Dirección: San Juan 876, X5960 Río Segundo, Córdoba
En San Juan 876, Río Segundo, una pizza puede ser apenas el principio. Pizza Siete propone una carta que se mueve con naturalidad entre la pizzería y el bodegón, con platos abundantes, preparaciones caseras y una protagonista que aparece más de una vez: la masa madre. El lugar tiene ese movimiento propio de los espacios que se construyeron alrededor de la comida: mesas que se ocupan, platos que salen de la cocina y una atención cercana que tiene una explicación sencilla: quienes reciben a los comensales son también los dueños de la casa. Y esa presencia se nota. Hay algo de proyecto personal, de negocio familiar, en la manera en que funciona el salón.
La primera impresión puede llevarnos directamente hacia la pizza, pero alcanza con mirar la carta para descubrir que la propuesta es bastante más amplia. Hay empanadas, pollo crispy, ñoquis, lomo, milanesa con fideos y una sección dulce que también se permite jugar con el formato de la pizza.
Probamos unas empanadas —$4.000 cada una— y un pollo crispy ($17.000), antes de meternos de lleno con las pizzas. La fugazzeta doble queso ($13.000) juega con una fórmula que no necesita demasiadas explicaciones: cebolla, queso y abundancia. De esas preparaciones que llegan a la mesa y ya parecen estar diciendo que acá nadie vino a contar calorías.

Después aparece la Pizza Siete ($25.000), uno de esos platos que justifican por sí solos el nombre del lugar. La carta también contempla una pizza sin TACC de champiñones ($15.000), un detalle que amplía la propuesta sin convertir la opción en una simple alternativa para quienes no pueden consumir gluten.
La gracia de Pizza Siete es entender que una pizzería puede ser también un bodegón, que la masa madre puede aparecer en una pizza pero también en unos ñoquis o en el pan de un lomo, y que una carta puede moverse entre la nostalgia
Pero quizás uno de los puntos más interesantes está en la masa madre, que no queda restringida a la pizza. Los ñoquis a la canasta de masa madre ($14.500) llevan esa búsqueda hacia otro territorio, mientras que el lomo individual con pan de masa madre ($18.000) vuelve a poner el foco en el pan como parte importante del plato.


La lógica de bodegón aparece también en una milanesa con fideos ($21.000). Hay algo deliberadamente familiar en esa combinación: un plato reconocible, contundente y sin demasiadas pretensiones, de esos que forman parte de una memoria gastronómica bastante argentina.
Y entonces llega el momento dulce. El flan con dulce de leche ($4.500) cumple con una de las reglas no escritas de cualquier buen bodegón: si hay flan, hay que probarlo. Pero Pizza Siete vuelve a correrse un poco del libreto con una pizza de Nutella y frutos rojos ($18.000), que lleva el formato de la pizza directamente al terreno del postre.


La gracia de Pizza Siete es entender que una pizzería puede ser también un bodegón, que la masa madre puede aparecer en una pizza pero también en unos ñoquis o en el pan de un lomo, y que una carta puede moverse entre la nostalgia de una milanesa con fideos y una pizza de Nutella sin sentir que está cambiando de identidad.
Pizza Siete abre de miércoles a domingo en San Juan 876, Río Segundo. Un lugar para sentarse sin apuro, pedir una pizza y dejarse tentar por todo lo que aparece alrededor.


