LA URRACA

En una antigua mayólica colocada sobre una pared todavía puede leerse una frase que parece resumir el espíritu del lugar: “Se inaugura para siempre el café La Urraca”. Nadie sabe exactamente cuándo fue colocada allí, pero cuando Mary y Donca alquilaron el local decidieron respetarla. El nombre permaneció y con él también parte de la memoria del viejo café que había funcionado en ese mismo espacio durante los años ochenta, junto a la tradicional tienda La Urraca.
Los comienzos fueron austeros. Tanto que buena parte del restaurante se armó con los muebles de la propia casa familiar. Las mesas, lámparas, cuadros y objetos decorativos cruzaron de una vivienda a otra porque no había dinero para grandes inversiones. La única compra importante fue una cocina industrial. Décadas después, esa necesidad terminó convirtiéndose en una de las principales virtudes del lugar.
BERG BRÄU

Dirección: Calle Principal 5194, La Cumbrecita, Córdoba/Teléfono: 03546 43-5661 Hay historias que podrían contarse a través de una receta. En La Cumbrecita, una de ellas comienza con un joven que probó una cerveza artesanal por primera vez y decidió que algún día quería hacer la suya. Lo que entonces parecía apenas un sueño terminó convirtiéndose […]
LA TASCA

Esa filosofía basada en los productos de cercanía encuentra su mejor expresión en la carta. Lejos de los menús interminables, La Tasca trabaja con propuestas que cambian según la temporada y la disponibilidad de ingredientes, manteniendo siempre una cocina honesta, abundante y profundamente ligada al territorio.
Durante los meses más fríos como ahora, el locro a la masa se convierte en uno de los platos más buscados. Un gran acierto de traer el locro de esta manera en una provincia tan locrera faltaba la creatividad para presentarlo de esta manera. También aparecen clásicos como el goulash con spätzle, los ñoquis multicolor elaborados artesanalmente, los sorrentinos caseros y el vacío al malbec acompañado por papas aplastadas.
EDELWEISS

Dirección Lago de los Patos, La Cumbrecita, Córdoba/Teléfono: 03546 48-1194 Hay pueblos donde la gastronomía funciona como un mapa emocional. Lugares donde cada receta guarda una historia y donde cocinar no es solamente alimentar: también es conservar una memoria. En La Cumbrecita, ese legado tiene nombre propio: Liesbeth Mehnert. Y hoy, varias décadas después de […]
BODEGÓN CANTINA

Hay que tener audacia para llamarse Bodegón Cantina”, dicen quienes conocen el peso cultural de esas palabras. Porque detrás de ese nombre viven generaciones enteras de sobremesas, sifones, mozos memoriosos y platos abundantes. Pero este rincón de avenida Duarte Quirós honra el título. No solo por la estética o el clima. También por la forma en que entiende la gastronomía: cercana, generosa y sin vueltas innecesarias.
Acá el lujo no pasa por la sofisticación exagerada. Pasa por un pan casero todavía tibio. Por una salsa picante que acompaña empanadas criollas recién hechas. Por el ruido de los cubiertos contra la loza y las conversaciones que se mezclan con el aroma de cocina.
CASA CARAFFA

En La Cumbre hay esquinas que no son solo esquinas. Son memoria. Son pausa. Son ritual. La de Rivadavia y Caraffa es una de ellas. Desde 1994, esa ochava empezó a latir distinto. La antigua residencia del pintor catamarqueño Emilio A. Caraffa dejó de ser únicamente casa para convertirse en refugio gastronómico. Así nació “Caraffa”, un restaurante que supo construir prestigio a fuego lento: parrilla, mesas largas, risas compartidas y una identidad bien marcada.
Había algo en ese lugar —los helechos gigantes colgando de las arcadas, los juegos de ingenio que iban de mesa en mesa— que lo volvía más que un restaurante. Era un pequeño mundo propio. Un clásico cumbrense. Pero como toda buena historia, esa también tuvo su giro. Una casa que se reinventa sin perder el alma
RINCÓN DE LA ESTANCIA

Hay lugares que no se anuncian: se descubren. Como si el paisaje mismo los escondiera a propósito, esperando que alguien llegue sin apuro. En Las Calles, entre caminos que serpentean suaves y el aire parece oler distinto, aparece Rincón de la Estancia. Y no es solo una panadería. Ni solo una casa de té. Es, más bien, una pausa. El edificio tiene 150 años. Y se nota, pero no como desgaste: se nota como historia. Durante décadas fue almacén de ramos generales, de esos donde se mezclaban las conversaciones con el olor a harina y a campo. La familia lo conserva hace 90 años, y hace apenas tres, lo transformó en lo que es hoy.
ACHALAY!

En el mismo barrio donde Lo de Villalpando se erigió como un comité norteño, una casona vuelve a latir para que las zambas no se apaguen. Se llama Achalay!, y propone algo que va más allá de salir a comer: una experiencia norteña donde la música, la comida y la tradición se cruzan sin pedir permiso. Lo primero que sorprende al llegar es justamente eso: la casa. Una construcción con historia, recuperada para transformarse en peña. En la entrada, como declaración de principios, hay un bombo y una guitarra disponibles. Acá no hay escenario lejano: si alguien quiere tocar, puede hacerlo. Y eso ya marca el tono.
EL ALABADO

En Almafuerte, hay lugares donde la experiencia gastronómica va más allá del plato. El Alabado – Cocina con Fuegos es uno de ellos: un espacio donde el fuego, el paisaje y la materia prima dialogan con naturalidad, creando una propuesta que invita a quedarse. Ubicado frente al Lago Piedras Moras, el restaurante combina una vista privilegiada con una carta que honra la tradición parrillera argentina, pero con guiños creativos que la sacan de lo esperado.
LA ESTANCITA

En el serpenteante Camino El Cuadrado, ahí donde la ruta se vuelve paisaje y el tiempo parece aflojar el paso, hay un lugar que invita a quedarse más de lo previsto. La Estancita no es solo un parador: es una excusa perfecta para detenerse, respirar hondo y entregarse a uno de esos placeres simples que lo dicen todo.
Rodeado por ocho hectáreas de naturaleza viva, este refugio gastronómico nació casi como un gesto íntimo. Dos amigos —Leonardo Atea y Fabián Falco— decidieron transformar años de confianza en un proyecto compartido. No hubo grandes certezas al principio, solo una idea: crear un espacio donde comer rico, en buena compañía, y dejar que el entorno haga su parte.