ATAHONA BISTRO

DirecciónHipólito Yrigoyen 273, X5963 Villa del Rosario, Córdoba. Teléfono03573 15-45-8272

A la hora de los bifes generalmente saltamos con red, vamos a morfar a esos reductos que ya transformamos en clásicos o les damos el changüí a esos que nos recomendaron con convicción. Cada tanto, si la billetera lo consiente, existe el lujo de probar incluso en esos que un referente (del buen comer) presentó en redes sociales o que fueron destacados en alguna que otra reseña. Pero pocas veces lo hacemos al tun tun, al voleo de ir a un barrio nuevo o a una localidad desconocida.

Con mi compañera extrañamente teníamos tiempo, la obligación era nocturna y antes de llegar al destino final debíamos atravesar siete localidades. Como es de Perogrullo cada pueblo o ciudad tiene al menos un lugar donde se come bien y otro donde también se despacha para llevar. En ocasiones son el mismo sitio pero en general hay un restaurante o comedor que no te deja a pata y una rotisería o doña que cocina como los dioses. Esta vez decidimos entrar en Villa del Rosario (78 kilómetros de Córdoba Capital).

Día de semana pasado el mediodía y una cuadra estaba completa de autos estacionados: la del restaurante. Primer detalle que nos alertaba que adentro algo bueno estaba sucediendo. Con la amabilidad propia del “interior” nos recibió un tal Rodolfo Sosa que rápidamente trajo la carta, panes caseros y lactonesa en su justo punto. Tras hojear el menú, en fracción de segundos la mente arrojó una primer selección de posibilidades entre “capelettis de calabaza con salteado de rúcula y hongos”, “tortelli de mortadela con salsa de queso”, “canelones de pollo, champiñones y calabaza con salsa mixta” ($800); o saliendo de las pastas: roll de pollo con milhojas de papas y salsa de curry ($800) o milanesa de bife de chorizo con papas al horno y huevo frito ($1700).

Como es de Perogrullo cada pueblo o ciudad tiene al menos un lugar donde se come bien y otro donde también se despacha para llevar.

El buen trato del anfitrión hizo que reparáramos tardíamente en la hora. Eran más de las 14 y es ahí es cuando si hay menú ejecutivo o del día uno trata de pedirlos en detrimento del ansiado de la carta porque –aunque no te lo diga el mozo- uno no será el que complique el cierre del servicio. Además, en este caso el ejecutivo era más que tentador: de entrada una bruschetta mediterránea que estaba perfectamente lograda, en principal: ñoquis con salsa ragú, chop suey de pollo o canelones con salsa rosa. Postre copa helada o flan casero. Extraordinario.

Rodolfo contó que el nombre se lo deben al barrio ya que cuando se excavó para comenzar las primeras edificaciones encontraron una “atahona”, el lugar donde los aborígenes mortereaban. Cuando le preguntamos sobre la responsable de las hornallas, sonrió y se explayó sobre su compañera Jaquelina Álvez y si particular historia de amor. La conoció en un supermercado e inmediatamente se enamoró. “Sos vos” se dijo y se lo manifestó en ese instante. También le hizo una promesa que jamás cumplió pero que devino en ella como jefa de cocina. “Win Win” para él y los futuros comensales.

Dice que aprendió de sus abuelas pero nunca se imaginó en el arte culinario. Cuando e encontró con el delantal ingresó en otra dimensión. Investigó, se perfeccionó y se la jugó por llevar opciones infrecuentes en el paladar de su ciudad, como, por ejemplo, recetas de otras colectividades que cada tanto salen a la cancha. Y la respuesta fue inmediata, para asegurarse la bocha es mejor reservar. Se puede caer de improviso como en esta ocasión y no cuesta nada ser pacientes. Ese ingrediente que siempre contribuye a que lo platos sepan mejor en este imprescindible  del este cordobés.

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