Una tarde de invierno, mientras caía una llovizna suave y el mate humeaba sobre la mesa, y con la visita de uno de mis sobrinos que recientemente supo que era intolerante al gluten, sentí ganas de hornear algo distinto. Quería un bizcochuelo simple, sin complicaciones, pero con ese toque especial que tienen las recetas hechas con curiosidad. No había muchas variedades de harinas, pero encontré un poco de Maicena y había extrañamente harina de coco, y me dejé llevar. Así nació este bizcochuelo: sin gluten, liviano y con un sabor único. La harina de maíz le da una textura delicada, mientras que la de coco aporta humedad y un perfume irresistible. No lleva manteca ni harinas refinadas, y podés adaptarlo fácilmente con los ingredientes que tengas a mano. Es ideal para acompañar un café, un té o ese mate de la tarde que se vuelve excusa para parar un rato. Una receta que invita a compartir y disfrutar con los sentidos. Si estás buscando una receta diferente, sin harinas tradicionales, que sea fácil de hacer y llena de sabor, este bizcochuelo es para vos. Combinamos harina de maíz y harina de coco para lograr una torta suave, ligeramente húmeda y con un toque exótico. Es una excelente opción para quienes quieren evitar el gluten o simplemente animarse a probar nuevas texturas e ingredientes. Te comparto más abajo el paso a paso para que también puedas hacerlo en tu casa y llenarla de aroma a hogar.


INGREDIENTES:
4 huevos
100 grs de azúcar (puede ser mascabo)
80 ml de aceite neutro (girasol, coco o maíz)
120 ml de leche
60 grs de harina de coco
80 grs de harina de maíz fina (no polenta, sino tipo maicena)
1 cdita de polvo de hornear (o 1/2 cdita de bicarbonato + unas gotas de limón)
1 cdita de esencia de vainilla (opcional)
Ralladura de limón o naranja (opcional)
Pizca de sal
Es una excelente opción para quienes quieren evitar el gluten
PREPARACIÓN:
Batir los huevos con el azúcar hasta que estén bien espumosos y claros (5 a 7 minutos). Esto le da aire al bizcochuelo. Agregar el aceite en forma de hilo y seguir batiendo. Incorporar la leche, la esencia y la ralladura si usás. Tamizar las harinas con el polvo de hornear y la pizca de sal. Integrar los ingredientes secos a los líquidos con movimientos envolventes, sin batir de más. Si querés más humedad, agregá el yogur o el puré y mezclá suavemente. Volcar la mezcla en un molde engrasado de unos 20 cm de diámetro. Hornear a 170°C por 30-40 minutos, o hasta que al insertar un palillo, salga limpio. Dejar enfriar antes de desmoldar. Podés espolvorear coco rallado o azúcar impalpable por encima.


Para tener en cuenta:
La harina de coco absorbe mucho líquido, por eso no se usa en grandes cantidades.
El bizcochuelo tendrá una textura más húmeda y densa, similar a un queque o torta húmeda.
Si querés más esponjosidad, podés separar las claras y batirlas a nieve, e integrarlas al final.


