Dirección: Urquiza 90 (03547 42-6772) y Vélez Sársfield 57 (03547 42-6555) Alta Gracia.
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Los González, provenientes de Extremadura (España) llegaron a la ciudad de Alta Gracia hace una parva de años sin tener la precisión sobre qué tarea realizar, pero no tardaron en descubrir cuál sería su emprendimiento: “vamos a montar un restaurante que es lo que sabemos hacer”, se dijeron. Al comienzo no fue fácil, ya que replicaron su experiencia ibérica con el tapeo y la gente no se sumó a esa costumbre tan típica de todas las ciudades de la península. “Llegaban al local que tenemos en el centro, le dabas la tapita con la copa del vino y no la comían, nos preguntamos: coño que tíos más raros son estos”, cuenta Juan José González, uno de los hermanos y co propietario de Hispania, el restaurante que escucharán recomendar siempre como “los Gallegos”.

Posee dos sucursales, una en el centro de la ciudad y otra a metros del Sierras Hotel donde funciona además una coqueta hostería. En su momento llegaron a competir con Albeniz, otro de los restaurantes que tuvo Alta Gracia y ambos siempre se caracterizaron por poseer filas de personas aguardan su mesa en las horas pico. Cuando los González vieron que con el tapeo no conseguían nada, lentamente empezaron con las opciones de pescados a pesar que muchos le decían que eso tampoco funcionaría, que todo eran pastas y carnes. “Pero se empezó a correr la voz y la voz y hasta el día de hoy fue éxito total”, dice Juanjo. Según él la clave reside en que “la comida es rica, es fresca, tiene buen precio, creo que la base está en no abusar de las personas”. Esa honestidad se nota en cada plato porque todo lo que llega –ahora una de sus hijas está al frente de la cocina- tiene ese sabor perfecto de lo casero.
“Amo el pescado, me gusta el marisco y los platos típicos son las rabas, las papas bravas, la tortilla de patatas, las cazuelas y la paella”, asegura Juan José. Nos suscribimos a su lista y aún quedará mucho para probar, ya que la carta posee más opciones interesantes y hay que dejar lugar para los postres, ya que algunos como la Natilla no deben quedar afuera y tras degustarlos más emociones se relacionarán con el paladar.
“A mi tierra la echo de menos, algún día me gustaría volver, no sé cuándo pero le echo mucho de menos”, afirma con emoción Don González. No le podemos ayudar con la respuesta pero de seguro que, a través de los sabores que consiguen, el viaje a su España se realiza cada vez que sale un plato de su cocina.