Oncativo 50 Mercado Municipal Norte. Teléfono: 0351 425-0019
Las mejores páginas de turismo del mundo recomiendan a Dirán como uno de los lugares infaltables de visita en la ciudad de Córdoba pero detrás de sus platos de origen armenio hay una historia que es de película. Y donde además se come ricazo nada menos que en el mítico Mercado Norte de la ciudad capitalina.


Dirán Arslanian nació en Alepo (Siria) y emigró a nuestro país escapando de la guerra. Tenía una carta de un primo que lo esperaba en Córdoba pero cuando arribó se habían cansado de esperarlo. A pesar de no saber nada del idioma, hizo de todo para sobrevivir, arrancó como tornero en una metalúrgica y luego en una lomitería, más que nada en la plancha donde no era necesario comunicarse. “Para los que somos inmigrantes y no sabemos el idioma trabajar en gastronomía era una de las mejores opciones”, dice Dirán.


De cualquier manera, él se propuso aprender y todas las noches leía un diccionario de español y armenio. Estudiaba 10 o 15 palabras por día. Así fui aprendiendo, hasta que en el año 81 comenzó a atender a la gente y poder hablarles en un almacén. Al tiempo, conoció a Ayda Abramian en el coro de una Iglesia, lo increíble es que en Alepo ellos habían nacido a una cuadra de distancia. Estaban en el mismo barrio y no se conocián.
Acá si que importa el qué DIRÁN.
En el año 87, la mamá de Dirán pudo visitar Córdoba, ella tenía un restaurante en Alepo y había lanzado nada menos que dos libros de cocina con todas sus recetas. Fue gracias a la mamá que Dirán aprendió todo lo que hoy sabe de gastronomía armenia, se quedó dos años ensenándole todos los secretos y quién lo impulsó a abrir su propio restaurante.


Hace casi 15 años desembarcó en el Mercado Norte con su familia donde cada uno tiene un rol fundamental. Dirán se dedica a la cocina y Ayda atiende los clientes. Pero también están sus hijas: Beatriz María (ahora vive en Armenia y es periodista), Gariné Alicia (es bioquímica pero algunos días trabaja en el restaurante) y Silva Shushi que cocina junto a su padre. “A mi no me interesa que mis hijas sigan el mismo trabajo, eso sí me interesa que mis nietos coman esa comida, que ellas sepan cocinar para que las nuevas generaciones coman las comidas ricas que preparamos nosotros”, sonríe Dirán.
Si uno busca un lugar de cocina armenia típica este restaurante familiar es el ideal. Cada uno de los platos tiene un sabor particular, no se parecen entre sí. Vas a encontrar un Shawarma que te parecerá el mejor que hayas probado, al igual que empanadas árabes abiertas con laban y jugo de limón, el falafel, los niños envueltos rellenos de carne y arroz, con pasta de sésamo; y un extraordinario Kebee labaine.
La comida es de excelso nivel y la dupla que hace el matrimonio con sus hijas le da la impronta de ser atendidos como en su propia casa. Aída siempre está muy atenta a las necesidades de cada cliente y Dirán se inmiscuye en cocinar la recetas más exquisitas del lejano oriente. Simplemente uno se siente transportado a otra cultura por un breve momento a través de los sabores. Recomendamos llegar temprano porque –al estar en el Mercado Norte- siempre hay mucha gente. Acá si que importa el qué DIRÁN.


