PICCOTEANDO

Dirección: San Martín, X5236 Villa del Totoral, Córdoba/Teléfono: 03524 40-5267

Villa del Totoral guarda en sus calles la calma serrana y la tradición de pueblo, pero también pequeñas sorpresas que invitan a detenerse y disfrutar. Una de ellas es “Piccoteando”, un espacio pensado para el encuentro, donde la cocina se convierte en puente entre lo casero y lo creativo. Sus empanadas de matambre cortadas a cuchillo están en el podio de todas las que hemos probado en la querida provincia y, como aún los influencers de comida las ignoran, podés degustar este secreto cuando estés cerca de esta bonita localidad del norte cordobés.

Al entrar, lo primero que se percibe es la calidez: mesas que invitan a compartir, una ambientación sencilla pero cuidada, y ese aroma inconfundible que mezcla horno, pan recién hecho y especias que despiertan las ganas de entrarle a un plato ricazo. Como anticipé, pedite de entrada empandas, todas son muy buenas y grandes, eso es clave, porque la opción vegana también está muy bien lograda. Para mí las de matambre cortadas a cuchillo que tienen un juguito constante como el río del cajón de piedra de esa ciudad, son infalibles y ojo que si te pedís dos después te puede costar terminar el principal como me pasó a mí. Son tan buenas que el delivery que tienen sale a cada rato porque son las preferidas de los hogareños junto con los lomitos. Si bien son más caras que las del resto de la carta: las criollas, las caprese, las árabes, de jamón y queso, o las veganas; insisto con el tamaño porque son muy contundentes.

Una carta para compartir

La propuesta de Piccoteando se centra en el “picoteo con identidad” con buenos ingredientes y sobresalen su bondiola agridulce, su matambre de cerdo, el lomo al champi, la mila a la napolitana, el pollo a la mostaza o los sorrentinos en las opciones de pasta. Entre los imperdibles del menú que comanda la cocinera Emi Piccolini, se destaca la entraña con salsa criolla, papas con su piel y rúcula con queso estacionado. Es clave que la moza pregunte en que punto uno la quiere y así la trajo. Plato recomendado que es muy abundante. Muy bueno también el pollo al champiñón que probamos con papas españolas, la crema estaba bien lograda.

Quienes buscan el clásico lomito o un buen sánguche vale la pena porque el pan es casero y deviene de masa madre, al igual que las hamburguesas y cuentan con versiones vegetarianas que no se quedan atrás en sabor. Para acompañar, una cuidada selección de vinos cordobeses y nacionales a buen precio, además de cervezas que invitan a quedarse un rato más. Acá es clave destacar que no remarcan los precios de las bebidas como solemos apreciar en restaurantes capitalinos.

En las reseñas en línea, la voz del público suele coincidir: “un lugar para sentirse en casa”, “comida fresca, sabrosa y pensada para compartir”, “excelente atención y precios justos”. Muchos destacan la calidez del servicio, esa mezcla de amabilidad y dedicación que hace que cada visita sea especial.

Más que un restaurante

Piccoteando no es solo un lugar para comer: es un rincón de encuentro. Es la pausa en el camino para conversar, probar, dejarse llevar por la experiencia de comer sin apuro, como si cada bocado fuera un recordatorio de que los mejores momentos llegan en compañía. Villa del Totoral no solo es historia con sus casonas y naturaleza: también es sabor. Y “Piccoteando” se encarga de recordarnos que la gastronomía puede ser tan hospitalaria como un abrazo.

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