PlaceresEncubiertos

PEPERONCINO

Al lado estación Shell al ingreso a Despeñaderos. Tel: 3547 – 4975157/ Wpp 351 – 6132865

Valoración:

Me habían pasado el dato que había unos “italianos” que hacían unas pastas de antología en Despeñaderos. Esa era la recomendación que me había llegado y entonces un domingo especial decidimos ir por ellas, nada más tentador si te dicen que vas a probar la vera pasta tipo “fatto in casa”. Y así justamente te hacen sentir, había una mesa justo esperando y tras los saludos de rigor y el pedido de bebidas ahí nomás al instante llegó un antipasto de cortesía que de movida ya te hace calentar los motores como si estuvieras en el mismísimo autódromo de Monza.

Al rato José Rodríguez, mozo y anfitrión del lugar junto a su esposa Cecilia Giraudo y su hijo Ariel nos cuenta que, al igual que muchos compatriotas, a fines de los 90 decidieron emigrar a Italia para probar suerte ya que acá la mano venía muy difícil. Empezaron haciendo algunas changas de todo tipo hasta que encontraron refugio en la gastronomía, siempre un buen parrillero argentino tiene puertas abiertas en todos lados. Así fue como también Cecilia más tarde comenzó a seguir de cerca las claves de la pasta italiana y cuando la sangre volvió a tirar para estar de cerca con la familia, decidieron regresar a Berrotarán y abrir su propio restaurante. Desde ese momento una de las mejores lasañas del país se encuentra a pocos kilómetros de Córdoba Capital.

“Italia es un muy interesante con una gastronomía muy completa donde incorpora todos los alimentos, una dieta mediterránea para todos los gustos eso fue lo que más me llamó la atención y me hizo interesar por la cocina. Las pastas son exquisitas y cocinadas al dente. Nos pareció una buena idea abrir un local restaurant con comidas típicas italianas” cuenta Cecilia.

En los inicios sólo se servían las pastas combinadas con verduras, tal como se degustan en Italia pero las costumbres argentinas hizo que tuvieran que amoldarse al gusto local. “Como somos un país muy carnívoro fue complicado, así que fuimos agregando carnes y algunos pescados”, agrega Giraudo.

Según ellos los platos más pedidos son siempre los ravioles (con bolognesa o mixta $650), los ñoquis y la mencionada lasaña ($560), mientras que en las carnes el matambre a la pizza supera los demás platos. Para que vayas agendando otras opciones tallarines ($520), canelones ($590), pollo deshuesado al champignon ($860), matambre a la pizza ($900) y rabas ($850).

«…Cuando la sangre volvió a tirar para estar de cerca con la familia decidieron regresar a Berrotarán y abrir su propio restaurante. Desde ese momento una de las mejores lasañas del país se encuentra a pocos kilómetros de Córdoba Capital…»

“De a poco fuimos adquiriendo clientela, amigos y familiares que ya conocíamos y despues el boca en boca que es siempre la mejor publicidad. Tenemos una clientela muy fiel a nuestras especialidades, frio o calor siempre eligen las pastas tanto para comer en el restaurant como para llevar a sus casas y compartir en familia”, comentan. Y por supuesto aconsejan que a la hora de comer una buena pasta italiana no debe faltar el aceite con “peperoncino” (que le da nombre al restaurante) que es un condimento picante que da un toque particular a la pasta.

“Hace seis años que abrimos el local y desde el inicio tenemos un cliente italiano fan de los spaghetti con aglio, olio e peperoncino (tallarines con ajo, aceite y picante) y la anécdota es que siempre que invita a sus amigos o gente conocida le hace comer lo mismo, solo que es muy picante y no todos tienen el paladar apto para ese plato”, dice Cecilia.

Tienen clientes que los visitan exclusivamente desde otras ciudades y realmente vale la pena hacerse unos kilómetros. Ese sabor de la pasta italiana casera es genuino y real, aunque sin desmerecer otras opciones como el lomo a la pimienta que probamos ese día que era descomunal. “La idea es que comas es como en tu casa”, señala Cecilia, y aclara que siempre pone lo mejor de sí en cada servicio. Dice que lo hace como si cada cliente fuera de su propia su familia y es por eso que cada uno que se va lo hace con ganas de volver a visitarlos. De eso, no queda la más mínima duda.

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