Dirección: Pública A Sur n, Cerro Colorado, Córdoba/Teléfono: 0351 574-8911
Se trata nada menos que el café cultural donde la memoria de Atahualpa Yupanqui se encuentra con los sabores de Cerro Colorado. Por eso hay lugares que se visitan por recomendación y otros que parecen llamar desde mucho antes de llegar. En Cerro Colorado, a pocos pasos de la Casa Museo Atahualpa Yupanqui, existe un rincón donde la gastronomía, la cultura y el paisaje se entrelazan de manera natural. Ese lugar es Nenette Café Cultural.
Ubicado en Agua Escondida, el espacio forma parte de un entorno cargado de historia y significado. Allí funcionan también la Casa Museo dedicada a Atahualpa Yupanqui y La Capataza, la biblioteca que resguarda parte del legado cultural del célebre artista argentino. Para Roberto «Coyita» Chavero, hijo de Atahualpa y actual responsable del espacio cultural, Agua Escondida es mucho más que un sitio turístico.


«Es un rincón muy especial. Todo es piedra, el monte, los pájaros, el río, la curva del río y el Cerro Colorado prácticamente pegado a la casa. La gente que llega percibe algo distinto. Siempre nos dicen lo mismo: la paz que hay acá», cuenta. La descripción ayuda a comprender por qué miles de visitantes llegan cada año atraídos no solamente por la figura de Yupanqui sino también por la atmósfera única del lugar.
A pocos metros se alza el roble canadiense plantado por Nenette Pepin Fitzpatrick, compañera de vida del músico. Bajo su sombra descansan las cenizas de Atahualpa y del bailarín Santiago Ayala «El Chúcaro», convirtiendo el sitio en un espacio de enorme valor afectivo y simbólico. En ese contexto funciona Nenette Café Cultural, una propuesta que invita a prolongar la visita alrededor de una mesa.


Su carta reúne sabores tradicionales y platos abundantes, entre los que se destacan las milanesas a la napolitana, las versiones acompañadas con jamón y huevos a caballo, las empanadas fritas, la bondiola braseada y la cazuela de lomo. Durante las tardes, el ritmo cambia y el café se convierte en refugio para quienes buscan una pausa. Budines, pastafrolas, pastelitos, tostados y tortillas acompañan mates y cafés compartidos, en una escena que parece encajar naturalmente con la tranquilidad del paisaje serrano.
Un lugar donde la cultura no se exhibe detrás de una vitrina, sino que forma parte de la vida cotidiana. Visitar Nenette es, en definitiva, una invitación a detener el paso.
Pero Nenette no se limita a la gastronomía. Como su nombre lo indica, es también un café cultural. Músicos, artistas y distintas expresiones creativas encuentran allí un espacio para encontrarse con vecinos y turistas, manteniendo vivo el espíritu de intercambio y encuentro que caracteriza a Cerro Colorado.


La historia de Atahualpa Yupanqui sigue presente en cada rincón. Incluso en las anécdotas que su hijo conserva con afecto. Una de las más recordadas tiene relación con el particular sentido del humor del artista cuando alguien lo invitaba a un asado con una condición implícita: que llevara la guitarra. «Mi guitarra no come asado», respondía Yupanqui. Para él era importante que invitaran a la persona y no solamente al artista. Sin embargo, cuando se sentía cómodo entre amigos, no dudaba en tomar una guitarra prestada y regalar algunas canciones como muestra de gratitud.
Su carta reúne sabores tradicionales y platos abundantes, entre los que se destacan las milanesas a la napolitana, las versiones acompañadas con jamón y huevos a caballo, las empanadas fritas, la bondiola braseada y la cazuela de lomo.
Quizás esa mirada sobre los vínculos humanos explique parte de la esencia que todavía hoy se respira en Agua Escondida. Un lugar donde la cultura no se exhibe detrás de una vitrina, sino que forma parte de la vida cotidiana. Visitar Nenette es, en definitiva, una invitación a detener el paso. A compartir una comida, una charla o un café mientras el río, el monte y la memoria de uno de los grandes referentes de la cultura argentina siguen contando historias.


