todos conocen. Se llega por intuición o por recomendación de alguien que ya pasó por ahí y no se olvidó. Una parrilla con nombre curioso, casi una broma: La Gota de Grasa.

No es un restaurante más. Es un ritual que empieza al elegir la carne con tus propias manos, sigue con el fuego encendido a medida justa, y se completa con una atención de esas que ya no abundan, donde el dueño sabe tu nombre antes de que termines de sentarte. No hay lujos ni pretensiones. Hay pan fresco, ensalada con gusto a casa y una mesa compartida con la memoria viva de más de cuarenta años de historia.   Acá no se viene solo a comer. Se viene a entender por qué, a veces, lo simple es lo más extraordinario.

IME

                                                                                El hombre estaciona casi enfrente del lugar, “hoy ando con suerte” dice para sus adentros. En la vereda unas dieciséis personas hacen fila curiosamente

EL CLUB DE LABOULAYE

El buffet es a la buena comida lo que la melodía es a la música, no se pueden separar. Claro que si hilamos fino, sabemos que tanto los científicos como los filósofos ponen en duda todo, algunos crecimos aprehendiendo que el átomo es indivisible y ahora resulta que no, ¿Significa que no se pueden romper o que carecen de estructura interna? Dicen los que saben que en física de partículas no solemos hablar directamente de indivisibilidad sino que hablamos de partículas fundamentales o elementales, bueno entonces el buffet debería ser par siempre de cualquier menú. ¿Por qué? Simplemente porque ofrece la libertad de ir a elegir, de optar entra la lengua a la vinagreta o los porotos, entre la rusa y el vitel, entre el arrollado y una Waldorf. Y lo que es mejor aún, si no querés optar que mejor que un poco de todito eso.

DON ARMANDO

No es la primera vez que nos detenemos por estos lares. Ya hemos recomendado otros lugares de Los Reartes que se caracteriza por su diversa gastronomía además de la tranquilidad que emana esta localidad que pone en valor nuestras tradiciones. Con el murmullo del río y las sierras al fondo,  Don Armando aparece como un refugio ideal para ralentizar el ritmo y saborear algo auténtico. No es un restaurante convencional, sino un almacén de campo, con un espíritu muy local: mesas de madera, estanterías llenas de productos regionales y una atmósfera cálida que invita a quedarse.

LA PARRILLA DE CACHALO

Antes de ir a ellas hago un paréntesis, y tiene que ver justamente con asistir a lugares recomendados, es algo que es clave pero también un arma de doble filo. Uno llega a lugares que te recomendó alguien de tu entorno más íntimo, ya sea un familiar o un gran amigo de los que sabés que buscan lo mismo que vos a la hora del morfi, pero como son los menos, lo que más redunda en tu círculo afectivo son los sitios a los que no irás porque te lo han sugerido y desconfías puramente de su gusto. Por otro lado, las recomendaciones de gentes que cruzaste en el camino pueden llegar a impactarte rotundamente. Ya sea porque es alguien que hace poco conocés pero te cayó muy bien –como fue mi caso- o un encuentro fortuito, ya sea con un baqueano que andaba por el monte o una playera de una estación de servicio. Hay que estar atento a los lugareños porque ellos sí que saben lo que está rico en su ciudad y hay mucho menos margen de error en su consejo culinario.

EL ALABADO

En Almafuerte, hay lugares donde la experiencia gastronómica va más allá del plato. El Alabado – Cocina con Fuegos es uno de ellos: un espacio donde el fuego, el paisaje y la materia prima dialogan con naturalidad, creando una propuesta que invita a quedarse. Ubicado frente al Lago Piedras Moras, el restaurante combina una vista privilegiada con una carta que honra la tradición parrillera argentina, pero con guiños creativos que la sacan de lo esperado.

EL FARO

Hoy ya no está el quincho de paja porque fue reformado por un estudio de arquitectura local que expuso tres opciones para que los seguidores votaran cuál debía ser la nueva estructura. Pero la parrilla propiamente dicha es la misma que usaba Aristóbulo y todos su seguidores. Conservan todas las tradiciones, por supuesto que es asado a la leña, se sirve en tablitas y los cortes pueden ser 13 o 14.

GLOTÓN BAR

odo el lugar no es barato, está en sintonía a los precios del shooping cercano pero tiene estos productos destacados. No es que abramos el paraguas, solemos recomendar lugares como Carlos El Pobre para comer bien sin gastarte un fangote pero si es un plan romántico para escuchar algún músico te damos esta data.

NIDO GAUCHO Y LAS GANAS DE VOLAR

Nido Gaucho se encuentra al lado del camino, pero no de cualquier camino. No es que vas por una ruta turística y pumba, a tu derecha o izquierda encontrás el oasis y parás. Acá tenés que hacerte un desvío, bajar a segunda o tercera, no calentarte si vuela algo de tierra y si algunas piedras te hacen bajar la velocidad y bancarte unos pocos minutos para un disfrute culinario.

ADELITA

Por las cosas del destino decidieron que juntos podrían fusionar sus caminos en la gastronomía. Fue así como en la zona del Vivero que une Alta Gracia con La Bolsa decidieron ampliar la bella casa rodeada de árboles y convertir un parte de ella en restaurante. Los clientes hoy agradecidos de esa gran decisión de hace más de veinte años que los ubica en todos los rankings de usuarios de plataformas como los mejores de toda la zona.

DIRÁN

Si uno busca un lugar de cocina armenia típica este restaurante familiar es el ideal. Cada uno de los platos tiene un sabor particular, no se parecen entre sí. Vas a encontrar un Shawarma que te parecerá el mejor que hayas probado, al igual que empanadas árabes abiertas con laban y jugo de limón, el falafel, los niños envueltos rellenos de carne y arroz, con pasta de sésamo; y un extraordinario Kebee labaine.

La comida es de excelso nivel y la dupla que hace el matrimonio con sus hijas le da la impronta de ser atendidos como en su propia casa. Aída siempre está muy atenta a las necesidades de cada cliente y Dirán se inmiscuye en cocinar la recetas más exquisitas del lejano oriente.

CASA DE ESPAÑA

Como entrada sirven el clásico jamón ibérico, con rodajas de quesos y aceitunas, todo bien regado con tinto nacional o el llamado “tinto de verano”, típico de Murcia que lleva en una jarra con mucho hielo: vermout rosso, tinto, rodajas de naranja y gaseosa tipo Seven Up o Sprite. Mientras tanto observarás bailes flamencos, jotas, el coro Gazpacho o las improvisaciones del grupo de teatro Federico García Lorca. Para quienes no les apetecen los mariscos, tienen la opción de un arroz a la valenciana.

COMER EN EL FILO

Los actuales cantineros son una familia que tomaron el mando hace 8 años, habían pertenecido al club como dirigentes e hinchas y además son integrantes del grupo de Teatro que tal como lo indica el nombre mismo, son esenciales en la estructura de la institución llegando a estrenar dos obras propias por año. La gente luego de disfrutar el arte escénico cena en el bodegón.  Sus especialidades son las carnes de todo tipo: cerdo, pollo y vaca cocinadas en horno de barro y parrilladas.

LA TORGNOLE

Martín Altamirano se hizo cargo de este lugar, ubicado entre Ascochinga y Jesús María, hace casi 8 años. Se trata de un caserío ubicado al lado del ex tambo de la estancia La Paz. Acá decidió continuar su propuesta de “La Tognole” (sopapo en francés) que había arrancado en el barrio de Vicente López en Buenos Aires.

COMEDOR AIMARES

Antes de tener su restaurante propio, pasaron mucho tiempo a cargo del buffet del Playosa Sportivo Club y son muy agradecidos con las diferentes comisiones y clientes que forjaron en ese lugar. “Es un orgullo porque no es fácil lograr lo que uno tiene hoy en día”, dice el hijo que recuerda el día que inauguraron como un momento inolvidable

BAR Y COMEDOR EL INDIO

En lugar de meterte en un negocio de fast food donde todo es despersonalizado y vaya a saber con qué están hechas las hamburguesas o lo que te sirven en cadena, si andás haciendo trámites por el centro siempre te conviene ir por estos lugares donde comés como en tu casa. Humilde y sin estricencias eso sí, pero con una buena relación precio calidad donde en esta época de vacas flacas se agradece profundamente.

Lo de Juan Parrilla

Es, también, un punto de encuentro para quienes viven en las Sierras Chicas y para quienes escapan de la ciudad buscando naturaleza… y una buena parrillada que justifique el viaje. En temporada alta, los fines de semana se llenan rápido. Y no es casualidad: Lo de Juan ya forma parte del mapa afectivo de quienes recorren Agua de Oro. No se trata solo de comer bien —que sucede— sino de participar de algo profundamente argentino: el fuego compartido. Al final, más que un restaurante, Lo de Juan es eso que sucede cuando la carne toca la parrilla y alguien dice: “Sirvan otra ronda que esto recién empieza”.

POSEIDON

Desde que uno ingresa sobresale una cuidada atención del servicio, cálida, amena, como transmitiendo la tranquilidad del lugar donde está erigido. Eso siempre se agradece, cómo las empanadas de cortesía que van disponiendo al paladar a elegir el menú. Una tarea que por cierto no será nada fácil, ya que la carta es tan amplia como las variedades de pescados que conocemos y de verdad no sabrás con cuál quedarte. Asimismo, si por alguna razón sos renuente a los manjares del mar o del río,  hay opciones de pastas y variedades de carnes a la parrilla al mismo nivel que los pescados.

CHACRA DE LUNA

Se come bien , las porciones son abundantes, ya dijimos que el sabor es genuino, la atención es muy buena y, acá lo más importante, el entorno: podés comer afuera como emulando una campiña italiana o en el amplio salón que es a la vez museo de maquinarias antiquísimas de los comienzos de la colonia.

RINCÓN DE LA ESTANCIA

Hay lugares que no se anuncian: se descubren. Como si el paisaje mismo los escondiera a propósito, esperando que alguien llegue sin apuro. En Las Calles, entre caminos que serpentean suaves y el aire parece oler distinto, aparece Rincón de la Estancia. Y no es solo una panadería. Ni solo una casa de té. Es, más bien, una pausa. El edificio tiene 150 años. Y se nota, pero no como desgaste: se nota como historia. Durante décadas fue almacén de ramos generales, de esos donde se mezclaban las conversaciones con el olor a harina y a campo. La familia lo conserva hace 90 años, y hace apenas tres, lo transformó en lo que es hoy.

ABUELA TERESA

Los platos locales más destacados de la carta son los cabritos –provistos por un vecino- empanadas, las picadas, el clásico pan casero y para las meriendas: pastelitos y alfajores cordobeses. Toda la vajilla de cerámica es de los artesanos de la zona como los productos frescos de calidad que traen del pueblo.

KUPFERKESSEL

En Río Ceballos, donde el aire baja un poco más fresco al caer la tarde y las sierras dibujan un horizonte sereno, existe un refugio gastronómico que parece detenido en el tiempo. Kupferkessel Restaurante no es solo un lugar para comer: es una escena, un clima, una manera de entender la mesa como ceremonia. Su nombre —“pava de cobre” en alemán— no es un detalle pintoresco sino una declaración de principios. Hay algo en este restaurante que remite a lo doméstico, a lo heredado, a esa cocina donde el fuego no apura y las recetas no se negocian. Desde fines de los años setenta, Kupferkessel sostiene una identidad poco frecuente en la escena serrana: la de una casa de impronta centroeuropea que supo mantenerse fiel a su ADN sin ceder a las modas pasajeras.

FRATELLO

Este restaurante incluso merece una visita obligada porque tienen vedette que no se consiguen en otros lares y forman parte de los mejor de la cocina argenta fusionada con otras culturas: las cazuelas

LO MÁS PANCHO

La música de fondo de Pancho es gente satisfecha, esas charlas y carcajadas, caras sonrosadas de haber comido bien. Los clientes se conocen todos y tomaron el lugar como un ritual, acuden generalmente los mismos días

BARRILETE CÓSMICO

Todo lo que existe de sabores aquí es una obra de arte, es nostálgico y verdadero, se vibra con la comida , es sabroso, accesible y la experiencia no tiene precio. Si bien es chiquito el espacio pero es amplia la porción que en gastronomía el tamaño sí que importa. Además tiene una vista a una de las plazas más lindas de la ciudad.

PARRILLA LOS ANGELITOS

Desde esas entradas variadas con los platos que las tías, abuelas, cuñadas, madres y sus homónimos del sexo puesto preparan con esmero y depositan en una mesa vestida bellamente para la ocasión, mientras al mismo tiempo desde la parrilla se siente el aroma al azadazo que se prepara para el segundo tiempo.

PIAZZONI ES UN SEÑOR SALAME

Acá desde la llegada de los primeros inmigrantes se los estacionó en sótanos donde solo el tiempo les da el último toque. Como mínimo el proceso en que la sal cocina la carne debe tener 21 días pero lo ideal es 30. Una de las claves es que no posee ningún químico, el picado tiene que ser grueso.

PROVEEDURÍA PAN DURO

Hoy te vamos a contar la historia de María Juana Lancioti, madre de Guillermina y abuela de Camila. Pasado, presente y futuro de una proveeduría que es tan pero tan completa que los vecinos de Los Surgentes también la eligen para celebrar con sabores. “A veces proyectamos la idea de que alguna vez, cuando crezca mi nieta se sume a nuestros sueños ya que notamos que la entusiasma vernos cocinar a mi hija y a mí todo el tiempo. Y a su manera juega, por momentos, a ser cocinerita”, cuenta María Juana.

DANTE

En la ciudad de Leones encontramos un lugar que hace honor al glorioso nombre del pensador con platos que remiten directamente a la prosa de sus obras cumbres. Y la velada se hace aún más perfecta, si uno se aloja en el majestuoso hotel que alberga el restaurante.

LA LITA

Nos encantan los restaurantes por peso donde vos te elegís y te armás el morfi como se te canta, punto para arriba a los restaurantes donde uno va a buscar un plato. Es que la experiencia empieza mucho antes de sentarse a la mesa. En La Lita, en Córdoba, todo comienza frente a una larga barra llena de colores, aromas y preparaciones que invitan a hacer algo que en la gastronomía siempre tiene algo de juego: elegir.

PICCOTEANDO

Villa del Totoral guarda en sus calles la calma serrana y la tradición de pueblo, pero también pequeñas sorpresas que invitan a detenerse y disfrutar. Una de ellas es “Piccoteando”, un espacio pensado para el encuentro, donde la cocina se convierte en puente entre lo casero y lo creativo. Sus empanadas de matambre cortadas a cuchillo están en el podio de todas las que hemos probado en la querida provincia y, como aún los influencers de comida las ignoran, podés degustar este secreto cuando estés cerca de esta bonita localidad del norte cordobés.

EL QUINCHO DEL GORDITO JOSÉ

Ahora bien, los infaltables que debés probar además de un buen bife de lomo o el cabrito al ajillo: cordero ahumado, vacío braseado, osobuco al Malbec o bondiola a la barbacoa. Ya mencionamos las empanadas de cabrito pero tenés otras variedades que vale la pena pedir, como las de vizcacha (también la tienen en escabeche).

BODEGÓN PRIOTTI

En cada ciudad hay lugares que se vuelven parte de la memoria afectiva. En San Francisco, ciudad de bodegones de gran calibre como nuestra preferida Cantina El Tala, otro de esos sitios es Pastas Priotti, conocido también como comedor o ahora El Bodegón de Priotti. Creo que han sacado el cartel del frente que decía comedor para aggiornarse a esta palabra de moda y colocar un nuevo frente. Allí, entre el aroma a salsa casera y el sonido del agua hirviendo, se sirve un tipo de comida que va más allá del plato: una forma de recordar.

LA POCATE

El plato estrella es el matambre al celofán que es su plato estrella, homenajeando a una fiesta que se hacía mucho tiempo atrás en el club que aloja a este restaurant. Un dato no menor, La pocate es la cantina del club San Martín, y estar en una institución deportiva degustando le agrega ese no se qué que vos sabés bien qué. El matambre es arrollado pero sin huevos ni verduras como el típico matambre arrollado, acá se le siente un mayor gusto a la carne de ternera que se funde y cocina con un chimichurri que le cae muy adecuado.

LA CASONA

Hace 18 años Alicia y Arnaldo decidieron abrir un centro de distribución de los sabores, ya sea en formato restaurante como delivery. Ya tenían un horno de barrio de proporciones más reducidas en su propio patio, ya lo tenían domado y sabía como hacerlo hablar en términos gastronómicos. A partir de ese horno comenzaron a ofrecer opciones diversas de menú y tal la aceptación con el tiempo necesitaron más espacio, más hornos, más mesas, más gente.

MAÑOSSO

Así es mañoso, como su nombre lo indica, no es algo que se lee en el primer parpadeo, que se estereotipa de solo un vistazo, tiene sus vericuetos que te irá largando de a poco mientras la astucia de un gran chef y de un equipo de cocina y servicio que están para que encuentres sus mañas y las termines aplaudiendo. Los platos tienen ese no se qué de bodegón pero también el riesgo de una técnica estudiada, es una justa combinación entre lo que la herejía puede provocar la heterodoxia pero sin caer en el snobismo ni en el emplatado para la foto. Acá todo está al servicio del sabor y las porciones obran en consecuencia sin dejarte con las ganas de ese beso a la mitad que otros supuestos ilustres profesan. Ahora sí, a los bifes.

LA ESTANCITA

En el serpenteante Camino El Cuadrado, ahí donde la ruta se vuelve paisaje y el tiempo parece aflojar el paso, hay un lugar que invita a quedarse más de lo previsto. La Estancita no es solo un parador: es una excusa perfecta para detenerse, respirar hondo y entregarse a uno de esos placeres simples que lo dicen todo.
Rodeado por ocho hectáreas de naturaleza viva, este refugio gastronómico nació casi como un gesto íntimo. Dos amigos —Leonardo Atea y Fabián Falco— decidieron transformar años de confianza en un proyecto compartido. No hubo grandes certezas al principio, solo una idea: crear un espacio donde comer rico, en buena compañía, y dejar que el entorno haga su parte.

L’ALMACÉN DEL TORREÓN

Algo así se propuso recrear hace poco más de siete años un matrimonio con sus hijas en la bellísima Villa Rumipal, porque además del morfi súper recomendado que ofrecen, en L’almacén podés encontrar literalmente de todo. Y eso le suma un atractivo más al de por sí justificado restaurante. “Es un minimercado donde podés encontrar casi todos los productos de almacén, dietética, panadería, vinoteca y helados artesanales, como en las viejas pulperías hay desde una lamparita hasta productos de limpieza, se puede comer en el restaurante o encargar y llevar la comida”

LA RAMONA

Ruta A 373 Intersección A 210 (Los Reartes). Teléfono: 03546 15-40-2115 Los Quevedo se consolidaron en el Valle de Calamuchita con los tradicionales dulces que

LA CASA DEL FRIULI

La guarnición más común es la llamada “Lidric con cicines”, que no es otra que la achicoria cortada bien chiquita, casi picada y decorada con dados de panceta previamente dorados en sartén. Otra entrada infaltable es el famoso “frico”, para mí humilde opinión, una versión mejorada de la tortilla que también nació de la necesidad de aprovechar todos los alimentos y no tirar nada.

RESTAURANTE EL DORADO

El Dorado de afuera parece más una taberna de pueblo y también cumple ese papel porque los fines de semana suele haber shows musicales y ofrecen también las cartas que suelen reclamarse para ese tipo de salidas como lomitería, pizzas, empanadas y sánguches o milanesas, quiénes somos de pueblo jamás vamos a poder explicar porque siempre terminamos exigiendo ese menú y por ahí nos perdimos las perlitas que también están en la superficie.