LA FLORENTINA

La joven vendía panes caseros y productos dulces, además de mieles y otros productos que llevaba en su mochila, pero cada vez se le hacía más difícil salir por los distintos barrios a vender de a pie. Un día charlando con Gonzalo les pintó construir un especio especialmente para eso. Como Gonzalo se dedicaba a la construcción se les facilitó levantar más rápido todo, y un 6 de febrero de 2016 abrieron el negocio.