Dirección: Av. Pablo Ricchieri 2300, Córdoba/ Teléfono: 0351 307-0216
Es interesante cuando se combinan conceptos culinarios claves de una manera armoniosa. Un entorno acogedor, productos de excelente calidad, buena pericia de la cocina y porciones abundantes. Eso ocurre con La Emilia, una extraordinaria parrilla de la zona sur capitalina que incluso es mucho es más que eso.
Su arquitectura y decoración fluctúa en lo moderno y cálido de su interior, con un entrepiso (ambos espacios permiten según la ubicación pispear incluso lo que va ocurriendo en la parrilla) y unas galerías amplias y señoriales, del tipo estación ferroviaria que en estas épocas de pandemia se agradecen por la distancia entre mesas y la circulación del exterior que se empapa con una buena vegetación que contiene también salvias coloridas.



Y más allá del gran acierto de la simpleza en todo lo que ofrecen de parrilla, también hay que destacar sus pastas, sus risottos, las opciones para veganos y hasta las clásicas milanesas (con el toque Emilia).
La entrada llega con pan caliente, salsa criolla (infaltable en una parrilla), chimi y –aplauso- para una lactonesa de remolacha que responde con creces la convocatoria obvia que procede de lo visual. Hay diversas entradas pero se recomienda cualquiera de sus empanadas. La parrillada individual no se comparte pero inteligentemente por unos pesos más ofrecen la opción para dos. Se esmeran con los cortes clásicos argentos sin aún incorporar los de moda como T Bone, Tomahawk y etc que quizás sean eso, sólo una moda. “La Emilia es un concepto simple: buena carne, mucho fuego, papas fritas, ensalada y empanadas”, esa es la síntesis de nuestro producto dice Carlos Valdés, gerente y gran anfitrión del lugar. Las carnes se asan, como debe ser, a la leña. “Eso le da un toque especial a lo que esperamos brindar, elegimos buenos cortes y simples: bife de chorizo, ojo de bife o una buena tira de cuadril, por ejemplo”, agrega.


Y más allá del gran acierto de la simpleza en todo lo que ofrecen de parrilla, también hay que destacar sus pastas, sus risottos, las opciones para veganos y hasta las clásicas milanesas (con el toque Emilia). “Tenemos unas buenas instalaciones pero sin el factor humano no lo pudiéramos haber logrado. De estar cuidando los detalles, el servicio y estar pendientes de lo que el cliente necesita. Y conseguirlo que no es tarea fácil, es un desafío día a día”, concluye Carlos y coincidimos con él.



Atentis que es de los lugares que rescatan en los postres al queso y dulce como opción y eso nos alegra enormemente. Por otro lado, su ubicación cercana al centro y casi pegada al parque Sarmiento es otro de los atributos, con toda una vegetación que se destaca y hace que tanto los almuerzos como las cenas nocturnas resulten mansas y apacibles. De esos lugares para celebrar algún aniversario, cumpleaños o simplemente la vida misma.


