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BERG BRÄU

Dirección: Calle Principal 5194, La Cumbrecita, Córdoba/Teléfono: 03546 43-5661

Hay historias que podrían contarse a través de una receta. En La Cumbrecita, una de ellas comienza con un joven que probó una cerveza artesanal por primera vez y decidió que algún día quería hacer la suya. Lo que entonces parecía apenas un sueño terminó convirtiéndose en Berg Bräu, la primera cervecería artesanal del pueblo y una referencia para quienes buscan sabores auténticos en el corazón del Valle de Calamuchita.

La historia tiene como protagonista a Nicolás Restelli, nacido y criado en La Cumbrecita. Tenía poco más de veinte años cuando descubrió el universo de la cerveza artesanal durante una visita a Villa General Belgrano. En aquella época todavía no existía en el pueblo ninguna fábrica dedicada a este tipo de producción y la idea parecía lejana. Sin embargo, el proyecto siguió madurando durante años hasta transformarse en una realidad.

El camino no fue sencillo. Nicolás trabajó en hotelería, turismo y gastronomía, estudió para guía de montaña y atravesó las dificultades económicas que marcaron a toda una generación. Recién en 2008 pudo comenzar a fabricar cerveza con un pequeño equipo artesanal instalado en la pizzería de su hermana. Lo que empezó con unas pocas ollas y mucha curiosidad fue creciendo lote tras lote hasta convertirse en una fábrica propia que hoy forma parte de la identidad gastronómica de La Cumbrecita.

El nombre Berg Bräu significa literalmente “cerveza de montaña”, y resume bastante bien el espíritu del proyecto. La pureza del agua serrana ocupa un lugar central en cada elaboración. Nicolás suele repetir que más del noventa por ciento de una cerveza es agua y que las características de las vertientes de La Cumbrecita le otorgan una personalidad imposible de replicar en otro lugar. Esa conexión con el entorno es parte fundamental de la experiencia.

Pero detrás de cada pinta también hay oficio. “Hacer cerveza es fácil; hacer buena cerveza es lo difícil”, suele decir Nicolás. La frase resume años de aprendizaje, pruebas y perfeccionamiento de procesos que combinan precisión técnica y sensibilidad artesanal. Cada cocción implica largas jornadas de trabajo, controles de temperatura, densidad y fermentación, además de una búsqueda permanente de calidad.

La propuesta de Berg Bräu se mueve entre estilos clásicos y variedades que fueron ganando identidad propia con el paso de los años. Rubias, rojas, IPA, Honey, Stout y cervezas de trigo forman parte de una oferta que busca expresar el carácter de la montaña sin perder el espíritu artesanal que le dio origen. Cada estilo encuentra matices distintos gracias a la calidad del agua, uno de los grandes tesoros naturales de la región.

La experiencia Berg Bräu no se limita a la elaboración. Durante años, la marca encontró en Prosit Bierhaus su espacio ideal para que la cerveza dialogara con la gastronomía. Allí las pintas llegaron acompañadas por una carta pensada para disfrutar sin apuros, en sintonía con el ritmo tranquilo que caracteriza a La Cumbrecita.

Entre las propuestas más destacadas aparecen tablas para compartir, hamburguesas artesanales, salchichas alemanas, goulash, papas rústicas y platos inspirados en la tradición centroeuropea que forma parte de la identidad cultural del pueblo. Son preparaciones contundentes, ideales para las tardes frescas de montaña y especialmente pensadas para potenciar los sabores de cada estilo de cerveza.

Las variedades más maltosas y de cuerpo medio encuentran un excelente compañero en las salchichas artesanales, los ahumados y los platos de cocción lenta. Las IPA, con su perfil más lupulado, suelen funcionar muy bien junto a hamburguesas y preparaciones con sabores intensos. Mientras que las Honey o las cervezas más ligeras acompañan de manera natural tablas de quesos, fiambres regionales y opciones para compartir entre amigos.

Las reseñas de quienes visitan el lugar suelen coincidir en algunos puntos: la calidad de las cervezas, la atención cercana, la abundancia de los platos y la atmósfera relajada que invita a quedarse un rato más. Muchos viajeros destacan precisamente esa combinación entre gastronomía, cerveza artesanal y paisaje serrano que termina convirtiendo una simple parada en una experiencia completa.

Quizás el mayor mérito de Berg Bräu sea haber crecido sin perder su esencia. En tiempos donde muchas cervezas artesanales terminaron industrializándose para responder a la demanda, el proyecto de Nicolás conserva una relación muy estrecha con el territorio que le dio origen. Cada pinta sigue contando algo de la montaña, del agua que baja de las sierras y de la perseverancia de quien decidió apostar por un sueño cuando todavía nadie imaginaba el boom cervecero que vendría después.

Una cerveza nacida entre montañas, elaborada con paciencia y servida en un pueblo donde el tiempo parece correr un poco más lento. Y quizás allí resida parte de su encanto: en demostrar que detrás de una buena cerveza siempre hay mucho más que una bebida. Hay territorio, identidad y una historia que merece ser contada.

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