CASA ENVERO

Dirección: RP5 km 74, 5, Villa Gral. Belgrano, Córdoba/Teléfono: 03546 15-54-6061

En la entrada de Villa General Belgrano, una antigua esquina que durante décadas funcionó como camping volvió a cobrar vida alrededor de una mesa. En Casa Envero la cocina se aprende en familia, se cocina “a la vieja escuela” y después se transforma un poco. Porque las recetas de Alicia, la abuela de Pamela, siguen presentes, pero ahora tienen una nueva generación detrás de las ollas.

Hay sabores que llegan a la mesa antes que el plato. Aparecen en un aroma, en una forma de preparar una salsa, en la manera de amasar una pasta o en ese detalle que nadie sabe explicar demasiado bien porque se aprendió mirando. Son los sabores que tienen detrás una historia familiar y que, con el tiempo, terminan convirtiéndose también en una forma de recordar.

En Casa Envero esa historia tiene nombre propio: Alicia. Es la abuela de Pamela y también una de las personas que está detrás de la manera en que se cocina en este bodegón de Villa General Belgrano. Pamela cuenta que ni ella ni Marcos, su socio, son cocineros formados en una escuela gastronómica. Lo que hacen es cocinar como aprendieron en familia, siguiendo aquello que ella define como cocinar “a la vieja escuela”. 

Lo interesante es que Alicia sigue formando parte de esa historia. Vive actualmente en Villa General Belgrano, adonde fue llevada desde Córdoba para estar más cerca de su familia, y cada tanto pasa por Casa Envero. No está todos los días en la cocina, pero sigue siendo una presencia cercana y, sobre todo, una espectadora privilegiada de lo que sus enseñanzas terminaron provocando. Pamela cuenta que su abuela se muestra fascinada con todo lo que cocinan. 

Aparece la verdadera dimensión de esa “vuelta de rosca” que propone Casa Envero. No se trata de abandonar las recetas familiares para buscar algo completamente diferente, sino de tomar aquello que se recibió, conservar su esencia y permitir que una nueva generación lo transforme.

La historia del lugar también tiene algo de recuperación y de memoria. Casa Envero funciona en el predio del antiguo camping San José, un espacio que quienes conocen Villa General Belgrano desde hace muchos años recuerdan como un camping que existió durante alrededor de cuatro décadas. El lugar fue restaurado y recuperado para convertirse en este bodegón, aprovechando parte de ese pasado y dándole una nueva vida gastronómica. 

Está sobre la Ruta Provincial 5, en el kilómetro 74,5, en la entrada de Villa General Belgrano. La ubicación hace que Casa Envero tenga algo de parada en el camino, pero la propuesta invita a quedarse. La idea de bodegón aparece justamente en esa posibilidad de sentarse a comer sin demasiadas formalidades, con platos abundantes y una cocina que busca ser cercana y accesible para compartir en familia. Pamela cuenta que esa es una de las características que intentan sostener: comida abundante y precios pensados para que pueda disfrutarla toda la familia. 

La pasta ocupa un lugar central en esa propuesta. Entre los menús que salen al mediodía hay siempre una opción de pasta, que es una de las especialidades de la casa, y otra más ligada al universo del bodegón, donde suelen incorporar alguna carne. En una de las jornadas que relata Pamela aparecen unos ravioles de pollo con salsa mixta y gratinados con queso al horno, mientras que la alternativa de carne es una milanesa napolitana a caballo, acompañada por huevo y tortilla de papa. 

Los ravioles, de hecho, llegan en una paellera de metal para conservar mejor el calor. Puede parecer un detalle menor, pero dice bastante sobre la forma en que se entiende la comida en Casa Envero: platos pensados para llegar a la mesa y permanecer allí, para servirse, compartir y seguir conversando mientras todavía conservan esa temperatura que los hace disfrutar un poco más. 

La carta continúa esa misma lógica y deja ver dónde aparece la otra parte del concepto. La tradición funciona como punto de partida, pero hay lugar para jugar con combinaciones menos previsibles. Entre los postres aparecen un tiramisú acompañado por un sabayón líquido de queso de cabra, una espuma de chocolate con crema de vainilla y galletitas de arándanos caseras, además de un sorbete de mango, manzana verde y jengibre. También hay una selección de quesos nacionales y artesanales que completa una propuesta en la que lo conocido convive con algunas pequeñas sorpresas.

Es justamente en esos detalles donde la expresión “comida de la nonna con una vuelta de rosca” empieza a tener sentido. La cocina de Casa Envero no parece buscar una ruptura con aquello que aprendieron en sus casas. Más bien trabaja sobre esa base y se permite cambiar algunas cosas, probar otras y encontrar una identidad propia. La tradición no aparece como una pieza de museo, sino como algo que todavía puede transformarse.

También hay una dimensión social que completa la experiencia. Los domingos al mediodía, la propuesta gastronómica se acompaña con música en vivo de la mano de Junta y Media, con un repertorio ligado al folclore. Pamela cuenta que la respuesta del público suele ser muy buena y que quienes llegan a compartir ese momento se van contentos. 

Así, el antiguo camping vuelve a tener movimiento, pero ahora alrededor de otra clase de encuentro. La gente llega por la ruta, se sienta a la mesa, pide una pasta, una carne, algún postre y quizás se queda un rato más cuando aparece la música. Afuera está la montaña y el movimiento propio de Villa General Belgrano; adentro, una cocina que conserva una historia familiar mientras intenta escribir la propia.

Hay algo particularmente atractivo en que la persona que originó buena parte de esa cocina siga estando cerca para probarla. Alicia no quedó convertida en un recuerdo lejano que sirve para contar el origen de una receta. Sigue viviendo en la villa, visita el lugar y puede sentarse a probar aquello que alguna vez enseñó. La receta pasó de sus manos a las de sus nietos y, finalmente, llegó a las mesas de personas que quizás nunca conocieron a esa abuela, pero pueden reconocer algo de su cocina en el plato.

Porque quizás la cocina familiar funciona justamente así. Una generación enseña, otra aprende y, con el tiempo, alguien se anima a cambiar un ingrediente, una presentación o una combinación. La receta deja de pertenecer solamente a quien la creó y empieza a formar parte de una historia más grande.

En Casa Envero, esa historia todavía se está escribiendo. Empieza con Alicia y sus recetas, continúa con Pamela y sus socios cocinando “a la vieja escuela” y se completa cada vez que alguien se sienta a la mesa. La vuelta de rosca no está en dejar atrás aquello que aprendieron, sino en encontrar qué pueden hacer con todo eso que recibieron.

Y quizás por eso la propuesta funciona mejor cuando se la entiende desde esa idea: una cocina que mira hacia atrás para poder seguir avanzando. Una cocina de familia, de bodegón y de montaña, donde las recetas de la nonna siguen vivas, pero ya tienen nuevas manos, nuevas mesas y una historia propia por delante.

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