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Lugares

POCHO LOBOS

Valoración: Tres Caracú Es curioso que te recomendemos un lugar que se enmarca dentro del segmento de los no lugares. ¿Me explico? A ver, Pocho

LE CROISSANT

En el mítico barrio de Alta Córdoba hay una panadería de más de un siglo de vida que es un tesoro vecinal y que buena parte de los capitalinos lo ignoran. Supo ser lugar de encuentro de los parroquianos y en su esquina se conglomeraban carretas, sulkys y jardineras que también hacían reparto a domicilio, en esa época con menos prisas cuando los deliverys llegaban en cuatro patas. Fue la primer panadería automatizada de la ciudad y justamente su nombre original era “La automática” de los Valdés, luego se llamó San Martín hasta su afrancesado nombre actual.

BOCCALÓN

Para ellos la mejor propaganda es el boca a boca, porque entre los clientes se pasan información. “Y muchos te dicen dónde para un camionero paramos porque se come bien y barato. Así nos dijeron. Por eso el orgullo de sentir siempre esos comentarios te alegran el corazón. Otros vienen y te dicen, me mandó fulano de tal, y sentís que vas dejando huellas. Eso satisface el alma”, añade.

EDELWEISS

Dirección Lago de los Patos, La Cumbrecita, Córdoba/Teléfono: 03546 48-1194 Hay pueblos donde la gastronomía funciona como un mapa emocional. Lugares donde cada receta guarda

NONO CHICHÍN

Los platos que se ofrecen en su mayoría son carnes asadas, desde tablas de achuras al ya célebre cabrito al horno de barro, hay pastas con recetas heredadas: tallarines, canelones y sorrentinos caseros. Obviamente no faltan las picadas, casi todos los platos vienen acompañados de fiambres, hay empanadas de cabrito. En los postres se destacan los dulces en almíbar que hace la Nona, flanes, budines caseros y helado artesanal. 

Lo de Juan Parrilla

Es, también, un punto de encuentro para quienes viven en las Sierras Chicas y para quienes escapan de la ciudad buscando naturaleza… y una buena parrillada que justifique el viaje. En temporada alta, los fines de semana se llenan rápido. Y no es casualidad: Lo de Juan ya forma parte del mapa afectivo de quienes recorren Agua de Oro. No se trata solo de comer bien —que sucede— sino de participar de algo profundamente argentino: el fuego compartido. Al final, más que un restaurante, Lo de Juan es eso que sucede cuando la carne toca la parrilla y alguien dice: “Sirvan otra ronda que esto recién empieza”.

LA ESTANCITA

En el serpenteante Camino El Cuadrado, ahí donde la ruta se vuelve paisaje y el tiempo parece aflojar el paso, hay un lugar que invita a quedarse más de lo previsto. La Estancita no es solo un parador: es una excusa perfecta para detenerse, respirar hondo y entregarse a uno de esos placeres simples que lo dicen todo.
Rodeado por ocho hectáreas de naturaleza viva, este refugio gastronómico nació casi como un gesto íntimo. Dos amigos —Leonardo Atea y Fabián Falco— decidieron transformar años de confianza en un proyecto compartido. No hubo grandes certezas al principio, solo una idea: crear un espacio donde comer rico, en buena compañía, y dejar que el entorno haga su parte.

PARRILLA SAN ISIDRO DE LUYABA

La parrilla San Isidro toma prestadas algunas de las máximas del buen bodegón: porciones abundantes con sabores bien marcados, ingredientes simples pero sumamente efectivos, buena mano en la cocina y un arsenal en la parrilla y en los hornos de barro. Nada puede fallar, es un tiro a la tierra diría el gran Fontanita.

RESTAURANTE EL DORADO

El Dorado de afuera parece más una taberna de pueblo y también cumple ese papel porque los fines de semana suele haber shows musicales y ofrecen también las cartas que suelen reclamarse para ese tipo de salidas como lomitería, pizzas, empanadas y sánguches o milanesas, quiénes somos de pueblo jamás vamos a poder explicar porque siempre terminamos exigiendo ese menú y por ahí nos perdimos las perlitas que también están en la superficie.

DISPAR FOOD

La gastronomía muchas veces se sumerge en las  modas o en la copia de tendencias mundiales y todo eso generalmente no llega a buen puerto, en el caso de la cocina étnica o de ciertas culturas cuando es una réplica que ignora manos reales que cocinen efectivamente desde sus genes, la cosa ya tiene sabor a otra cosa. Sin embargo, aparecen lugares donde quienes regentean y comandan la cocina efectivamente son originarios de los platos que pregonan y ahí si el viaje a esos sabores resulta una experiencia enriquecedora. Como ocurre con este reducto y los aromas venenezolanos.

PARRILLA LOS ANGELITOS

Desde esas entradas variadas con los platos que las tías, abuelas, cuñadas, madres y sus homónimos del sexo puesto preparan con esmero y depositan en una mesa vestida bellamente para la ocasión, mientras al mismo tiempo desde la parrilla se siente el aroma al azadazo que se prepara para el segundo tiempo.

CULPA DE LOS DOS

El tema es que no es un alfajor cualquiera, es un señor (o señora) alfajor. Pesa la friolera de 130 a 140 gramos cada uno de dulce de leche y chocolate. Para que te vayas dando una idea, no es que las tapas son gruesísimas y después en el medio encontrás como en la mayoría de las marcas comerciales, un contenido que te deja gusto a poco. No, por supuesto que no. En los alfajores “Culpa de los dos” todo todo es relleno y según la variedad vas a encontrar el tipo de alegría.

COMEDOR EL NOGAL

Si bien el menú puede variar con el paso de las estacione y ahora en verano todos se vuelven locos por el sánguche de osobuco que viene en pan de ciabatta y lactonesa de pimientos asados, los clientes coinciden en destacar aquellos platos que remiten a la cocina tradicional argentina, bien elaborados y con porciones generosas. Entre los platos y especialidades más mencionados se encuentran la trucha preparada con atención al detalle, las empanadas salteñas y pastas tradicionales, como ravioles y canelones bien recibidos por los comensales. En los postres clásicos, sobresalen el flan casero que muchos recomiendan para cerrar la comida. Además, varias reseñas mencionan una cocina tradicional y bien ejecutada, interpretada como “casera” y “muy buena”.

EL QUINCHO DEL GORDITO JOSÉ

Ahora bien, los infaltables que debés probar además de un buen bife de lomo o el cabrito al ajillo: cordero ahumado, vacío braseado, osobuco al Malbec o bondiola a la barbacoa. Ya mencionamos las empanadas de cabrito pero tenés otras variedades que vale la pena pedir, como las de vizcacha (también la tienen en escabeche).

MIO NONINO

La filosofía es simple y contundente: producir localmente, respetar las recetas tradicionales y poner en valor la calidad de los productos regionales. Por eso los embutidos conviven con vinos caseros y otros sabores que forman parte de la identidad gastronómica caroyense. Esa vocación por transmitir conocimientos también se refleja en las visitas que realizan estudiantes de distintos establecimientos educativos. Allí conocen de primera mano cómo se elaboran los salames y descubren que detrás de cada producto existe una historia cultural que merece ser preservada.

LA TORGNOLE

Martín Altamirano se hizo cargo de este lugar, ubicado entre Ascochinga y Jesús María, hace casi 8 años. Se trata de un caserío ubicado al lado del ex tambo de la estancia La Paz. Acá decidió continuar su propuesta de “La Tognole” (sopapo en francés) que había arrancado en el barrio de Vicente López en Buenos Aires.

LOS FIORETTI

Los Fioretti es de esos lugares donde los propios dueños son de buen comer y eso hace garantiza que las porciones no te dejen a pata. Más en un pueblo donde el río a escasos metros o el lago cercano abren el apetito más de la cuenta. Lo bueno además que si querés disfrutar de esos paisajes te lo pedís para llevar y armás un picnic de antología para terminar gritando como el querido maestro Alterio: “la pucha que vale la pena estar vivo”.

PANADERÍA EL SOL

Otro de sus productos estrella son los “criollitos”, una colación que acompaña en general a los mates y el café, pero que también se degusta a toda hora incluso como suplemento del pan. Es un producto  fuertemente arraigado en toda la provincia y diferente a las adaptaciones que hay en otras partes del país, donde lleva menos hojaldre y grasa o manteca.

LA URRACA

En una antigua mayólica colocada sobre una pared todavía puede leerse una frase que parece resumir el espíritu del lugar: “Se inaugura para siempre el café La Urraca”. Nadie sabe exactamente cuándo fue colocada allí, pero cuando Mary y Donca alquilaron el local decidieron respetarla. El nombre permaneció y con él también parte de la memoria del viejo café que había funcionado en ese mismo espacio durante los años ochenta, junto a la tradicional tienda La Urraca.

Los comienzos fueron austeros. Tanto que buena parte del restaurante se armó con los muebles de la propia casa familiar. Las mesas, lámparas, cuadros y objetos decorativos cruzaron de una vivienda a otra porque no había dinero para grandes inversiones. La única compra importante fue una cocina industrial. Décadas después, esa necesidad terminó convirtiéndose en una de las principales virtudes del lugar.

RIBECA BAR

En sánguches, arranco con la opción vegana para no olvidarme después, el de falafel está buenazo: pan de pita, lechuga repollada, tomate asado, hummus de berenjena, salsa tatemada, papas chip caseras acompañado de una salsa (demasiado dip por una nota). Yo recomiendo este que no sólo porque cuesta un tercio en relación a otros, sino porque tiene uno de los fiambres más subvalorados de este país: mortadela, muzzarella, rúcula, cherry pesto de albahaca  y papas bastón.

LA TERMINAL RUIN BAR

Su carta es un paseo por sabores que van desde lo clásico hasta lo inesperado. Si bien ya vamos a recomendar su versión bodegón en Mendiolaza que se llama La Termi o Visionare que completa el trio de reductos de este grupo de socios, acá claramente se apunta a público universitario donde las pizzas son protagonistas: la Napolitana y la Rúcula y Crudo encabezan el ranking de favoritas, mientras la Visio (con papas, cheddar y panceta) y la Stout (con carne mechada) despiertan curiosidad entre quienes buscan algo distinto. Las reseñas coinciden: masa crocante, ingredientes frescos y una presentación que invita a compartir.

ACHALAY!

En el mismo barrio donde Lo de Villalpando se erigió como un comité norteño, una casona  vuelve a latir para que las zambas no se apaguen. Se llama Achalay!, y propone algo que va más allá de salir a comer: una experiencia norteña donde la música, la comida y la tradición se cruzan sin pedir permiso. Lo primero que sorprende al llegar es justamente eso: la casa. Una construcción con historia, recuperada para transformarse en peña. En la entrada, como declaración de principios, hay un bombo y una guitarra disponibles. Acá no hay escenario lejano: si alguien quiere tocar, puede hacerlo. Y eso ya marca el tono.

POSEIDON

Desde que uno ingresa sobresale una cuidada atención del servicio, cálida, amena, como transmitiendo la tranquilidad del lugar donde está erigido. Eso siempre se agradece, cómo las empanadas de cortesía que van disponiendo al paladar a elegir el menú. Una tarea que por cierto no será nada fácil, ya que la carta es tan amplia como las variedades de pescados que conocemos y de verdad no sabrás con cuál quedarte. Asimismo, si por alguna razón sos renuente a los manjares del mar o del río,  hay opciones de pastas y variedades de carnes a la parrilla al mismo nivel que los pescados.

ADELITA

Por las cosas del destino decidieron que juntos podrían fusionar sus caminos en la gastronomía. Fue así como en la zona del Vivero que une Alta Gracia con La Bolsa decidieron ampliar la bella casa rodeada de árboles y convertir un parte de ella en restaurante. Los clientes hoy agradecidos de esa gran decisión de hace más de veinte años que los ubica en todos los rankings de usuarios de plataformas como los mejores de toda la zona.

ATAHONA BISTRO

Además, en este caso el ejecutivo era más que tentador: de entrada una bruschetta mediterránea que estaba perfectamente lograda, en principal: ñoquis con salsa ragú, chop suey de pollo o canelones con salsa rosa. Postre copa helada o flan casero. Extraordinario.

BODEGÓN CANTINA

Hay que tener audacia para llamarse Bodegón Cantina”, dicen quienes conocen el peso cultural de esas palabras. Porque detrás de ese nombre viven generaciones enteras de sobremesas, sifones, mozos memoriosos y platos abundantes. Pero este rincón de avenida Duarte Quirós honra el título. No solo por la estética o el clima. También por la forma en que entiende la gastronomía: cercana, generosa y sin vueltas innecesarias.

Acá el lujo no pasa por la sofisticación exagerada. Pasa por un pan casero todavía tibio. Por una salsa picante que acompaña empanadas criollas recién hechas. Por el ruido de los cubiertos contra la loza y las conversaciones que se mezclan con el aroma de cocina.

NENETTE

Su carta reúne sabores tradicionales y platos abundantes, entre los que se destacan las milanesas a la napolitana, las versiones acompañadas con jamón y huevos a caballo, las empanadas fritas, la bondiola braseada y la cazuela de lomo. Durante las tardes, el ritmo cambia y el café se convierte en refugio para quienes buscan una pausa. Budines, pastafrolas, pastelitos, tostados y tortillas acompañan mates y cafés compartidos, en una escena que parece encajar naturalmente con la tranquilidad del paisaje serrano.

PICCOTEANDO

Villa del Totoral guarda en sus calles la calma serrana y la tradición de pueblo, pero también pequeñas sorpresas que invitan a detenerse y disfrutar. Una de ellas es “Piccoteando”, un espacio pensado para el encuentro, donde la cocina se convierte en puente entre lo casero y lo creativo. Sus empanadas de matambre cortadas a cuchillo están en el podio de todas las que hemos probado en la querida provincia y, como aún los influencers de comida las ignoran, podés degustar este secreto cuando estés cerca de esta bonita localidad del norte cordobés.

LA POSTA RESTAURANTE

En esta sección cada tanto recomendamos restaurantes de hoteles que cumplan con la premisa de buena calidad de los platos y precios razonables en su carta. En el hotel Garden House de la capital alterna de la provincia se destaca esta parrilla y restaurante a metros de una de las rutas de la periferia de la ciudad. El lugar es espacioso, buena distancia entre las mesas, quizás demasiado iluminado pero con luz cálida que lo compensa y la moza que nos recibió fue excelente en el servicio y la recomendación.

LA CASA DEL FRANCÉS

Como recomendación hay días que conviene ir con reserva previa y aunque ya cuando te hagas cliente elegirás una mesa preferida, cualquier sector del lugar te invitará mirar a su alrededor e imaginar que hay más allá de las fotos que decoran las paredes. Porque en la Casa del Francés las paredes hablan y ellas te dicen la verdad.

LA CASA DEL FRIULI

La guarnición más común es la llamada “Lidric con cicines”, que no es otra que la achicoria cortada bien chiquita, casi picada y decorada con dados de panceta previamente dorados en sartén. Otra entrada infaltable es el famoso “frico”, para mí humilde opinión, una versión mejorada de la tortilla que también nació de la necesidad de aprovechar todos los alimentos y no tirar nada.

EL TUCU & CO

La carta la completan las clásicas empanadas tucumanas cortadas a cuchillo (fritas o al horno y bien jugosas), de osobuco braseado, pollo, árabes y jamón y queso. En épocas de mundiales gastronómicos y semanas de “mondongos”, EL TUCU & CO va por fuera del sistema y atraviesa los paladares que difunden de boca en boca sus sabores en pleno quilombo del centro cordobés.

IME

                                                                                El hombre estaciona casi enfrente del lugar, “hoy ando con suerte” dice para sus adentros. En la vereda unas dieciséis personas hacen fila curiosamente

CARLOS EL POBRE

A esas dos recetas que la mami le legó, Carlos le sigue poniendo todo el empeño, a las milas las empana él todas las mañanas con ajo y perejil fresco recién cortado. Nada de provenzal o condimentos a hidratar. La milanesa simple que sirven son dos de considerable tamaño que de pepe entran en el plato. Vienen con papas fritas y dos huevos. La opción XL ya no entra en ninguna vajilla y es para compartir.

LO MÁS PANCHO

La música de fondo de Pancho es gente satisfecha, esas charlas y carcajadas, caras sonrosadas de haber comido bien. Los clientes se conocen todos y tomaron el lugar como un ritual, acuden generalmente los mismos días

EL MACADAM DE LA COLONIA

Av. San Martín 3210, Col. Caroya, Córdoba. Teléfono: 03525 46-9777 Valoración: En sobradas ocasiones mencionamos a platos de cartas que remiten a otros tiempos y

ÚRSULA

Una historia de amor que nació en Cusco (Perú) cuando una cordobesa conoció a un chef español en unas vacaciones donde fueron cada uno por su cuenta. Se fueron a vivir a España pero la cordobesa lo convenció que había oportunidades en Sierras Chicas. Que se estaba desarrollando un polo gastronómico. Y así fue como encontraron una hermosa casa a la vera de la ruta en El Manzano y se hicieron de visita obligada por la calidad que ofrecen en cada plato y cantidad, que debe ser una condición “sine qua non” para nosotros. Todo en un entorno para ir con toda la familia en cualquier momento del año.

FERTILIA ES COMER EN FAMILIA

Av. San Martín & Calle 60, Col. Caroya, Córdoba. Teléfono: 03525 46-7031 La ciudad de Colonia Caroya es quizás la más completa del país en

BODEGÓN PRIOTTI

En cada ciudad hay lugares que se vuelven parte de la memoria afectiva. En San Francisco, ciudad de bodegones de gran calibre como nuestra preferida Cantina El Tala, otro de esos sitios es Pastas Priotti, conocido también como comedor o ahora El Bodegón de Priotti. Creo que han sacado el cartel del frente que decía comedor para aggiornarse a esta palabra de moda y colocar un nuevo frente. Allí, entre el aroma a salsa casera y el sonido del agua hirviendo, se sirve un tipo de comida que va más allá del plato: una forma de recordar.

LA EMILIA

Y más allá del gran acierto de la simpleza en todo lo que ofrecen de parrilla, también hay que destacar sus pastas, sus risottos, las opciones para veganos y hasta las clásicas milanesas (con el toque Emilia).

POCHITA Y TODO LO QUE ESTÁ BIEN

Logra trasladarte a un momento de felicidad con la comida y ahí, mientras vas mordiendo esa carne cortada a cuchillo, te suspendés en el aire y sólo percibís ese grato recuerdo que anida en tu lóbulo izquierdo. ¿Era el izquierdo o el derecho?

PUNTO G

Dirección: Colón 1519 (Mina Clavero, Córdoba) / Teléfono: 03544 61-8187 El nombre lo define, no hay mucho que explicitar ni arroparlo de dobles intenciones. Sí,

DANTE

En la ciudad de Leones encontramos un lugar que hace honor al glorioso nombre del pensador con platos que remiten directamente a la prosa de sus obras cumbres. Y la velada se hace aún más perfecta, si uno se aloja en el majestuoso hotel que alberga el restaurante.

LA TANA EN CÓRDOBA

La ciudad de Córdoba siempre tiene escondidas joyas culinarias que muchos desconocen. Cuando muchos se jactan de la vera cucina italiana y nisiquiera saben de lo que están hablando, hay inmigrantes que traen y cocinan sus sabores con la verdadera técnica y costumbres adquiridas. Esto por ahora es sólo para delivery pero “il  state italiano” ya resuena cuan canción mundialista inolvidable en el barrio Juan XXIII y podés pedirla por teléfono. La gente quiere que vuelva a abrir en Villa María, incluso algunos le hacen pedidos y mandan comisionistas a buscar sus comidas, Rosa siente que ese también era su lugar pero quedó con el corazón partido de la mala fe de algunos empleados. No descarta regresar porque la pasión por la cocina es su cable a tierra. Mientras tanto, los capitalinos la pueden disfrutar haciendo sus pedidos con anticipación porque Rosa trabaja sola. Si querés saber cómo es el sabor italiano sólo debes mandarle un mensaje.