LA COSTANERA

Dirección: Blvr. Chacabuco 33 (Córdoba Capital)/ Teléfono: 0351 802-4848

Que subsista y sobreviva a las modas un lugar en plena urbe que aún conserve recetas de decenas de años atrás constituye un verdadero oasis culinario. Sobre todo porque algunas de ellas que datan de la época colonial están en período de extinción y que un reducto las mantenga en su catálogo de productos merecen de por sí un justo reconocimiento de los sibaritas.

El emprendimiento fue creado por Don Pedro Cecchi en 1927 frente a la tradicional Plaza San Martín de Córdoba Capital. Ese primer negocio abarcaba parte de lo que hoy es el Banco de la Nación. Ese local contaba con una fachada de época, repleta de estanterías de materiales como alpaca y plata, combinados con decoración dorada y celeste que se convirtió en su característica hasta la actualidad. El lugar se hizo muy popular y se distinguía por la receta de su alfajor que tenía reminiscencias italianas. En 1976 cuando terminaba el contrato de alquiler y pese a la insistencia de Pedro por comprar el local, tuvo que trasladarse a otro lugar en apenas tres meses. Consiguieron un nuevo negocio en la calle Chacabuco 33 donde se encuentra hasta estos días y la producción la mudaron a barrio General Paz.

Debe ser el lugar con más variedad de estilos de alfajores porque además del tradicional “turista” que es el preferido de gran parte de la clientela, tienen también el gota de oro, el presidente y su propia versión de las capias que son un manjar que, por ejemplo en la ciudad de Bell Ville, son parte indiscutible de la tradición de sus habitantes.

El lugar se hizo muy popular y se distinguía por la receta de su alfajor que tenía reminiscencias italianas.

Al igual que otra firma clásica como Chammas cuya pastelera inventó la colación, esos bocados de dulce de leche con glaseado arriba también son de la partida. Incluso siguen ofreciendo el chatre que fue el antecesor de las colaciones y solamente se lo consigue en la región norteña de Córdoba y del país al cuidado de sólo un puñado de artesanas. Y tiene lógicamente recetas de creación propia como la cordobesita, que son 2 galletas de masa casera unidas por un generoso dulce de leche, tiene el sabor del alfajor cordobés pero con su marcada particularidad.

Entre las opciones que ofrecen como masas finas hay dos que fueron clásicos postres en extinción y acá se ofrecen en esta versión de bocado: el tocino del cielo y las yemitas. Pero además ofrecen bizcochos delgados, bases de merengue, bombones de fruta, colaciones de turrón bañadas en chocolate, frolas de chocolate blanco o negro. El alfajor de turrón que tienen es muy parecido al alajú, que dio origen a esta golosina.

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