EL LOCRO DE MAIPÚ

Es sabido que en toda la República –la verdadera no por la que marcha una elite aspiracional- en las fechas patrias el morfi casi por decantación es el locro, la humita, las empanadas, los pastelitos y también el asado. Pero en Córdoba el porcentaje es aún más alto de los que eligen la sana costumbre de un único plato y el locro se lleva todos los laureles. Y más aún el primero de mayo que prácticamente tanto el más bacán como el de la periferia degustan esta preparación milenaria.

MONTAGÚ

Como es sabido los de miga se venden a raudales cuando aumenta la temperatura pero baja considerablemente su consumo en el invierno. Cuando Diego Sforzini se suma a la empresa familiar propone agregar empanadas, pizzas y, ete aquí su gran idea, hacer un lomito distinto al que se imponía en la ciudad. Encontró con la novedad podía ser si el mismo era envuelto en un pan de pizza, con muy poca miga, una paradoja ya que se hicieron célebres por ella, pero proponiendo destacar la crocantez de la corteza y usar sólo carne de lomo de aproximadamente 170 gramos cada uno. Con la experiencia que ya tenían de hacer una mayonesa propia muy elogiada en los sándwiches y de trabajar con proovedores donde ya sabían la calidad de los productos, la posibilidad de éxito se acrecentaba.

ADELITA

Por las cosas del destino decidieron que juntos podrían fusionar sus caminos en la gastronomía. Fue así como en la zona del Vivero que une Alta Gracia con La Bolsa decidieron ampliar la bella casa rodeada de árboles y convertir un parte de ella en restaurante. Los clientes hoy agradecidos de esa gran decisión de hace más de veinte años que los ubica en todos los rankings de usuarios de plataformas como los mejores de toda la zona.

TRATTORIA ORO

Al estilo italiano, sin ricota ni verduras que la alejen de la receta original, este plato ($700) se lleva todos mis aplausos. Pero también les recomendamos las rabas si querés una entrada infalible o acompañarlas en la picada. La salsa de camarones que acompaña a los agnolottis de salmón ($790) son un verdadero poema. Camino nos cuenta que “son casi 30 años de trayectoria y sacrificios para poder permanecer vigentes, todos los días intentamos dejar todo en la cocina”. Y bien que lo logran.

EL FARO

Hoy ya no está el quincho de paja porque fue reformado por un estudio de arquitectura local que expuso tres opciones para que los seguidores votaran cuál debía ser la nueva estructura. Pero la parrilla propiamente dicha es la misma que usaba Aristóbulo y todos su seguidores. Conservan todas las tradiciones, por supuesto que es asado a la leña, se sirve en tablitas y los cortes pueden ser 13 o 14.

LA EMILIA

Y más allá del gran acierto de la simpleza en todo lo que ofrecen de parrilla, también hay que destacar sus pastas, sus risottos, las opciones para veganos y hasta las clásicas milanesas (con el toque Emilia).

LA ESTACIÓN

El restaurante nació como un deseo del cocinero Pablo Cuba desde que su familia compró terrenos en Inti Yanco, en el Valle de Calamuchita, para un proyecto de cabañas que fue el puntapié inicial del proyecto. Luego pensaron en agregar contenedores pero la alternativa terminó resultando cuatro vagones de tren y a partir de ahí tomó forma la idea de concretar el espacio gastronómico. Decidieron que uno de ellos sea una réplica exacta de los vagones comedores de la época de oro ferroviaria.

LA TORGNOLE

Martín Altamirano se hizo cargo de este lugar, ubicado entre Ascochinga y Jesús María, hace casi 8 años. Se trata de un caserío ubicado al lado del ex tambo de la estancia La Paz. Acá decidió continuar su propuesta de “La Tognole” (sopapo en francés) que había arrancado en el barrio de Vicente López en Buenos Aires.

LA CASONA

Hace 18 años Alicia y Arnaldo decidieron abrir un centro de distribución de los sabores, ya sea en formato restaurante como delivery. Ya tenían un horno de barrio de proporciones más reducidas en su propio patio, ya lo tenían domado y sabía como hacerlo hablar en términos gastronómicos. A partir de ese horno comenzaron a ofrecer opciones diversas de menú y tal la aceptación con el tiempo necesitaron más espacio, más hornos, más mesas, más gente.

ARMANDO RESTAURANTE

Quienes nos siguen en las recomendaciones saben que nos importa de sobremanera la cantidad, ya que platos exquisitos de porciones minúsculas merecen nuestra reprobación. Algo que no sucede claramente en Armando donde nadie se retirará insatisfecho. Al contrario, hay un menú degustación que pueden comer desde dos a cuatro personas. Y explota cada jueves con la noche de diente libre en mariscos, desde corazón de langostinos gratinados o a la plancha, vieyras a la parisiene o al verdeo, oreganato de mejillones o a la pizza, entre algunas opciones.