Para los historiadores gastronómicos es una de las pastas más antiguas de las que se tienen registros y también es uno de las creaciones italianas más difundidas del mundo. Pero curiosamente su vero origen se encuentra disputado. En la semana de la pasta una receta que nos encanta.
En todas las películas de Hollywood ensalzan la lasaña como si fuera el plato más difícil del mundo. El manjar más sublime, y, cada vez que un personaje quiere seducir a otro le invita lógicamente a comer lasagna. El término lasagna o lasaña deviene del griego «lasagnum», y significa plato. Los griegos utilizabas esta palabra para denominar a una comida que se servía en un plato especial, como si fuera una especie de comida servida en cazuela o pequeños platos. Los griegos hacían una comida a la que llamaban pastitsio y consistían en largas sábanas de pasta con salsas entre cada una que se servían en esos platos a los que llamaban lasagnum.

La clave fue lo que hicieron los romanos con esa receta, la transformaron, largas sábanas en salsas no eran nada hasta que los italianos modificaron la receta y la realizaron con una especie de pasta, que se apilaba en capas con distintos rellenos. Con la expansión del imperio romano este plato se divulgó por toda Europa, pero siempre se creyó que la receta tal cual la conocemos hoy en día fue originaria de Italia.
Hace unos años un diario de Londres publicó una nota en la que señalaba que la lasagna era un plato de origen británico. Otra estupidez más de los ingleses. La gente del diario británico se valió de un libro de recetas que fue publicado por el año 1390 con dedicatoria el rey Ricardo II. Pero la embajada italiana ofreció pruebas de un libro de María Borgogno, y expusieron los correspondientes textos de las recetas con fecha de publicación por el año 1316.
En definitiva, la lasaña que comemos actualmente es creación de los antiguos romanos. La introducción del tomate -al ser originario de América- llegó a Europa en el año 1500. Y la La versión que más se adoptó en el mundo es la creada en la región de Emilia Romaña de Italia. Eso sí para nosotros nada de ricota, ni de verduras ni nada raro, jamón y queso y una salsa con carne como Dios manda.
INGREDIENTES:
Masa para lasaña 500 gramos
Queso Rallado 200 gramos
Salsa blanca 1 litro aproximadamente
Para el Relleno:
Zanahorias 1
Cebolla 1 grande
Carne picada 600 gramos
Puré de tomate 250 gramos
Aceite de oliva 4 cucharadas
Vino tinto 1 vaso
Caldo de carne 2 vasos
Manteca 50 gramos
Sal y pimienta, Cantidad necesaria
Albahaca para decorar
PREPARACIÓN:
Picar la cebolla y la zanahoria y saltearla un poco en una cacerola con el aceite de oliva, agregar la carne picada cocinar a fuego alto por unos minutos, agregar el vino tinto y dejar evaporar manteniendo el fuego alto por unos minutos. A este punto agregar el puré de tomate, sal y la pimienta. Bajar el fuego y cocinar a fuego lento por unos cuarenta minutos agregando el caldo de carne de a poco.
Precalentar el horno a 160 grados y comenzar a armar la lasaña en una fuente de aproximadamente 20×30 centímetros. Enmantecar la fuente y esparcir 2 cucharadas del relleno un poco líquido, extender las láminas de lasaña sobre el fondo y cubrir con relleno, cubrir un poco con salsa blanca y espolvorear con un poco de queso rallado. Repite el proceso de manera que queden 4 capas de lasaña y 3 de carne.
Cubrir con el resto de salsa blanca y la salsa de tomate y carne , espolvorear con queso rallado y llevar al horno por aproximadamente 30-40 minutos a 150 grados controlando la cocción. La lasaña estará lista cuando esté dorada.