COMEDOR EL NOGAL

Si bien el menú puede variar con el paso de las estacione y ahora en verano todos se vuelven locos por el sánguche de osobuco que viene en pan de ciabatta y lactonesa de pimientos asados, los clientes coinciden en destacar aquellos platos que remiten a la cocina tradicional argentina, bien elaborados y con porciones generosas. Entre los platos y especialidades más mencionados se encuentran la trucha preparada con atención al detalle, las empanadas salteñas y pastas tradicionales, como ravioles y canelones bien recibidos por los comensales. En los postres clásicos, sobresalen el flan casero que muchos recomiendan para cerrar la comida. Además, varias reseñas mencionan una cocina tradicional y bien ejecutada, interpretada como “casera” y “muy buena”.
DON ARMANDO

No es la primera vez que nos detenemos por estos lares. Ya hemos recomendado otros lugares de Los Reartes que se caracteriza por su diversa gastronomía además de la tranquilidad que emana esta localidad que pone en valor nuestras tradiciones. Con el murmullo del río y las sierras al fondo, Don Armando aparece como un refugio ideal para ralentizar el ritmo y saborear algo auténtico. No es un restaurante convencional, sino un almacén de campo, con un espíritu muy local: mesas de madera, estanterías llenas de productos regionales y una atmósfera cálida que invita a quedarse.
LA TERMINAL RUIN BAR

Su carta es un paseo por sabores que van desde lo clásico hasta lo inesperado. Si bien ya vamos a recomendar su versión bodegón en Mendiolaza que se llama La Termi o Visionare que completa el trio de reductos de este grupo de socios, acá claramente se apunta a público universitario donde las pizzas son protagonistas: la Napolitana y la Rúcula y Crudo encabezan el ranking de favoritas, mientras la Visio (con papas, cheddar y panceta) y la Stout (con carne mechada) despiertan curiosidad entre quienes buscan algo distinto. Las reseñas coinciden: masa crocante, ingredientes frescos y una presentación que invita a compartir.
BODEGÓN PRIOTTI

En cada ciudad hay lugares que se vuelven parte de la memoria afectiva. En San Francisco, ciudad de bodegones de gran calibre como nuestra preferida Cantina El Tala, otro de esos sitios es Pastas Priotti, conocido también como comedor o ahora El Bodegón de Priotti. Creo que han sacado el cartel del frente que decía comedor para aggiornarse a esta palabra de moda y colocar un nuevo frente. Allí, entre el aroma a salsa casera y el sonido del agua hirviendo, se sirve un tipo de comida que va más allá del plato: una forma de recordar.
TALOCRO

En pleno corazón urbano, entre el ruido de las calles y la rutina diaria, se abre un refugio donde los aromas del norte argentino encuentran su lugar: Talocro, el local del cocinero jujeño Pier Núñez. Pier no solo cocina; cuenta historias a través de los sabores. Creció entre ollas de barro, mesas largas y la tradición de una cocina que, en Jujuy, es más que alimento: es identidad, memoria y celebración. Con esa herencia, decidió abrir un espacio que respira autenticidad y creatividad.
PICCOTEANDO

Villa del Totoral guarda en sus calles la calma serrana y la tradición de pueblo, pero también pequeñas sorpresas que invitan a detenerse y disfrutar. Una de ellas es “Piccoteando”, un espacio pensado para el encuentro, donde la cocina se convierte en puente entre lo casero y lo creativo. Sus empanadas de matambre cortadas a cuchillo están en el podio de todas las que hemos probado en la querida provincia y, como aún los influencers de comida las ignoran, podés degustar este secreto cuando estés cerca de esta bonita localidad del norte cordobés.
LA PULPERÍA DE LOS FERREYRA: TRADICIÓN CRIOLLA EN CALAMUCHITA

Si uno quiere vivir un viaje en el tiempo, no necesita procesar eso de los multiversos o las traspolación, con solo acordarse que hay pulperías vigentes e ir por ello alcanza de sobra. Esta pulpería-restaurante no solo ofrece cocina criolla, sino que es un verdadero templo de la tradición. ubicado frente a la histórica Capilla Vieja, en la esquina más emblemática de la ciudad. Fundada por Carlos Ferreyra, quien también fue impulsor de la agrupación Gauchos de Calamuchita, este lugar fusiona su pasión por las raíces con sabores genuinos: vino artesanal de algunas bodegas de Caroya y de Villa General Belgrano, fiambres caseros, empanadas al horno de barro, cabrito a las brasas, humita, locro, puchero mixto y parrilla tradicional. Es un claro homenaje a la gastronomía campera tradicional.
LA GOTA DE GRASA

En Mina Clavero, cuando el sol empieza a bajar detrás de los cerros y el aroma a carne asada se mezcla con la brisa serrana, hay un punto de encuentro que no figura en los mapas turísticos pero que todos conocen. Se llega por intuición o por recomendación de alguien que ya pasó por ahí y no se olvidó. Una parrilla con nombre curioso, casi una broma: La Gota de Grasa.
No es un restaurante más. Es un ritual que empieza al elegir la carne con tus propias manos, sigue con el fuego encendido a medida justa, y se completa con una atención de esas que ya no abundan, donde el dueño sabe tu nombre antes de que termines de sentarte. No hay lujos ni pretensiones. Hay pan fresco, ensalada con gusto a casa y una mesa compartida con la memoria viva de más de cuarenta años de historia. Acá no se viene solo a comer. Se viene a entender por qué, a veces, lo simple es lo más extraordinario.
URQU

Cálido como una sobremesa familiar, entre paredes de piedra y madera, Urqu ofrece un ambiente que “parece la casa de la abuela un día de almuerzo familiar” y donde, según su creador, “todos hacen todo: barremos la vereda, atendemos las mesas, la abuela hace las milanesas y la carbonada cortada a cuchillo”. Varios comensales que dejan su reseña en redes coinciden en que ese espíritu hogareño se refleja en la calidad de la comida y el trato cercano.
En Urqu conviven los clásicos de la cocina cordobesa con propuestas propias que no encontrarás en otro lugar. Además de las milanesas y la carbonada de la abuela, estas son las recomendaciones que tenés que tener en cuenta: Milanesa de ternera al disco, más jugosa que la tradicional, se sirve con papas rústicas y una salsa criolla casera que aporta frescura y equilibrio.
BOCA DE LOBO

La ciudad de Alta Gracia es una de las localidades serranas con más opciones para todos los paladares, da cuenta de ello la gran cantidad de espacios que hemos reseñado pero curiosamente nos faltaba uno de los más recomendados: el gran bodegón que fundó Eduardo Egüi Martin, uno de los cocineros locales que se luce en cada edición del concurrido Festival Peperina y que hoy comanda Picky Bracamonto. En su reducto del barrio de Pellegrini, en las alturas camino a la Terminal, ofrece una cocina de mercado que varía semanalmente según los productos de la temporada. Y la clave en momentos de bolsillos flacos, los menús del día a precios accesibles.