Dirección: Intendente Melquiot 1052, Arias, Provincia de Córdoba. Teléfono: 03468 64-8258
¿Es posible encontrar un lugar donde todos pero todos los platos resulten inigualables? La respuesta la puede comprobar cualquier comensal que visita este restaurante que engalana el sur provincial desde los albores del siglo XXI. Como sabemos, por tierra uno de los ingresos a la provincia de Córdoba es por la localidad de Arias, una puerta para todos los santafesinos o bonaerenses –por ejemplo- que atraviesan la ruta Nacional 8. ¿Y qué mejor tener una bienvenida con una propuesta gastronómica a la altura de la rica tradición culinaria de los cordobeses? Eso es lo que logra Carmela y mucho más con su propuesta, que supera incluso cualquier índice de perfección.
Carmela fue una inmigrante croata que desembarcó en el país en una de las primeras oleadas de personas que dejaban todo en búsqueda de un lugar mejor. Ella le transmitió, como esas postas mágicas que hacen las hadas, todos sus poderes y dones a su nieta Viviana que aceptó ese reto de hacerse cargo de esa mano que le fue legada para la cocina. Si bien Viviana hace más de medio siglo que se dedica a la gastronomía –realizaba pastelería para afuera- fue en el 2000 cuando decide lanzar su propio emprendimiento. Hasta eso momento trabajaba en un supermercado en el sector de rotisería y dulces hasta que se quedó sin el puesto, eran momentos de una de las tantas crisis del país. Alentada por familiares cercanos que confiaban en ella por su capacidad y con Emilio su marido a la par, Viviana coció los manteles, las fundas para las sillas y diseñó desde el vamos un menú infrecuente en la zona. Se propuso cambiar la cara de la parrilla que había y le cambió totalmente la onda: “fue un esfuerzo extra para sus manos, hacer su propia mantería y fue un giro rotundo en el pueblo por el modo de ver la gastronomía. Estábamos acostumbrados a una carne o un pollo a la parrilla con ensalada y de golpe aparecen con Carmela platos elaborados y postres como el tiramisú que se hicieron marca registrada y tradición, la gente empezó a perder el miedo y probar cosas nuevas, como pastas más allá de ravioles o tallarines, aparecen panzottis de hongos, sorrentinos de pavita, buscaba productos de todos lados para sorprender a la gente”, nos cuenta su hija María Emilia que actualmente la acompaña en el servicio diario.
La carta se imprimió una sola vez ya que el cliente se acostumbró a que la moza se acerca –es Sabrina, la hija mayor- que ofrece los platos del día. A veces la carta cambia semana a semana aunque se pueden repetir platos se trabaja con los mejores ingredientes de estación. Por ejemplo, el cordero que es de la zona de Arias, de un familiar que es productor y se ofrece deshuesado, acompañado por rúcula con papas de campo con pimientos, cebollas, condimentados con una salsa de menta y romero. Hay opciones para sibaritas exigentes como un lomo con mil hojas de papas o con salsa de hongos chilenos o salmón con diversas guarniciones. Siempre se propusieron ofrecer platos con mayor desarrollo y poco frecuentes en la zona.
Carmela siempre fue un lugar muy visitado por políticos –entre ellos un gobernador muy famoso que decía que el mejor tiramisú era el de acá- actores y artistas de todo tipo que en general coinciden en sorprenderse por el lugar y por la calidad de la comida.
Casi de Perogrullo, toda la familia es buscada para hacer los catering personalizados de las mejores celebraciones de la zona ya que esta familia siempre busca superarse y ofrecer opciones que evolucionan o sorprenden a la región por su gran variedad y técnica. “La capacidad que tiene mi mamá es asombrosa, no es porque sea mi mamá pero si salís por el interior no es fácil que encuentres lugares donde realicen platos salados y pastelería de extrema calidad. Si venís a Carmela vas a comer un plato gourmet y pastelería de postre de excelencia”, expresa.
Mamá Viviana, Papá Emilio, y las hijas Sabrina y María Emilia hacen todo, desde la limpieza hasta el último de los postres. La capacidad de Carmela es de 50 cubiertos. “Nosotros realmente cocinamos para las personas que vienen a sentarse y a disfrutar. Hay gente que a veces pregunta ‘esto es muy raro’, hasta que se animan y lo prueban. Se cocina en el momento, cuando el cliente lo pide y nunca nadie ha devuelto un plato”, dicen y agregan: “hay niñas que antes venían a corretear de pequeñas por la cocina y ya ahora le hicimos los 15 o como adultas el casamiento o bautismo de sus hijos. Para nosotros es impresionante porque se genera un vínculo. A través de las generaciones nos seguimos eligiendo”.

Viviana hizo cursos de todo tipo –como con Alicia Berger- y también leyó muchísimo sobre gastronomía, tiene placares repletas de libros y revistas que la inspiraron, como así también sus hijas: María Emilia estudió en el colegio Gato Dumas de Rosario pero igualmente aclaran que la claves es que “en una cocina la magia no ocurre si no es trabajando y sobre todo esforzándose mucho. El restaurante no es más que una familia unida que tira para adelante, que se esfuerza por mejorar constantemente, que es un lugar común, nuestra cocina no tiene grandes máquinas ni nada. Las mejores máquinas son las manos de mi mamá, sin dudas”, dice María Emilia emocionada.
Insistimos que es un lugar donde no vas a encontrar el mismo plato que comiste hace 15 días porque Viviana lo puede reinventar, a veces porque el producto está faltando u otros están en su punto justo.
Carmela siempre fue un lugar muy visitado por políticos –entre ellos un gobernador muy famoso que decía que el mejor tiramisú era el de acá- actores y artistas de todo tipo que en general coinciden en sorprenderse por el lugar y por la calidad de la comida. La pandemia interrumpió por momentos la presencialidad pero el fuego no se apagó jamás, se reinventaron y llevaron la comida a cada casa que les solicitaba. Para ellos cocinarles, recibirlos o llevarles es muy importante, actualmente también entregan viandas diarias a adultos mayores.

Para las entradas son contundentes las tablas de quesos y fiambres, empanadas fritas, langostinos rebozados con guacamole, chutney de quinotos y ananá, entre otros. Para los principales atájate este penal: entraña rellena con tomate seco, panceta sobre un puré con aceite de hierbas, o grillada con chimichurri, pollo con salsa de puerros y champiñones, Lomo a la wilinton, Creps de espinacas, Bife angosto con salsa de hongos, Carré de cerdo frutado. Y de postre además del citado tiramisú no dejes de probar las peras al Borgoña, Mousse de chocolate o la Panacota.
Insistimos que es un lugar donde no vas a encontrar el mismo plato que comiste hace 15 días porque Viviana lo puede reinventar, a veces porque el producto está faltando u otros están en su punto justo. Por ejemplo, cuando empieza la temporada de cerezas se ofrece el carré de cerdo con una salsa de cerezas y naranjas. “Se usa lo que conseguimos en el momento, acá no llega todo como en la gran ciudad y no hay tanta disponibilidad, de repente hay entradas con tostadas de higo y queso brie, paté caseros pero varía y jamás tuvo y tendrá una carta fija, porque el cliente la devolvía y quería escuchar de mi hermana lo que había en el momento. Es muy loco, no sé si pasa en otro lugar, por lo menos en donde yo he trabajado no pasó nunca”, cuenta María Emilia que también se encarga de la pastelería infantil.
Saben que cocinar es un compromiso de responsabilidad porque del otro lado hay alguien para celebrar por lo general, aunque también les ha tocado momentos tristes pero “todos están esperando lo mejor de vos porque están reunidos y nuestro compromiso es acompañarlos con la mejor calidad, calidez y contención. A veces parece que no llegás, mucho estrés y cansancio pero después la gente te agradece y te lo hace saber. La gastronomía es un corazón latiendo fuerte. La decisión de abrir el restaurante nos hizo crecer a cada uno porque estás aprendiendo y aprendiendo para no quedarte atrás”.












