Dirección: Juan Domingo Peron 901 (Cosquín) Teléfono: 03541 45-2112
La Europea es una Confitería camino a los 110 años que es trascendental en la historia viva de la ciudad de Cosquín ya que se erige incluso antes de ser declarada como tal, cuando aún era un paraje, y fue además sede de los encuentros entre parroquianos –como otrora la jabonería de Vieytes para el país- que terminaron definiendo la creación del Festival de Folklore más grande del país.


Por eso resulta trascendetal conocerla además de probar sus exquisiteces. Por sus instalaciones pasaron los más grandes cantautores argentinos que incluso compartieron su arte en grandes tertulias que se extendían por las madrugadas.
Todo esté inmenso legado cultural podría no haber existido si la causalidad del destino no hubiera intervenido. Un inmigrante español decide en 1913 comprar una Confitería, arriba en tren al Paraje Cosquín pero no se pone de acuerdo con el dueño y decide pegar la vuelta para Rosario, su último destino. En la estación le informan que el próximo tren que lo llevará de regreso parte recién en una semana y en esos siete días el español se enamora de la hija del dueño con él que no había logrado cerrar el trato. Sin embargo, el amor de los tortolitos –como cualquier canción- fue más fuerte y así nació este emprendimiento emblema del valle de Punilla: la Europea.

Los abuelos siempre soñaron que la confitería fuera centenaria –de hecho lo manifestaron en un video realizado a los 75 años de la misma- e incluso la hija del fundador cuando se enfermó les hizo prometer a sus progenitores que llegarían al centenario en manos de la misma familia. Aún conservan el libro con las recetas de España que trajo el fundador y, su mano derecha, Carlitos, con 85 años se sigue encargando de toda la pastelería cada mañana.
Por eso resulta trascendetal conocerla además de probar sus exquisiteces. Por sus instalaciones pasaron los más grandes cantautores argentinos que incluso compartieron su arte en grandes tertulias que se extendían por las madrugadas.
Jorge Castro es tercera generación y anfitrión de la confitería que narra a quién la visita de manera pasional y elocuente toda la cronología de la historia del lugar. Rosa Castro –hermana de Jorge- le prometió a su madre llegar al “Centenario” con plena vigencia y en manos de la propia familia. Desde chica no quería trabajar en la Confitería y estudió otra carrera, intentó ausentarse en dos ocasiones pero nunca pudo dejar el negocio. Actualmente hay clientes que buscan ser atendidos por ella.

También está Carlos, el pastelero que cuida bajo siete llaves el libro con las recetas que trajo el Fundador desde Asturias y las adaptaciones propias de las preparaciones que se consolidaron. Con 85 años a pesar de estar jubilado quiso mantener la rutina de trabajo. Evangelina y Milagros son la cuarta generación que desde que nacieron y en sus moisés reposaban al lado del mostrador, erigieron a la confitería como su verdadera casa y hoy atienden el lugar.

No podés dejar de probar el famoso “pan de azúcar” que son la “vedette” de la panadería. Se hacen los discos de merengue y entre medio de los dos se coloca dulce de leche. Luego, mezclan merengue con crema chantilly y se hace una cúspide. Se añade merengue triturado, en forma de punta. De esta manera queda igual al cerro que cobija a Cosquín, el célebre cerro pan de azúcar de las sierras. Y además todas las facturas que están calentadas en horno a leña como ya quedan pocos. Y ni que hablar de sus alfajores que son una delicia mayúscula.


