LO DE VILLALPANDO Y TODO EL AÑO ES CARNAVAL

Desde purrete Gustavo andaba metiendo las narices en las ollas de la abuela porque sabía que si quería comer bien después del cole tenía que ayudar en la cocina. Y ahí le tomó el gustito. Porque de eso se trata la vida y ese esencial elemento: una vez que uno logra atraparlo, jamás lo soltará. Y lo bien que hace.