LA TANA ES ÚNICA

Decidieron hacer lo que mejor sabían y pusieron literalmente las manos a la masa. Un amigo que era visitador médico fue uno sus primeros clientes y se quedó impresionado con esa parte de Italia que Rosa resumía en cada plato. Era el año 2012, les propuso realizar una comida para todos los médicos de la ciudad, unas 40 personas. Fue tan inolvidable esa velada que el boca a boca hizo que a la semana siguiente su hogar, ya no fuera exclusivo de ellos.