RÍO COSQUÍN

Esta parrilla restaurante apta para estómagos que no se engañan con bocaditos, se demuestra una vez más que no hace falta un chef con cartel o que esté atento a las nuevas tendencias. Acá uno sale a comer y se vuelve contento en la ciudad del folklore y del canto. En la ciudad donde las cosas simples alcanzan su mayor dimensión.