Dirección: Av. 24 de Septiembre 946, X5004 FTF, Córdoba. Teléfono: Teléfono: 0351 280-3333
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Tal como reza el lema del buen comensal: “para comer bien hay que saber esperar”, bien vale aplicarlo en este caso y estar atentos a cada gran paella que se realiza en la Casa de España de Córdoba Capital porque se trata de un acontecimiento culinario que excede lo gastrómico. Tras la pandemia vuelve a realizarse de manera presencial, con bailes, coros y diversas expresiones de todas las comunidades españolas. Asimismo es oportuno consultar porque también pueden ser probadas en la modalidad delivery.

La paella que se prepara en este emblemático lugar levantado hace 63 años es literalmente: la gran paella. Si bien como nos cuentan quienes llevan la batuta de la cocina: “en España hay tantas recetas de paella como españoles”, cada uno tiene su secreto, su impronta y su magia. Acá podés encontrarte con la versión de Pablo Puertas o del histórico Juan Fernández o la fusión de ambos, como sea, lo que degustarás es una auténtica fiesta de sabores de la hispanidad.
En este lugar podés encontrar siempre diferentes opciones de costumbres de todos los centros que la aglutinan y que representan a las distintas regiones con sus respectivas cocinas: los andaluces, los murcianos, los valencianos y los gallegos. A la Paella habitualmente la realizan en dos grandes paelleras especialmente confeccionadas para tal fin que albergan aproximadamente 120 porciones cada una. La preparación arranca con un sofrito en aceite de oliva de cebolla, ajo y pimientos cortados en cuadraditos bien chicos y luego le agregan costillas de cerdo cortadas bien chicas (este es un producto particular de esta versión), puede llevar un poco de vino blanco y un caldo casero más algunos cubos para reforzar en la inmensa cantidad.
El tomate triturado le da la consistencia adecuada y ahí nomás llegan los condimentos –perejil, pimentón, aji, sa-l hasta la espera del arroz que suele ser el carnaroli que hace las veces del tradicional bomba que se usa en España. Más tarde arriban todos los mariscos y en cantidad pantagruélica, no se mesquina y se agradece la deferencia de la abundancia que la terminan haciendo única a esta paella: tubos y tentáculos de calamar, camarones, mejillones y las almejas y los langostinos que se agregan al final junto a los pimientos que decoran y las arvejas naturales que terminan formando una fiesta de colores. Hablando de esto, es fundamental la mezcla de azafrán y pimentón de le agregan de sobres de la marca “El Niño” que le terminan de dar ese color característico.
Como entrada sirven el clásico jamón ibérico, con rodajas de quesos y aceitunas, todo bien regado con tinto nacional o el llamado “tinto de verano”, típico de Murcia que lleva en una jarra con mucho hielo: vermout rosso, tinto, rodajas de naranja y gaseosa tipo Seven Up o Sprite. Mientras tanto observarás bailes flamencos, jotas, el coro Gazpacho o las improvisaciones del grupo de teatro Federico García Lorca. Para quienes no les apetecen los mariscos, tienen la opción de un arroz a la valenciana.
En este lugar podés encontrar siempre diferentes opciones de costumbres de todos los centros que la aglutinan y que representan a las distintas regiones con sus respectivas cocinas
Cuando llega la paella que entra al lugar como lo hacen los boxeadores en las grandes peleas, con la gente aplaudiendo y rodeada y bien custodiada hasta ocupar el centro del lugar; todo ya es una fiesta que trasciende una típica celebración culinaria. Es una puente, una conexión con las entrañas de la hispanidad.