LA VERDÁ DE LA MILANESA

Los viajeros lombardos de la edad medía las freían con grasa y el rebosado les permitía transportarlas y poder comerlas frías. En principio se hacía con carne ovina pero faltaba mucho para el nombre con el que la conocemos actualmente. En Milán vivió su época de oro y los austríacos tras la invasión la llevaron para sus pagos con una adaptación propia.