BODEGÓN CANTINA

Hay que tener audacia para llamarse Bodegón Cantina”, dicen quienes conocen el peso cultural de esas palabras. Porque detrás de ese nombre viven generaciones enteras de sobremesas, sifones, mozos memoriosos y platos abundantes. Pero este rincón de avenida Duarte Quirós honra el título. No solo por la estética o el clima. También por la forma en que entiende la gastronomía: cercana, generosa y sin vueltas innecesarias.

Acá el lujo no pasa por la sofisticación exagerada. Pasa por un pan casero todavía tibio. Por una salsa picante que acompaña empanadas criollas recién hechas. Por el ruido de los cubiertos contra la loza y las conversaciones que se mezclan con el aroma de cocina.

LA CASA DEL FRANCÉS

Como recomendación hay días que conviene ir con reserva previa y aunque ya cuando te hagas cliente elegirás una mesa preferida, cualquier sector del lugar te invitará mirar a su alrededor e imaginar que hay más allá de las fotos que decoran las paredes. Porque en la Casa del Francés las paredes hablan y ellas te dicen la verdad.

LUIGI

se pueden comer platos de autor pero de manera abundante. Sostenida. Contundente. No amarretea el banquete de sabores en porciones minúsculas. Cocina para provocar placeres en grandes cantidades, dicho de otro modo, ofrece el clímax en larga duración (otra cosa difícil de encontrar). Su menú de pasos es al estilo italiano