KUPFERKESSEL

En Río Ceballos, donde el aire baja un poco más fresco al caer la tarde y las sierras dibujan un horizonte sereno, existe un refugio gastronómico que parece detenido en el tiempo. Kupferkessel Restaurante no es solo un lugar para comer: es una escena, un clima, una manera de entender la mesa como ceremonia. Su nombre —“pava de cobre” en alemán— no es un detalle pintoresco sino una declaración de principios. Hay algo en este restaurante que remite a lo doméstico, a lo heredado, a esa cocina donde el fuego no apura y las recetas no se negocian. Desde fines de los años setenta, Kupferkessel sostiene una identidad poco frecuente en la escena serrana: la de una casa de impronta centroeuropea que supo mantenerse fiel a su ADN sin ceder a las modas pasajeras.