LA RULETA DE PANCHO – Av. Colón 2200, Alberdi y Lino Spilimbergo 4048 (Córdoba Capital)
Valoración: Tres Caracú
Si a vos te dicen que vas a comer unos canelones caseros que los preparará un gastronómico de setentipico de años que se levanta a las 6 de la mañana para hacerlos desde hace más de medio siglo y que además se trata de un tipo carismático y generoso, ¿no te cruzarías toda la ciudad para disfrutarlo?

La Ruleta de Pancho se divide en dos, como el queso y dulce y cada parte tiene algo especial. En las dos sucursales vas a encontrar los canelones que te recomendamos pero tiene cada una sus propios atractivos, como la rubia y la morocha. La sucursal de Avenida Colón tiene esa pinta de comedor de los ochenta, esa sensación de estar comiendo en comunidad, cuando esa salida –lo sigue siendo ahora- es todo un privilegio y cada uno que está ahí celebra la vida de un modo compartido. La felicidad no se caretea, no hay velas encendidas ni música del tipo chillo out o el género que sea. No digo que todo eso esté mal, pero la música de fondo de Pancho es gente satisfecha, esas charlas y carcajadas, caras sonrosadas de haber comido bien. Los clientes se conocen todos y tomaron el lugar como un ritual, acuden generalmente los mismos días, primero fueron con sus padres, ahora lo hacen con sus hijos. La carta es contundente y las porciones generosas y el servicio de mesa termina de completar la experiencia: son todos y todas excepcionales. Y si de paso te querés reír un rato preguntá por Paco Taborde que en una de esas también te cante algo. No hay comandas en ninguna parte, están enfocados en sacarte la mejor sonrisa. Quedó cursi, lo sé, pero eso es lo que pasa.
La sucursal de Cerro Chico es como la continuidad de la casa de Francisco García (hasta acá no había puesto su nombre). Es decir como si fuera su quincho, se mantiene el ambiente familiar pero acá es donde verás más seguido a Don Pancho y estará pendiente de manera personalizada de sus clientes. Tiene un gran parrillero pero él también mete mano y no podés dejar de probar las carnes asadas. En servicio y calidad se mantienen idéntica pero es diferente el entorno, si bien ambos se suscriben como bodegones cada uno tiene lo suyo y capaz esta última sea más para festejar el aniversario con la Bruja y la otra para celebrar el cumple del más pibe. Lo que tienen ambas es uno de los postres más ricos de la pastelería italiana y que difícilmente lo vayas a conseguir en algún otro lado: la zingarella. Ojo, no confundir con la tarantela aunque sean medios primas. Esta delicia es mitad flan y mitad bizcochuelo y se sirve con crema y dulce de leche pero podés pedir como prefieras. Tiene lo mejor de uno y lo mejor de otro. Como ambas sucursales de la Ruleta.
La carta es contundente y las porciones generosas y el servicio de mesa termina de completar la experiencia: son todos y todas excepcionales. Y si de paso te querés reír un rato preguntá por Paco Taborde que en una de esas también te cante algo.
Si sos futbolero con más razón tenés que ir porque si bien Pancho es socio honorario de Belgrano -y una de esas personas que cuando la mano andaba mal en el club de Alberdi, el tipo les daba la comida a jugadores de todos los planteles- es muy querido en el ambiente. Siempre te vas a cruzar con algún jugador del color que sea. Eso sí, jugador de toda la cancha es Pancho y lejos está de querer colgar los botines.