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PANADERÍA EL SOL

Dirección:Sáenz Peña 297 (Dean Funes, Córdoba) Teléfono:03521 42-1144

El norte cordobés guarda siempre grandes tesoros como esta tradicional panadería que está camino a su centenario con plena vigencia. Cuando se acercan las fiestas sus tracionales pan dulce se agotan desde añares y sus masas finas son la delicia de la región.

En 1910 un contingente de familias españolas se embarcaron desde Andalucía en busca de un destino mejor.  José Antonio García  y Francisca Carrasco provenían de pueblos cercanos pero no se conocían. Llegaron en el mismo barco y ya en Argentina comenzaron un noviazgo. Se casaron en 1917. Y tras unos años en el país se enteraron que un compatriota tenía una panadería en Dean Funes (localidad de noroeste de Córdoba) y debía venderla para regresar a su patria. En ese tiempo, esa localidad era una de las más pujantes de toda la región tanto que tenía un desarrollo industrial y comercial –hoy lejos de ese apogeo- que la destacaba de otras ciudades.  Por esa época se decía que Dean Funes era la entrada a Latinoamérica.

En el mes de agosto de 1925 decidieron comprar la panadería y, unos meses después, un 5 de octubre de 1925 abrió sus puertas incorporando nuevos productos. Como un familiar tenía conocimientos de pastelería fina, incorporaron recetas de calidad que hasta la actualidad las conservan. Por ejemplo, las masas finas realizadas con la base de un pionono excelso y los famosos pan dulces se venden en cualquier época del año, más allá de las festividades. La pastelería a cargo de Liliana Díaz que lleva una vida en el rubro y Carolina Morales es un lujo, al igual que toda la cuadra que comanda Chicho Márquez junto a Hugo Barrionuevo.

Los García Naveira gracias a la panadería pudieron establecer una familia muy grande, además de los hijos que nacieron ahí, pudo cobijar a sus hermanos, cuñados y una gran cantidad de sobrinos y allegados. Todos pasaron y trabajaron en el lugar, la que más tiempo lo hizo fue Ofelia García, la hija más chica del fundador que se decidió -junto a su esposo José Naveira- hacerse cargo de la panadería cuando corría riesgos de cerrar. Ofelia que era docente y ya una mujer empoderada para su época, tomó las riendas y evitó el cierre a pesar de someterse jornadas de poco descanso entre ambas profesiones.

las masas finas realizadas con la base de un pionono excelso y los famosos pan dulces se venden en cualquier época del año, más allá de las festividades.

Hoy a sus 89 años y reponiéndose de una operación de cadera, cada tanto supervisa a su hijo José, que tomó las riendas del negocio familiar hace una veintena de años.  Ya la cuarta generación también participa de este negocio gastronómico (fueron reconocidos por el Gobierno Provincial por su vigencia cercana al centenario). Otro de sus productos estrella son los “criollitos”, una colación que acompaña en general a los mates y el café, pero que también se degusta a toda hora incluso como suplemento del pan. Es un producto  fuertemente arraigado en toda la provincia y diferente a las adaptaciones que hay en otras partes del país, donde lleva menos hojaldre y grasa o manteca.

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