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EL LOMITO DE EL CANDIL

Av. Colón 5448 (Lugar fundacional) TEL: 0351 570-2001/Bv. Chacabuco 837. TEL 0351 570-2002

Valoración:

Si bien está emparentado con otros sanguches argentos e incluso latinoamericanos, el lomito cordobés tiene su sello distintivo y es por lejos la comida preferida, al menos de los habitantes de la gran urbe. Es tan importante que es un plato que posee locales propios, así como las pizzerías encabezan el ranking del país, las lomiterías de Córdoba son un punto de visita obligada, además, claro está que es también el pedido más recurrente en el formato delivery.

Por años, la lomitería más emblemática de Córdoba Capital fue El Candil, creado en tiempos de la Copa del Mundo –al igual que su vecina Chetapy’s- que se realizó en nuestro país y que tuvo a Córdoba como sede, en la época más nefasta de nuestra historia. El matrimonio antes de levantar ese templo histórico quería abrir una heladería, pero algo pasó con el proveedor de los helados que se demoraba en la entrega y decidieron cambiar de rubro fundar este legendario lugar. Don Hugo Nallino nos contó que el primer día fue un sábado y trabajaron muy bien: vendieron 81 lomitos, al día siguiente se levantaron con todo el ánimo, prepararon todo pero la suerte fue esquiva: vendieron un solo lomito y una coca. Sin embargo no se amedrentaron y se dijeron que debían darse unos días para que el boca a boca hiciera lo suyo. Fue tan fuerte la onda expansiva que los clientes se hicieron fieles, cruzaban la ciudad para degustar la única opción de la carta –otro gran acierto de los creadores- o pasaban a buscarlo de otras barriadas o ciudades cercanas ya que nunca tuvo delivery hasta que el matrimonio fundador cedió el mando a las nuevas generaciones.

En las premisas de El Candil original figuraban la siguientes máximas: el lomo y pan debían ser de calidad excepcional y una vez que encontraron su nivel estándar no cambiaron el proveedor que se hizo exclusivo, la receta del aderezo casero fue celosamente guardado –se sabe que la mayo tiene algo de mostaza pero nada más-  el tamaño del lomo es considerable y todo es al mismo tiempo tan sabroso que se expande como la lava de un volcán

En las premisas de El Candil original figuraban la siguientes máximas: el lomo y pan debían ser de calidad excepcional y una vez que encontraron su nivel estándar no cambiaron el proveedor que se hizo exclusivo, la receta del aderezo casero fue celosamente guardado –se sabe que la mayo tiene algo de mostaza pero nada más-  el tamaño del lomo es considerable y todo es al mismo tiempo tan sabroso que se expande como la lava de un volcán y serán necesarias varias servilletas, en la carta por añares sólo hubo dos tipos de lomo –el completo con chimi- y las papas con huevo infaltables. Tuvieron en claro que la gente debía ir a buscar una sola cosa y no debía dispersarse, tenían una sólo opción en vinos y una línea de gaseosas y por añares siquiera hubo postre porque Don Hugo notó una vez que un cliente discutía con su hijo que quería helado y razonó que ese pobre hombre sólo había llevado lo justo para el lomo. Al día siguiente, sacó esa opción del menú. “Hay que cuidar al cliente por siempre, yo no iba a sacrificar a mi cliente para darle ganancia al heladero. Acá uno viene, comés bien, estás un rato tranquilo conversando y no gastás tanto que el problema es ese”, se dijo Hugo.

La señora Elsa Gerbaudo atendía la plancha y Hugo paraba los autos de la avenida Colón para convencerlos que entraran al negocio. “Casi que los hacía de entrar del cuello, les mostraba que el local estaba abajo y que enseguida lo atenderían, pero era mentira porque lo iban a atender cuando pudieran”, nos contó.

Hace algunos años el principal diario de Córdoba realizó una encuesta sobre las mejores lomiterías de Córdoba y curiosamente no figuraba El Candil, fue tal la indignación de los clientes que aunque era un día de la semana se autoconvocaron y acudieron en masa al reducto, llegaron al local, se sacaron fotos y las subieron a las redes sociales y la capacidad se desbordó: fueron 500 personas y no hubo mercadería ni personal que alcanzara para satisfacer a todos ese día.

Hoy modificaron algunos de esos preceptos fundacionales pero la historia sigue vigente. Un clásico de varias generaciones.    

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