Santa Rosa 804. Córdoba Capital. Reservas: 3516686509
Valoración:

Este cocinero resume todo lo bueno que esperamos encontrar en una velada de antología, es como cuando uno dice me gusta cómo actúa Al Pacino, Robert de Niro, Ben Stiller, Viola Davis y Bill Murray (o pensá en los actores o actrices que más te gustan) y de golpe sale una película donde están todos juntos en un mismo elenco. Bueno, eso pasa con Luigi, todo lo más maravilloso que te gusta de la cocina lo saca en su menú de pasos o en su carta diaria. Para mí que, siguiendo con las pelis, tiene ese mismo poder que tenía Mel Gibson cuando podía saber lo que pensaban las mujeres, este cocinero cordobés -de origen italiano- sabe perfectamente lo que más te gusta de pe a pa. Con sólo observarte unos segundos te puede recitar de memoria tus platos favoritos y, no solo eso, traértelos de uno a uno en bandeja.

Sin embargo, ese no es el único poder que tiene Luigi, ya que consigue ofrecer algo inédito: se pueden comer platos de autor pero de manera abundante. Sostenida. Contundente. No amarretea el banquete de sabores en porciones minúsculas. Cocina para provocar placeres en grandes cantidades, dicho de otro modo, ofrece el clímax en larga duración (otra cosa difícil de encontrar). Su menú de pasos es al estilo italiano donde en general hay dos principales potentes y la combinación que ofrece es también otro gran hallazgo, ya que puede aflojarte la mandíbula con un plato súper popular y hacerte recordar hasta la tabla del siete –la más difícil de todas- de manera ascendente y descendente, como también -con la fineza de materia prima elegante- provocarte un interés urgente por la alta cultura. En un paso te dan ganas de llorar con Darín y su mejor película y en otro ansiar que abra el teatro San Martín para disfrutar una gran ópera o el concierto de su sinfónica. Eso lo consigue con sus sabores.
Y eso que no dije nada aún de la lasaña. Y lo interesante de todo lo citado es que los precios no son de silla eléctrica donde te da miedo pedir la cuenta o intentar levantarte. Si lo recomendamos nosotros es porque la relación precio y calidad es a favor del cliente.
Su local es reducido, al mediodía en épocas de cierta normalidad se llena de funcionarios o clientes fijos del centro urbano, los jueves y viernes a la noche desata su magia sólo con reserva propia. Es probable que haya comido la mariscada más extraordinaria a más de mil kilómetros del mar y los antipastos que fusionan la italianidad con lo argento con suma maestría. Voy de memoria con algunos platos que me vienen a la cabeza: bife argentino con mil hojas de papas y crema de hongos, risotto de mariscos, solomillo con salsa de naranjas y papas a la chapa, sorrentinos de salmón ahumado y ricota casera, corderito al horno con verduras asadas, tournedo de lomo con papas gratén, fetuccine con langostinos, boga despinada con salsa de mango, ravioli alla genovese….en fin: ¿Si quieren sigo? Y eso que no dije nada aún de la lasaña. Y lo interesante de todo lo citado es que los precios no son de silla eléctrica donde te da miedo pedir la cuenta o intentar levantarte. Si lo recomendamos nosotros es porque la relación precio y calidad es a favor del cliente.
Imaginate que llegamos hasta acá y no hablamos de los postres donde Luigi una vez más nos sorprende con maestría a lo Osvaldo Gross fusionado con la capacidad para hacernos reír de Darío Vittori. Es que ocurren cosas fantásticas en su restaurante, se disparan las libres asociaciones de momentos vividos a velocidad de un caleidoscopio. Vas degustando y te acordás del mejor beso que diste, de la vez que subiste a los autitos chocadores, de lo grande que te pareció el lago de Carlos Paz o cuando tuvieron un televisor veinte pulgadas. Ese poder de hacerte recordar a través de los sabores de los platos que te cocina es el gran mérito de Luigi: simple, modesto y laburador, una suerte de Súper Mario de las hornallas, un alquimista que entiendo que debe tener más de una pócima en su laboratorio de ideas, porque no te irás de la misma manera que entraste, después de haberlo probado.









