EL LOCRO DE MAIPÚ

Calle: León 1935/ Teléfono: 3513219262

Es uno de los locros más populares de la capital cordobesa de los últimos 20 años. Cada 1 de mayo -y las fechas patrias- es una fija de toda la familia del club y del barrio que le da su nombre. Su cocción a la leña le agrega un plus que lo destaca aún más.

Es sabido que en toda la República –la verdadera no por la que marcha una elite aspiracional- en las fechas patrias el morfi casi por decantación es el locro, la humita, las empanadas, los pastelitos y también el asado. Pero en Córdoba el porcentaje es aún más alto de los que eligen la sana costumbre de un único plato y el locro se lleva todos los laureles. Y más aún el primero de mayo que prácticamente tanto el más bacán como el de la periferia degustan esta preparación milenaria.

Como ocurre con las preparaciones más populares y que atraviesan las culturas, hay infinitas versiones, con más o menos ingredientes y secretos pero con dos grandes protagonistas de los que es imposible prescindir si de lo locro se habla: el zapallo y el maíz. Como sabemos son dos ingredientes pre hispánicos que además se combinaban obteniendo esta preparación mucho antes que llegaran los conquistadores.

Después cada uno tiene su machete, te puede gustar con el agregado de carnes y partes del cerdo menos utilizadas como cueritos, patitas y huesitos. O también con cortes que para algunos serán prohibitivos por su costo: falda, costilla, aguja o hasta el mismísimo lomo. El que se realiza en el club Maipú es bastante completo pero prescinde actualmente del mondongo.

Después cada uno tiene su machete, te puede gustar con el agregado de carnes y partes del cerdo menos utilizadas como cueritos, patitas y huesitos. O también con cortes que para algunos serán prohibitivos por su costo: falda, costilla, aguja o hasta el mismísimo lomo. El que se realiza en el club Maipú es bastante completo pero prescinde actualmente del mondongo. Es curioso porque son fieles a la receta de un tal Machuca pero en algún tiempo este ingrediente fue parte de la preparación. De cualquier manera es cuasi obligatorio en una buseca pero las aguas están divididas en esta preparación.

Eso sí, con lo que no se negocia es con la cremosidad y el sabor, lo que lo hace pulsudo. Una palabra que prácticamente sólo se la utiliza para calificar al locro. La gran suerte estará dependiendo de que lado de la balanza caiga, si estaba pulsudo o carecía de esto será la gloria o devoto para el locrero, en el caso de Maipú los últimos años recayó en Mariano Salinas que tomó la posta de Pablo Arietti y otros que pasaron por las ollas. Un ingrediente intangible en los aromas pero que paradójicamente le aporta un sabor de alquimia es la comunidad. Es decir todo el amor que le ponen los jugadores, entrenadores, padres y madres del club en las horas o días previos para la mise and place locrera. Desde depostar los zapallos gigantescos, quitarles la corteza, acá lo que no es amarillo se descarta y hay inspección ocular olla por olla para que no haya caído un cuadradito de zapallo con alguna parte verde. Hasta quienes se hacen cargo del remo de cada ollla, obviamente van rotando porque arranca 6.30hs de la mañana y casi llegando al mediodía estará listo.  

La salsa donde sobresale la cebollita de verdeo picada y el pimentón es una opción aparte, el 70% la prefiere y el resto prescinde de ella. Hay quienes la piden agregada al locro y flotará como una isla roja en un mar amarillo hasta que alguien la integre. Otros la llevan en un recipiente aparte. Entre las 12 y 13.30hs se entregan cerca de 800 porciones. La gente que llegó más temprano esperó en la cola que bordeaba la plaza Poeta Vasconcelos con una calma infrecuente. Como si en estos días, y con esta comida, hubiéramos aprendido -por fin- a parar la pelota y valorar las cosas esenciales de la vida.  

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