PlaceresEncubiertos

LA RAMONA

Ruta A 373 Intersección A 210 (Los Reartes). Teléfono: 03546 15-40-2115

Los Quevedo se consolidaron en el Valle de Calamuchita con los tradicionales dulces que primero vendían en sus pagos de Villa Berna hasta que desembarcaron en Villa General Belgrano y se transformaron entre los preferidos de los turistas. Esa mano especial que tiene Ramona Leyría de Quevedo para la cocina se convirtió en marca propia, ya no sólo los vecinos y lugareños decían vamos a comprar a lo de Ramona sino que se transformó en un nombre destacado. Con su experiencia en el rubro gastronómico, ya que Ramona había trabajado también en hosterías y restaurantes, tuvo la idea de diversificarse hace una década y construir una parada obligada en Los Reartes para la venta de pan casero y pastelitos además de sus tradicionales dulces. Se ubicó en un lugar estratégico, en el cruce de la ruta que lleva a La Cumbrecita.

Su marido Pablo, su hijo Oscar, su hija Analía –trabaja con Ramona en la fábrica de dulces- entre otros de los miembros de la familia que colaboran, tomaron la posta del lugar que en pocos días más tendrá una parrilla, también de la familia como nueva opción gastronómica.

Don Pablo enciende el horno todos los días a las 6 de la mañana mientras otea el leudado del pan que amasó un par de horas antes. Hay personas que recorren varios kilómetros para hacerse de ese pan con gusto a la leña o sus clásicos pastelitos o tortas fritas para la hora del mate. “La gente nos elige día a día por la elaboración de todo bien casero y bien logrado. Todas las comidas la elaboramos en el local y la gente busca un buen pastel de papas casero, una lasaña bien elaborada, un guiso de lentejas; y todo lo que te puedas imaginar. Los platos muy abundantes”, nos cuenta Oscar. Vuelvo a los pastelitos, son de esos donde el membrillo o la batata tienen la cantidad que el buen paladar lo merece. Es decir, uno sabe que puede disfrutar del repulgue todo el tiempo que pueda porque en algún momento llegará al centro del pastel y lo que encontrará no lo defraudará ni lo dejará con las ganas.

Cuando llegan las fiestas patrias no hay nadie en menos de cien kilómetros a la redonda que no sepa del locro de La Ramona. La clave de su éxito es que Don Pablo es un especialista, un fanático del locro que se esmeró hasta encontrar el gusto que buscaba, con los diversos ingredientes que fue incorporando. Así como en la vida hay muchos que persiguen su destino o leen libros para encontrar los secretos del ser o como desarrollarse con éxito, acá se propusieron encontrar –así les llevará años- la perfección de un buen locro. Y cuando lo lograron decidieron compartirlo. Y vaya como, porque las porciones que sirve Ramona son tan abundantes que te quedás sin habla por varios minutos. Y si hay un catre a mano, quedás listo para un siestón y soñar hasta con la Independencia. Por suerte no hay que esperar sólo las fechas patrias, porque cada fin de semana se ofrece el mismo locro.

Los productos de la zona forman parte del catálogo del lugar, por ejemplo tienen vinos del valle de Calamuchita: Finca Athos, Las cañitas, Famiglia Furfaro, entre otras que se destacan son la evolución de sus etiquetas. Hay cervezas artesanales y también elaboran el estofado de cordero –criados a unos kilómetros del local- los dulces y licores de la Fábrica de Ramona que está en Villa General Belgrano. Todos los productos regionales los podés comprar en buen precio para llevarte como souvenir.

En días lindos podés comer en la galería con una hermosa vista pero también podés llevarte la comida si andás con ganas de escaparte a los paisajes de la zona. “La Ramona es hoy el emblema de Los Reartes, para nosotros es el desafío de llevarse todos los días a las 6 y venir a elaborar las tortas fritas, los pastelitos, las empanadas y todo lo que día a día elaboramos para nuestros clientes y para todo aquel que pasa por nuestro local. Todo lo que hacemos lo hacemos con el mejor ánimo para seguir con lo que Ramona mí madre nos dejó, ya que el nombre de ella es el nombre del negocio. No podemos hacer que el nombre de ella quedé mal por ningún motivo”, agrega Oscar, al tiempo que preparan la parrilla lindante que ofrecerá carnes al horno de barro y a la estaca. Se llamara Antolina y continuará en la senda de este legado que esta familia culinaria viene emprendiendo.

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