LAS EMPANADAS DE ESTELLA Y ENRIQUE

Los que pasan, frenan. Algunos llegan por el aroma; otros, porque ya saben dónde están. Piden media docena, una docena, quizás una para comer ahí mismo al paso, otros se quedan con las ganas prometiendo frenar algún día. Después viene el primer bocado: la masa, el relleno religioso y ese jugo que amenaza con escaparse por los dedos.

Quizás ahí esté la verdadera historia de este chiringuito. En que Stella no necesitó amar la cocina para convertirse en guardiana de una receta. Le alcanzó con recibir un conocimiento, encontrarle un destino y compartirlo. Porque a veces un legado no se elige. Se amasa, se rellena, se cierra con repulgue y se pone a la venta en una esquina. Y en esa esquina, cada fin de semana, vuelve a empezar la histor