Hoy te traemos a una factura que si bien es muy querida por los argentinos no ocupa el lugar destacado en la marquesina como lo merece, ya que se trata nada menos que de la única que es originaria de nuestro país: la tortita Negra.
Las recetas de las facturas llegaron con la inmigración hacia finales del siglo XIX y principios del XX y acá surge la primera leyenda en relación a supuestos panaderos anarquistas. Dicen que los panaderos anarquistas de aquel entonces eligieron burlarse de las instituciones más poderosas de la época bautizando a sus facturas con nombres alusivos. Cañoncitos y bombas por el Ejército, vigilantes por la Policía, bolas de fraile y sacramentos por la Iglesia.


Esa leyenda anarquista circula pero no está debidamente documenta, sí, en cambio podemos afirmar que la torta negra es una elaboración típicamente autóctona y su origen es el resultado de la creatividad de los panaderos que para aprovechar la masa sobrante del pan le agregaban grasa a la preparación y una cobertura de azúcar negro. Por eso la masa es salada.
Las recetas de las facturas llegaron con la inmigración hacia finales del siglo XIX y principios del XX y acá surge la primera leyenda en relación a supuestos panaderos anarquistas.
A esa masa la colocaban en fuentes grandes, tipo pizzeras, le ponían azúcar negra (el menos refinado que en esa época era el más barato) y así iba al horno. Se trata de una factura familiar, económica y para compartir, a diferencia de la que se compra por docena”. Todo esto ocurrió en la localidad de Tapalqué y luego se extendió. A los lugareños les valió el mote de “torteros”. Con los años fue mutando en “negros torteros” y de esa manera trajo aparejada otra carga. Se cruza con el adjetivo “negro”, un uso despectivo y muy difundido en el país para históricamente señalar a las clases populares, a los inmigrantes y a todo aquel al que se lo pretenda tachar de inferior.

La primera versión de tamaño pizza que se corta en porciones sigue siendo costumbre en Tapalqué pero en el resto del país se las vende por unidad o por docena en el tamaño estándar de cualquiera factura. También en otros lugares se las llama y esto nace de que los chicos esencialmente al comerla quedaban impregnados de azúcar negra en parte de su rostro. Por último hay que decir que La torta negra también fue utilizada como metáfora despectiva, existe el refrán “el que nace para torta negra, nunca llega a masa fina”. Como si ambas cosas no fueran ricas en si mismas, por eso la reivindicamos por ser la única factura de receta argentina y que conserva su condición popular.
LA RECETA (versión Paulina Cocina)
INGREDIENTES
para 12 tortitas negras
500 gramos de harina
150 gramos de azúcar
50 gramos de levadura fresca
1 cucharadita de sal fina
150 g de manteca
200 cc de leche
2 huevos
300 gramos de azúcar negra.


PREPARACIÓN
En un recipiente poner un poco de la leche tibia y mezclar con la levadura para que se espume. En otro bol, mezclar la harina y el azúcar dejando un hueco en el medio. En este hueco agregamos la leche y la levadura espumada. Agregar la sal cuidadosamente sin que toque la levadura, agregar también los huevos. Luego mezclamos y amasamos esta preparación hasta que obtengamos una masa tierna y suave. Por otro lado vamos a tener lista la manteca a punto pomada (para ésto necesitamos sacarla de la heladera un rato antes de empezar a cocinar)
Abrir el bollo de masa para poder incorporar la manteca pomada en su interior y luego volver a cerrarlo, golpeando la masa contra la mesada una y otra vez hasta que se una la manteca a la masa. Es importante que no agreguemos harina para que la masa no pierda su consistencia. Dejamos descansar la masa leudando en un lugar cálido por una hora aproximadamente.
Con un palo de amasar estirar la masa dejándola de 1cm de espesor. Luego la cortamos del tamaño deseado (yo las hice de unos 7 cm). Poner las tortitas en una placa que previamente enmantecada y enharinada. La idea es que estén bien juntas, pegadas entre ellas, para que leven de alto y no de ancho. Un truco: para que no se pegue el azúcar negra, se pueden llenar los bordes y los huecos entre cada tortita con un poco de harina. Por último, si quedó harina encima de las tortitas, la quitamos con un pincel seco.
Pincelar con agua (solo un poco) las tortitas para que el azúcar pueda adherirse. Luego en forma de lluvia agregamos el azúcar negra sobre cada tortita y las dejamos levar por media hora más. Hornear a 180 grados durante 20 minutos (el tiempo depende de cada horno, hay que ir viendo).


