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LOS EXTREMEÑOS

Dirección: Urquiza (Alta Gracia, Córdoba)

Es curioso lo que ocurre con determinados lugares que la gente bautiza con apodos que trascienden tanto que logran hasta eliminar el genérico. Si uno pregunta en Alta Gracia donde quedan Los Extremeños quizás el interlocutor dude y tarde en responder. Sí, en cambio, inquiere para dónde queda Los Gallegos rápidamente le darán las indicaciones. Es que desde hace casi cuarenta años este lugar se ganó una partecita del corazón gastronómico de la ciudad y hasta de la mismísima capital provincial ya que sus clientes viajan sólo para comer aquí.

Por un lado hay que manifestar que desde el mítico restaurante Albeniz hasta acá Alta Gracia siempre ha gozado de excelente gastronomía. Hoy los Zuzulich, el bistró del Alquimista o Chance del Sierras expresan sus opciones también para los paladares negros, pero lugares como la Tratottoria D`oro o Los Extremeños continúan en la senda de los lugares perfectos, abundantes y con relación precio calidad adecuada que no resulta prohibitiva para quién laburando se quiere dar un gusto cada tanto.

Hay que aclarar que en la ciudad hubo dos tipos de gallegos y casi que parecen sucursales ya que la carta siempre fue similar y pertenecen a la misma familia. En otra ocasión destacamos el restaurante del Hotel Hispania que comanda Juan José pero tras la pandemia ese espacio de morfi cerró sus puertas (no así el hotel y su panificación maravillosa). Los extremeños viene de otros primos que también partieron de la región de Extremadura emigrando para nuestro país, por supuesto que nada que ver con los gallegos de Galicia ni tampoco les debe caer simpática la comparación pero acá se los aglutina así.

Ahora bien vamos a lo importante que es la comida. Las entradas que tiene la carta son una mejor que la otra y, como todo lo que ofrecen, es abundante. Las papas bravas ($1000) que vienen con una crema de verdeo son un amor indescriptible al igual que las albóndigas con tomate ($1100). Y ni que hablar de los mariscos: copa de camarones ($1600), langostinos empanados ($1600), gambas al ajillo ($1500) y mejillones a la provenzal ($1500), entre otras opciones. Rabas ($1800) y cornalitos ($1000) están también en su punto justo.

Si querés saber cómo es realmente una tortilla española acá estás en el  lugar indicado: hay 5 variedades pero la que más se ajusta es la que viene con chorizo ($2100) aunque la tentación será probar la de camarones ($2500). La recomendación es que uno se haga lugar para el postre pero difícilmente tenga lugar para hacer los tres pasos clásicos así que hay que saber elegir.

Hay que aclarar que en la ciudad hubo dos tipos de gallegos y casi que parecen sucursales ya que la carta siempre fue similar y pertenecen a la misma familia.

Los principales en mariscos se destacan desde langostinos al whisky ($2000)o gratinado de mariscos ($1900) hasta los platos que son indudablemente para compartir: paella marinera ($3000), cazuela de mariscos ($2500) o zarzuela ($3500). Miren que acá decir compartir no es un cliché, es que de verdad comen dos y casi tres te diría .

En las pastas caseras: ñoquis o tallarines ($1100), sorrentinos de salmón o de frutos de mar ($1600). Las salsas blanca o roja ($300), bolognesa ($400), de mariscos ($600). En carnes, el lomo al champiñón ($2300) o el pollo al roquefort ($1700), entre tantos otros. En tanto que en pescados vas a encontrar unos cuentos que no ves en ningún lado, te menciono esos porque también lógicamente ofrecen los más usuales.  Congrio a la gallega, al horno o rebozado ($2500), milanesa de pejerrey ($1500), diferentes opciones de truchas y de lomitos de atún(desde $1700 a $2500). Como no recomiendo nunca el salmón ya que no es de nuestro mar y probablemente sea de salmoneras chilenas no lo destaco pero me queda la intriga de la técnica de preparación ya que lo ofrecen al vermú.

Como tienen en la carta dos grandes postres de la pastelería española, que si bien son simples justamente en ello radica su magia: la natilla o la crema catalana ($450) te recomiendo que vayas despacio. Es todo bien abundante y si metiste entrada y principal capaz no llegues a esta instancia.

Dos cosas a tener en cuenta, desde viernes a domingos debés reservar y ser puntual sino vas a tener que esperar afuera. La cola acá es habitual. El servicio brinda entre dos y hasta tres turnos en esos días. Por otro lado, quizás este reducto se encuentre en vías de extinción ya que está a la venta. No te demores en vivir esta experiencia culinaria porque valdrá la pena.

Y dejo para el final al servicio que también eleva la vara, desde el más joven Ethan hasta Eugenia, Joaquín y Linn (uno de los últimos grandes mozos) que convertirán tu permanencia en un auténtico disfrute.

 

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