Dirección: Bernardo O’Higgins 5671, Córdoba/ Teléfono: 0351 559-5568
Pastas frescas, rellenos generosos y elaboración artesanal. En la zona sur de Córdoba, un proyecto gastronómico recupera el espíritu de la cocina casera y esa costumbre tan nuestra de reunirnos alrededor de un buen plato de pasta.
Hay comidas que tienen la capacidad de reunirnos incluso antes de estar servidas. Alcanza con imaginar una fuente de lasaña recién salida del horno, una salsa que empieza a perfumar la cocina o una mesa donde cada uno espera su plato mientras la conversación va encontrando su propio camino.
La pasta tiene algo de eso. Es una comida que invita a quedarse, a compartir y, casi siempre, a servirse un poquito más. También tiene una relación especial con la memoria: detrás de muchas recetas aparecen una madre, una abuela, una sobremesa de domingo o esos sabores que uno reconoce sin necesidad de preguntar qué tienen.
Con esa idea parece dialogar Cava di Pasta, un proyecto que nació de un sueño y que abrió sus puertas en la zona sur de Córdoba con una declaración de intenciones bastante clara: construir un lugar donde quienes lleguen puedan sentirse como en casa. Desde su presentación, sus impulsores hablaron de mesas largas, conversaciones sin apuro y recetas que pasan de generación en generación. Una filosofía sencilla, pero que encuentra en la pasta un vehículo ideal para ponerse en práctica.

En Cava di Pasta, la elaboración tiene un lugar central. La cocina muestra ese trabajo paciente que muchas veces queda escondido detrás del plato terminado: la masa que se prepara, se estira y se transforma, las manos que intervienen en cada etapa y el movimiento de una cocina que trabaja para que cada preparación llegue a la mesa.
Cuando abrió sus puertas, Cava di Pasta eligió despedir su presentación con una invitación: «Esta también es su casa».
La propuesta recorre distintas variedades de pastas frescas, con alternativas para quienes disfrutan de los rellenos tradicionales y también para quienes buscan combinaciones diferentes. Entre las opciones aparecen lasañas de carne, verdura y carne con verdura. Todas llevan jamón, queso, salsa blanca y salsa roja. También hay canelones de choclo, de carne y verdura, y de pollo y verdura.
Los sorrentinos ofrecen una variedad de rellenos que invita a salir un poco de lo habitual: pollo y hongos, pollo con puerro y panceta, calabaza, carne braseada y ricota con nuez. La carta se completa con agnolotis de jamón y queso, ravioles de pollo y verdura, ricota y verdura, y carne y verdura. Entre las preparaciones que merecen una mención especial están los capeletis de osobuco, hechos a mano.
A esta selección se suman tallarines y ñoquis, dos clásicos que nunca necesitan demasiadas presentaciones para encontrar su lugar en la mesa. Una propuesta amplia que recorre diferentes formas de entender un mismo universo gastronómico: la pasta como protagonista y los rellenos como una oportunidad para jugar con sabores, texturas y combinaciones.
Hay algo especialmente atractivo en escuchar a quienes forman parte de un proyecto gastronómico contar su propuesta con sus propias palabras. En uno de los registros de la visita, la mamá del dueño presenta las distintas opciones de la carta. Su participación suma una presencia familiar que acompaña el espíritu con el que fue presentado el restaurante.
Porque cocinar también es transmitir. Las recetas no siempre llegan escritas en un cuaderno ni siguen instrucciones exactas. A veces se aprenden mirando, ayudando, probando y repitiendo hasta encontrar ese punto que hace que una preparación tenga identidad propia.
En ese sentido, la presencia de la familia alrededor de Cava di Pasta permite pensar la gastronomía desde un lugar que excede la técnica: el de los saberes compartidos y las historias que encuentran en la comida una manera de seguir presentes. Quizás por eso la idea de sentirse como en casa no sea solamente una frase de bienvenida. También es una forma de entender la cocina: preparar, compartir y hacer que cada plato tenga algo de ese universo doméstico al que siempre dan ganas de volver.
un proyecto que nació de un sueño y que abrió sus puertas en la zona sur de Córdoba con una declaración de intenciones bastante clara
La propuesta no termina en el salón. Cava di Pasta también ofrece sus preparaciones para llevar, tanto frescas como congeladas. Una alternativa para quienes prefieren trasladar esa experiencia a su propia casa y tener a mano una buena pasta para resolver un almuerzo o preparar una comida especial. Además de las pastas, cuentan con tartas y empanadas, ampliando las opciones para quienes buscan algo rico y artesanal para llevar.
Es una posibilidad que recupera una costumbre muy querida: elegir la pasta, llevarla a casa, preparar la salsa y poner la mesa. Porque no siempre hace falta una ocasión especial para disfrutar de una buena comida. Ubicado sobre O’Higgins 5671, en el sector del Camino San Carlos, Cava di Pasta suma una propuesta para los amantes de las pastas caseras en la zona sur de Córdoba.
Al final, quizás ahí esté una de las ideas más interesantes detrás de este proyecto. En un tiempo donde muchas comidas se resuelven de apuro, reivindicar la pasta implica también recuperar cierta ceremonia doméstica: poner la mesa, elegir una salsa, servir una fuente y esperar a que todos estén sentados.
Cuando abrió sus puertas, Cava di Pasta eligió despedir su presentación con una invitación: «Esta también es su casa». Una frase que funciona como bienvenida, pero también como una manera de entender lo que sucede alrededor de una mesa. Porque la cocina puede tener muchas técnicas, ingredientes y secretos. Sin embargo, algunas de las mejores recetas conservan algo que no figura en ningún listado: las ganas de compartirlas.