LA PULPERÍA DE LOS FERREYRA: TRADICIÓN CRIOLLA EN CALAMUCHITA

Si uno quiere vivir un viaje en el tiempo, no necesita procesar eso de los multiversos o las traspolación, con solo acordarse que hay pulperías vigentes e ir por ello alcanza de sobra. Esta pulpería-restaurante no solo ofrece cocina criolla, sino que es un verdadero templo de la tradición. ubicado frente a la histórica Capilla Vieja, en la esquina más emblemática de la ciudad. Fundada por Carlos Ferreyra, quien también fue impulsor de la agrupación Gauchos de Calamuchita, este lugar fusiona su pasión por las raíces con sabores genuinos: vino artesanal de algunas bodegas de Caroya y de Villa General Belgrano, fiambres caseros, empanadas al horno de barro, cabrito a las brasas, humita, locro, puchero mixto y parrilla tradicional. Es un claro homenaje a la gastronomía campera tradicional. 

LA GOTA DE GRASA

En Mina Clavero, cuando el sol empieza a bajar detrás de los cerros y el aroma a carne asada se mezcla con la brisa serrana, hay un punto de encuentro que no figura en los mapas turísticos pero que todos conocen. Se llega por intuición o por recomendación de alguien que ya pasó por ahí y no se olvidó. Una parrilla con nombre curioso, casi una broma: La Gota de Grasa.

No es un restaurante más. Es un ritual que empieza al elegir la carne con tus propias manos, sigue con el fuego encendido a medida justa, y se completa con una atención de esas que ya no abundan, donde el dueño sabe tu nombre antes de que termines de sentarte. No hay lujos ni pretensiones. Hay pan fresco, ensalada con gusto a casa y una mesa compartida con la memoria viva de más de cuarenta años de historia.   Acá no se viene solo a comer. Se viene a entender por qué, a veces, lo simple es lo más extraordinario.

URQU

Cálido como una sobremesa familiar, entre paredes de piedra y madera, Urqu ofrece un ambiente que “parece la casa de la abuela un día de almuerzo familiar” y donde, según su creador, “todos hacen todo: barremos la vereda, atendemos las mesas, la abuela hace las milanesas y la carbonada cortada a cuchillo”. Varios comensales que dejan su reseña en redes coinciden en que ese espíritu hogareño se refleja en la calidad de la comida y el trato cercano.

En Urqu conviven los clásicos de la cocina cordobesa con propuestas propias que no encontrarás en otro lugar. Además de las milanesas y la carbonada de la abuela, estas son las recomendaciones que tenés que tener en cuenta: Milanesa de ternera al disco, más jugosa que la tradicional, se sirve con papas rústicas y una salsa criolla casera que aporta frescura y equilibrio.

BOCA DE LOBO

La ciudad de Alta Gracia es una de las localidades serranas con más opciones para todos los paladares, da cuenta de ello la gran cantidad de espacios que hemos reseñado pero curiosamente nos faltaba uno de los más recomendados: el gran bodegón que fundó Eduardo Egüi Martin, uno de los cocineros locales que se luce en cada edición del concurrido Festival Peperina y que hoy comanda Picky Bracamonto. En su reducto del barrio de Pellegrini, en las alturas camino a la Terminal, ofrece una cocina de mercado que varía semanalmente según los productos de la temporada. Y la clave en momentos de bolsillos flacos, los menús del día a precios accesibles.

LA POSTA RESTAURANTE

En esta sección cada tanto recomendamos restaurantes de hoteles que cumplan con la premisa de buena calidad de los platos y precios razonables en su carta. En el hotel Garden House de la capital alterna de la provincia se destaca esta parrilla y restaurante a metros de una de las rutas de la periferia de la ciudad. El lugar es espacioso, buena distancia entre las mesas, quizás demasiado iluminado pero con luz cálida que lo compensa y la moza que nos recibió fue excelente en el servicio y la recomendación.

LA CANTINA DE VILLA MARÍA

Los carros de comida, conocidos en el spanglish como Food truck, tienen su gran protagonismo en algunas ciudades y al costado de las rutas. Lamentablemente en ciudades como Córdoba no proliferan porque hay un gran monopolio de algunos dueños de carros de choris más otras desaveniencias municipales y solo los confinan para los eventos. Pero en ciudades como Villa María tienen el protagonismo que se merecen y se los disfruta en la costanera del río. Hay varios y para todos los gustos, incluso uno especial de dulces y tortas para los postres y meriendas. El de la cantina de Villa María nos atrajo por la gran relación precio calidad de sus sánguches como el de milanesa o el de lomo.

LA POCATE

El plato estrella es el matambre al celofán que es su plato estrella, homenajeando a una fiesta que se hacía mucho tiempo atrás en el club que aloja a este restaurant. Un dato no menor, La pocate es la cantina del club San Martín, y estar en una institución deportiva degustando le agrega ese no se qué que vos sabés bien qué. El matambre es arrollado pero sin huevos ni verduras como el típico matambre arrollado, acá se le siente un mayor gusto a la carne de ternera que se funde y cocina con un chimichurri que le cae muy adecuado.

DISPAR FOOD

La gastronomía muchas veces se sumerge en las  modas o en la copia de tendencias mundiales y todo eso generalmente no llega a buen puerto, en el caso de la cocina étnica o de ciertas culturas cuando es una réplica que ignora manos reales que cocinen efectivamente desde sus genes, la cosa ya tiene sabor a otra cosa. Sin embargo, aparecen lugares donde quienes regentean y comandan la cocina efectivamente son originarios de los platos que pregonan y ahí si el viaje a esos sabores resulta una experiencia enriquecedora. Como ocurre con este reducto y los aromas venenezolanos.

DIRÁN

Si uno busca un lugar de cocina armenia típica este restaurante familiar es el ideal. Cada uno de los platos tiene un sabor particular, no se parecen entre sí. Vas a encontrar un Shawarma que te parecerá el mejor que hayas probado, al igual que empanadas árabes abiertas con laban y jugo de limón, el falafel, los niños envueltos rellenos de carne y arroz, con pasta de sésamo; y un extraordinario Kebee labaine.

La comida es de excelso nivel y la dupla que hace el matrimonio con sus hijas le da la impronta de ser atendidos como en su propia casa. Aída siempre está muy atenta a las necesidades de cada cliente y Dirán se inmiscuye en cocinar la recetas más exquisitas del lejano oriente.

ÚRSULA

Una historia de amor que nació en Cusco (Perú) cuando una cordobesa conoció a un chef español en unas vacaciones donde fueron cada uno por su cuenta. Se fueron a vivir a España pero la cordobesa lo convenció que había oportunidades en Sierras Chicas. Que se estaba desarrollando un polo gastronómico. Y así fue como encontraron una hermosa casa a la vera de la ruta en El Manzano y se hicieron de visita obligada por la calidad que ofrecen en cada plato y cantidad, que debe ser una condición “sine qua non” para nosotros. Todo en un entorno para ir con toda la familia en cualquier momento del año.