Para que no digan que sólo proponemos platos suculentos y con demasiada carne, acá va una opción bien veraniega que es una guarnición perfecta para las altas temperaturas. No somos profesos de la cultura veggie o como se llame, pero reconocemos que la simpleza del calabacín fusionada con la muzza es una excelente entra u opción cuando no hay mucho presupuesto o quedan pocas cosas en la heladera.
Lo primero que vamos a hacer es elegir bien el calabacín, dicho de paso se lo conoce también como coreanito vaya uno a saber por qué. Hay teorías como que un conocido cocinero de la década del 40 lo impuso entre sus recetas pero no estamos seguros. Lo cierto que es después de elegir un buen zapallo lo cortamos en rodajas finas, ni muy muy ni tan tan, y los colocamos en una bandeja previamente aceitada, agregamos el aceite incluso en la parte superior de cada rodaja. Si tenemos aceite de oliva genial y sino igual tratá de cocinar con oliva que aunque es más caro podés comprarlo en lugar de la gaseosa y vas a ganar en salublidad. Lo llevamos a horno hasta que estén bien tiernos y los damos vuelta. Cortamos fetas o rallamos muzzarella y se la esparcemos por cada rodaja, algunos antes le agregan sal y pimienta pero si la muzza es buena no hace falta nada más.
Hay teorías como que un conocido cocinero de la década del 40 lo impuso entre sus recetas pero no estamos seguros.
Antes de sacarla le podemos agregar unas ramas de romero u orégano fresco en lo posible. Pero sino igual queda joya y vas a tener un snack o entrada para chuparse, literalmente los dedos, porque se puede comer como si fuera una pizza.







