LA PICAÑA

Dicen que la alegría es toda brasilera y la picaña también pero se equivocan. Este corte que tanto éxito tiene en el país carioca se lo debe al ingenio de un argentino. Pero no hay que viajar tanto y la alegría no es solo brasilera.

Primero ubiquemos el corte, la picaña se encuentra localizada en la zona inferior de la espalda de la res, junto a los laterales de la espina dorsal.

Cuenta la leyenda que en la década del 60 un playboy pidió en el restaurante Bambú de San Pablo un Bife de de cuadril argentino, pero rato después llegó un corte triangular tierno y jugoso que volvió loco al multimillonario. Es que a falta de cuadril el parrillero improvisó con un corte que en su Tucumán natal se llama picana, relacionado con el palo de arrear ganado.

Lo cierto es que llegó para quedarse y partir de ahí la picaña se asó con espadas –la preferencia brasuca- a la parrilla o con pinchos sanjuaninos a la llama, como nos gusta a nosotros prepararla.

Preparación:

1-La podés hacer de dos maneras, la picaña entera en un pincho o mejor hacete dos y te sobra algo para picar después, o bien cortarla en trozos de unos cinco a siete centímetros de espesor.

2-Este sistema es a la llama y uno debe regular la intensidad, la carne se debe ubicar entre 30 a 45 centímetros del fuego pero este depende las condiciones del viento y la calidad de la leña. Lo más exacto es colocar la palma de la mano y que la intensidad del calor no supere entre los 8 y 10 centímetros.

3-Después la paciencia, para nuestro gusto no debe ser menor a las tres horas. En ese tiempo tenete a mano una salmuera para ir hidratando la carne a cada tanto y listo. Cuando lo saques y la cortes te acordarás de nosotros.

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