Con el precio de la carne por las nubes, el consumo de pollo se ha incrementado con creces. En general resolvemos las patas muslos con el horno o en una olla tipo Essen pero para que en la familia no se cansen de la repetición de las recetas o que digan que le vsn a salir plumas, viene aca un receta clásica que no encarece tampoco y que podés combinar con cualquier guarnición o el típico puré y te terminás chupando los dedos o acordante de quién la hacía en tu familia.
INGREDIENTES
3 raciones
2 pechugas o pata y muslo de pollo
5 hojas Cebolla de verdeo
1 diente Ajo
250 g crema de leche
Sal y pimienta
1 cucharadita almidón de maíz
C/n aceite

PREPARACIÓN
Lo primero que vamos a hacer es preparar nuestro pollo para la cocción, en caso de optar por las pechugas debemos asegurarnos de que queden bien limpias, retirar pequeños restos de grasa y membrana que pueda conservar y abrir por la mitad a modo de filete. Si optamos por pata y muslo, lo ideal sería deshuesarlos.
Salpimentamos el pollo y lo dejamos a un lado mientras se cortan las verduras. Cortar el verdeo y picar el ajo, mientras en una sartén se pone a calentar un poco de aceite. Llevar el pollo al aceite caliente, también se puede hacer en una plancha de hierro o bien en la parrilla. En otra sartén agregar una cucharada de aceite y dorar el ajo junto con las cebollas hasta lograr un color transparente, momento en el cual agregamos la crema de leche.
Una vez que la crema comience a subir agregar el almidón de maíz, aproximadamente una cucharada, esto hará que la salsa de verdeo se espese. Cuando la salsa haya tomado la consistencia deseada incorporar el pollo y cocinar durante unos minutos más. Para el emplatado podemos usar la parte verde de la cebolla de verdeo, picada finamente, esto le dará un toque extra de sabor y color a nuestro pollo al verdeo. Es más, es clave para ese crujido que provoca el verdeo y le suma intensidad al plato.