Es uno de los platos que se preparan con suma frecuencia tanto en un hogar como en un restaurant. Encabeza el podio del plato preferido de cualquier niño y es lo que más filetea el carnicero. En general salen acompañadas con fritas o con huevo pero en Argentina inventamos su mejor combinación: la milanesa a la napolitana
Las milanesas son un plato de origen andaluz que luego recaló en Milán donde se inmortalizó y al tiempo el imperio Austriaco se apropió de él. Más tarde llegaron a La Argentina de la mano de los inmigrantes italianos. Algunos trasnochados creen que la receta a la napolitana proviene de Italia como evocación a las ciudades de Milán o Nápoles pero tal como sostiene Graciela Ávila “la famosa milanesa a la napolitana es tan Argentina como el alambre de púa, la lapicera o el registro de las huellas dactilares”.

La historia nos ubica en Buenos Aires por los años 50, resulta que un cliente llegaba a un restaurante ubicado frente al Luna Park pasada la medianoche y pedía una milanesa, la secuencia se repetía infinitas veces hasta que pasó un imprevisto. “Cierta noche el habitual comensal llegó más tarde de lo que acostumbraba. Un asistente tomó el lugar del cocinero que ya había concluido su servicio, con tan mala suerte que pasó de punto la fritura de la única milanesa disponible en el restaurante. Asustado consultó a don José Napoli, el dueño, quien le respondió: “No te preocupes lo vamos a arreglar. Tapá la milanesa con jamón, queso, salsa de tomate y luego la gratinás”.
Mientras disfrazaban la milanesa don José se acercó al cliente y lo predispuso a probar algo nuevo y especial. En minutos el mozo llegó a la mesa con la fuente humeante, que provocó un placer inmediato en el comensal. Don José Napoli se sentó en una de las mesas libres con el menú original, que por entonces se reproducía con gel en letras azules, y agregó al final de la lista, de puño y letra el nombre de su creación: Milanesa a la Napoli.
Con el tiempo el plato fue rebautizado como “milanesa a la napolitana”, se hizo popular y todavía hoy sigue presente en la carta de los bodegones y restaurantes y es uno de esas recetas que cuando solemos hacer en casa sabemos que a todos les gustará. Algunos cometen el mismo error del historiador Balmaceda de suponer que el restaurante siquiera existíos. Sin embargo, el escritor Derek Foster la confirma ya que en cierta clase de alimentos que dictaba en la Universidad, una alumna se acercó con un menú que debajo tenía el agregado de Don José: era la nieta de Napoli que confirmaba la versión. Por lo tanto la milanesa a la napolitana es una creación netamente argentina.
Con el tiempo el plato fue rebautizado como “milanesa a la napolitana”, se hizo popular y todavía hoy sigue presente en la carta de los bodegones y restaurantes y es uno de esas recetas que cuando solemos hacer en casa sabemos que a todos les gustará.
Compartimos la versión de la genia de Paulina Cocina.
INGREDIENTES
-Milanesas (la cantidad que cada uno desee)
-150g de queso mozzarella
– 150g de jamón cocido
-Una lata de puré de tomate
-Una cebolla
-2 dientes de Ajo
-2 hojas de Laurel fresco
-Aceite
-Sal
-Pimienta
PREPARACIÓN
1-Lo primero que vamos a hacer una vez que tengamos nuestras milanesas hechas (o compradas) es meterlas al horno 180º hasta que estén bastante cocidas. También las pueden freír si así lo desean. Procuren hacerlo con abundante aceite en la sartén y tengan en cuenta que esté bien caliente antes de meter las milanesas. Es más que nada para que éstas no absorban aceite de más. Una vez que las tenemos cocidas, las reservamos.
Para la salsa
2-Piquamos el ajo y la cebolla.
3-Calentamos una olla con aceite, ponemos el ajo y la cebolla dentro y esperamos que la cebolla se transparente.
4-Después, agregamos el puré de tomate y las dos hojas de laurel, deje cocinar por alrededor de 20 minutos.
5-Agregamos sal y pimienta a gusto.
Armado de la milanesa
6- Vamos colocar primero, por encima de nuestra milanesa, la salsa que acabamos de hacer.
7- Luego, colocamos unas fetas de jamón cocido
8- Finalmente, por encima, ponemos nuestro queso.
9- Así, las vamos a llevar al horno 180º hasta que se derrita el queso y chorree por los costados generando el efecto más hermoso y tentador del universo.
10- Al sacarlas podemos tirar por encima unas pizcas de orégano y ¡listo!