Dirección: Av. Belgrano casi Jose Hernandez,Villa Cura Brochero. Teléfono: 03544 47-2218

Como suele recordar la doctora y escritora Mónica Katz: Marcel Proust dedica 74 páginas de su célebre libro “El Paraíso Perdido” a los recuerdos que tenía asociados cuando comía una magdalena que mojaba en el té. Es decir, cuando elijo un sánguche, una torta, unas milanesas elijo basado en el placer evocado, opto platos que alguna vez me gustaron. Al ver la amplia carta que propone la parrilla de Cachalo en Cura Brochero –que claramente es mucho más que una parrilla- nuestro cerebro procesará un sinfín de recetas que acompañaron esos momentos culinarios marcados a fuego.

Ya cuando la anfitriona te atiende y te trae la bebida lo hará con un plato para degustar que puede ser un magistral queso de chancho que te transporte a alguna carneada campera o un escabeche de vizcachas que te sumerge en el especialista familiar de esas conservas. Es claramente un lugar de placeres evocados que se advierte apenas le pegamos la primer mirada a las opciones. Antes de ir a ellas hago un paréntesis, y tiene que ver justamente con asistir a lugares recomendados, es algo que es clave pero también un arma de doble filo. Uno llega a lugares que te recomendó alguien de tu entorno más íntimo, ya sea un familiar o un gran amigo de los que sabés que buscan lo mismo que vos a la hora del morfi, pero como son los menos, lo que más redunda en tu círculo afectivo son los sitios a los que no irás porque te lo han sugerido y desconfías puramente de su gusto. Por otro lado, las recomendaciones de gentes que cruzaste en el camino pueden llegar a impactarte rotundamente. Ya sea porque es alguien que hace poco conocés pero te cayó muy bien –como fue mi caso- o un encuentro fortuito, ya sea con un baqueano que andaba por el monte o una playera de una estación de servicio. Hay que estar atento a los lugareños porque ellos sí que saben lo que está rico en su ciudad y hay mucho menos margen de error en su consejo culinario.


Es interesante que en la carta figuren esas entradas que lamentablemente sólo preparamos para Navidad como lengua a la vinagreta, jamón crudo con ananá, matambre arrollado casero y mayonesa de ave; además de la clásica tabla de fiambres o salame tipo de colonia. De acá también recomiendan las empanadas ($900) pero debes saber que las porciones de los principales son muy generosas y si encima querés postre dudo que puedas hacer todos los pasos sin dejar rastros. En las pastas caseras las alternativas son canelones, lasaña, ravioles, tallarines, ñoquis y agnolottis (en esta ocasión no había). Todos pueden salir con las siguientes salsas: bolognesa, rossini, crema, mixta o roquefort. Los platos con salsa incluida salen $5700 y $5000 en el caso de los tallarines. Podés agregarle extra un octavo de pollo por $2800 o de peceto $3000. Entre las guarniciones tienen desde verduras hervidas, ensalada mixta, cuatro variedades de papas, huevos fritos y puré. El revuelto gramajo es muy elogiado y abundante $5100 y tienen 8 variedades de tortillas: desde la española $5400 hasta al roquefort $5500 o de acelga $4400.
Es claramente un lugar de placeres evocados que se advierte apenas le pegamos la primer mirada a las opciones.


En carnes rojas tienen más de veinte opciones contando brosas como mollejas $3900 o chinchulines $2900. El bife de chorizo, el matambre de ternera simple, a la pizza o al roquefort todos aproximadamente $10000, el lomo al champiñón $7100 o la parrillada para una persona $9000 son algunas de las opciones más pedidas. Cuando tienen chivo es una alternativa cuasi obligada porque son de esta zona traslaserrana y la porción es bien pulenta, en la carta decía que cuesta $8700 pero en mi caso me cobraron $11000 que igual lo valía pero fue un detalle del que no me percaté al recibir la cuenta por lo extraordinario que estaba. Estaba asado con suma pericia, en su punto justo y entendiendo que al ser muy magra no es una carne tan fácil de asar, así que punto para arriba.


En las opciones de pollo hay diez opciones, entre ellas al verdeo o a la mostaza ($6000) y más extravagantes como al ananá $6800. Entre las supremas la destacada es a lo “cachalo” que es napolitana, con dos huevos, arvejas y papas fritas ($7700). Ahora bien si recuerdan que dije que Cachalo es más que una parrilla es porque no se pueden obviar sus alternativas en pescados, más aún sabiendo que es una zona donde hay truchas deliciosas. Pueden llegar en 5 variedades pero que mejor que a la manteca negra $10900. En el caso de pejerrey hay 6 opciones pero se recomienda a la parrilla y a la pimienta negra $6500. Atentis los más osados pueden degustar ranas al limón o a la provenzal a $10.900.


Tan embelesado estoy con la comida salada que es casi imposible llegar al postre pero bien vale la pena el budín casero con dulce de leche $2200, mamón en almíbar $2900 o el Martín Fierro $2500. Importante la aclaración de la anfitriona con respecto al flan $1400, nos avisó que ese es en cajita y si queríamos algo casero recomendaba el budín de pan que era majestuoso y la porción digna de compartir, salvo que uno sólo vaya a lo de Cachalo sólo a comer el postre. Ah, no faltará quién con razón me pregunte por la bebida y acá es el único punto más flojito ya que la carta de vinos es acotada –que eso no sería problema- pero sólo con etiquetas comerciales que no tienen buena relación precio calidad. Mi consejo es que ofrezcan algún vino cordobés que hay para todos los gustos y precios en el mercado, incluso en esa zona hay viñedos probados.

En suma, Erick, artesano local que me recomendó este lugar no falló y le agradezco. La atención de Clara es excelente, amabilidad justa y necesaria consultando en varias ocasiones si todo estaba perfecto. Cachalo, su marido, también pasa por cada mesa para consultar como viene la cosa con la sapiencia de más de 40 años de servicio ininterrumpido en ese lugar. Habíamos caído cerca de las tres de la tarde de un domingo y nos explicaron que la cocina ya estaba cerrada –con razón- así que fuimos por la revancha a la noche y bien valió la pena. Porque ya sabemos que para los placeres evocados es imperioso tener paciencia.


