PlaceresEncubiertos

LA VIENESA

Dirección: E53, El Pueblito (Córdoba)/ Teléfono: 03543 69-7232

En Córdoba hay placeres muy puntuales que no se consiguen en toda la provincia, uno de ellos es una masa dulce llamada fiorentina.  Es tan exquisita que su explosión crocante, producto de los frutos secos que convulsionan el paladar se descomprimen con una justísima proporción de miel de las sierras. La receta, producto de la mejor pastelería vienesa, la sabe una sola mujer que se toma el trabajo a sus setenta y pico de prepararla con las casi 72 horas de antelación que lleva este manjar.

Esa es una de las delicias de receta bajada bajo cuatro llaves (y no exageramos) que tiene esta panadería de El Pueblito, en el ejido de Salsipuedes, hace más de cuatro décadas. El secreto lo trajo un pariente que huyó de Viena en la época de la segunda guerra Mundial y en una noche de recuerdos le explicó la receta al matrimonio Torres Giuliani que empezaron a confeccionarlas cuando vivían en Unquillo. Ahí todavía no sabían que harían un templo de sabores dulces pero empezaron en la casa a vender manjares a vecinos y amigos y poco a poco se propagó la onda expansiva.

La receta, producto de la mejor pastelería vienesa, la sabe una sola mujer

Cuando desembarcaron en el Pueblito hubo un ex yerno que los empujó a levantar un local y así empezaron a fábricar las especialidades para todo el valle. Hoy no hay fin de semana que no se agoten sus verdaderas facturas vienesas, se preparan con dos días de leudado y proceso. No son como la gran mayoría que podés encontrar en panaderías especiales, ya que si bien le pueden poner manteca y las cantidades astronómicas que llevan, fallan en algunos pasos de la parsimonia que lleva la receta original. Algo así ocurre con la fiorentina que se destaca entre sus masas finas pero hay varias más de origen austríaco que no las escribo aquí porque me equivocaré pero igual se las recomiendo. Hay una como un cañito de chocolate que es un manjar para devorar con elegancia.

De lunes a viernes funciona la panadería tradicional y también al lado un coqueto café que regentea una de las hijas del matrimonio fundador. Vale la pena también degustar ahí las porciones de torta, una Selva Negra de auténtico sabor a chocolate, acá no existen los conservantes ni las frutas químicas, todo es natural y además de ser más saludable naturalmente posee ese sabor genérico que no lo puede igualar nunca la industria.

Los fines de semana sí hay especialidades o te recomiendo encargarlas con tiempo. En las épocas festivas hay varias opciones de panes dulces también típico de ese tipo de gastronomía. A los dulceros no digan que no les avisamos.

Salir de la versión móvil