Dirección: Hipólito Yrigoyen, Tío Pujio, Córdoba/ Teléfono: 0353 486-0923
Si a vos te dicen que vas a encontrar una milanesa como las de antes, de carne tierna y bien ancha, de esa que tiene el perejil nadando en huevo fresco, con unos ajitos bien picaditos, untada también con algún aderezo y la capa de pan rallado es la justa, es crocante como debe ser pero del grosor exacto, no una mole de pan rallada que divide las aguas como en aquella vez lo hizo Moisés; ¿No te harías unos kilómetros de más para probarla? Claro que sí, y lo mismo ocurre con cada delicia que preparan Romina y Flavio, con todo su equipo, en su comedor de Tio Pujio.
Comida casera variada, deliciosa al extremo, abundante como en los mejores recuerdos que el hemisferio emocional del cerebro nos trae de regreso de esas que hacían las abuelas y con una atención superlativa, que te hacen saber que ser anfitrión para ellos es un honor y no una carga, que servir la mesa es una celebración y no la repetición mecánica de un trabajo. Ellos cuentan que su vínculo con la gastronomía surgió de chicos porque sus familias son de buena cocina, donde siempre pero siempre se comía comida casera “y sobre todo hecho con amor”, agrega Romina. La idea de hacer un restaurante surgió porque en Tío Pujio solamente había rotiserías y faltaba ese lugar para “salir a comer afuera”. Es decir que además de ofrecer platos para chuparse los dedos -en estos casos no uso eufemismos ni metáforas, cuando algo es rico se lo dice como nos han enseñado- de algún modo le entregan un servicio al pueblo, creando nada menos un lugar para la cultura del encuentro. “Se nos ocurrió de acuerdo a la necesidad y demanda de la gente probar de armar un comedor al que llamamos Doña Elsa que es mi mamá, quien aportó mucho de su impronta en la cocina, como sus empanadas, sus salsas caseritas, etc. El resto fue pura inquietud mía”, cuenta Romina.

La carta la fueron armando de acuerdo a los que iban absorbiendo de otros lugares que visitaron. En un principio fue pensado para la gente solo de trabajo del pueblo, pero la clientela les demostró su interés, el boca a boca se expandió, valoraron sus platos y comenzaron a convertirlo en “el lugar” para comer bien. Además de los viajantes de paso, se armó de fieles de Oliva, Villa Maria, James Craik, Colazo, Hernando, La Playosa y hasta de Córdoba Capital. Los platos más elegidos por la gente son la milanesa Doña Elsa (que lleva salsa, jamón, queso cheddar, panceta, morrón y aceituna, más una contundente porción de fritas), las pastas caseras (los ñoquis con estofado son imperdibles) o el salmón rosado con salsa de Limón. Como en otros grandes comedores de la provincia, la parrillada incluye una mesa fría para ponerla en en un recuadro de los mejores momentos gastronómicos.
La carta la fueron armando de acuerdo a los que iban absorbiendo de otros lugares que visitaron. En un principio fue pensado para la gente solo de trabajo del pueblo, pero la clientela les demostró su interés, el boca a boca se expandió, valoraron sus platos y comenzaron a convertirlo en “el lugar” para comer bien.
Consultados por la clave del éxito, para ellos: “el secreto del éxito de su local es la calidad de la comida(fresca) y el hecho que como dueños estemos siempre presentes junto a nuestros empleados dando y ofreciendo lo mejor de cada uno. Para nosotros es un orgullo poder llevar a cabo este emprendimiento familiar, ya que siempre sostuvimos que en nuestro pueblo hacia falta algo como esto. De hecho, la gente lo demuestra con su afecto, cariño y recomendaciones. La clave del éxito está en ser perseverante y constante en lo que se proponga”.
Se tomaron tan en serio la misión de entregar alegría a través de la gastronomía que son los creados de las “fiestas del chacinado casero” y del “matambre” convocando a más de 500 personas. Por la pandemia ahora no la están realizando pero Dios mediante volverán con todo. Cada fin de semana se pueden encontrar insumos de su propia producción, es decir que todas las delicias en carnes y fiambres provienen de sus campos, como cordero o bondiola de cerdo al disco, cabrito, la parrillada o los chacinados caseros. Para que te des una idea de los precios, el pollo al verdeo, champignones o Roquefot ($480), el lomo a la pimienta ($650) o la parrillada completa con fritas ($850, pero acordate que incluye toda la entrada fría que vez en las fotos).
En resumen, no podés perderte esta experiencia gastronómica y rendirle tributo a la buena mano de Elsa que está presente en las empanadas, salsas, pastas y guisos; como así también de tantas buenas cocineras camperas que saben cómo hacer feliz al paladar.









