LA PULPERÍA

En Villa Carlos Paz en un lugar con una arquitectura sumamente acogedora, ya que un espacio abierto y semi abierto bellamente decorado, donde la música también es protagonista los fines de semana y cierto aire a bar de siglo XXI pero que no reniega del pasado; se anota también entre los mejores de esta opción gastronómica.
LOS FIORETTI

Los Fioretti es de esos lugares donde los propios dueños son de buen comer y eso hace garantiza que las porciones no te dejen a pata. Más en un pueblo donde el río a escasos metros o el lago cercano abren el apetito más de la cuenta. Lo bueno además que si querés disfrutar de esos paisajes te lo pedís para llevar y armás un picnic de antología para terminar gritando como el querido maestro Alterio: “la pucha que vale la pena estar vivo”.
4 DE COPAS BODEGÓN

En estas épocas de crisis es difícil elegir a donde ir a comer bueno, bonito y que tus salidas valgan la pena el presupuesto mensual. 4 de Copas cumple ese desafío que plantean sus creadores junto a su gran equipo de trabajo tanto en el salón como en la cocina. Excelente atención, ambiente agradable y sabores explosivos a precios asequibles.
CHACRA DE LUNA

Se come bien , las porciones son abundantes, ya dijimos que el sabor es genuino, la atención es muy buena y, acá lo más importante, el entorno: podés comer afuera como emulando una campiña italiana o en el amplio salón que es a la vez museo de maquinarias antiquísimas de los comienzos de la colonia.
EL TUCU & CO

La carta la completan las clásicas empanadas tucumanas cortadas a cuchillo (fritas o al horno y bien jugosas), de osobuco braseado, pollo, árabes y jamón y queso. En épocas de mundiales gastronómicos y semanas de “mondongos”, EL TUCU & CO va por fuera del sistema y atraviesa los paladares que difunden de boca en boca sus sabores en pleno quilombo del centro cordobés.
MI RINCÓN

Es de esos lugares donde te sentirás cómodo para hacer larga sobremesa, más si el día está lindo y conseguís lugar bajo la pérgola para pasarte la experiencia mirando el río y escuchando el sonido de los pajaritos mientras degustás lo más destacado de la cocina clásica argenta, con clara reminiscencia y oda a las abuelas.
LA VIENESA

Algo así ocurre con la fiorentina que se destaca entre sus masas finas pero hay varias más de origen austríaco que no las escribo aquí porque me equivocaré pero igual se las recomiendo. Hay una como un cañito de chocolate que es un manjar para devorar con elegancia.
CONFITERÍA ÑU PORÁ

La Ñu Porá de Río Ceballos propicia todo aquello porque se erige como balcón del Cerro que lleva al Cristo del mismo nombre y hace sinergia con el paisaje de sierras chicas que a partir de allí se empieza a desandar. Es como un portal a otra dimensión, incluso a otra época. Este mítico lugar se levantó en la época del primer peronismo y tuvo su época dorada, sus vaivenes al compás de la situación del país que incluso terminaron con su cierre. Pero justo antes de la pandemia, Mariano Rivarola y su mujer Silvina, de profesión cocinera, junto a otros socios -en ese entonces- decidieron invertir en su reapertura.
GLOTÓN BAR

odo el lugar no es barato, está en sintonía a los precios del shooping cercano pero tiene estos productos destacados. No es que abramos el paraguas, solemos recomendar lugares como Carlos El Pobre para comer bien sin gastarte un fangote pero si es un plan romántico para escuchar algún músico te damos esta data.
BAR Y COMEDOR EL INDIO

En lugar de meterte en un negocio de fast food donde todo es despersonalizado y vaya a saber con qué están hechas las hamburguesas o lo que te sirven en cadena, si andás haciendo trámites por el centro siempre te conviene ir por estos lugares donde comés como en tu casa. Humilde y sin estricencias eso sí, pero con una buena relación precio calidad donde en esta época de vacas flacas se agradece profundamente.