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HOTEL COMEDOR MARCHETTI

Dirección: Córdoba 174, X5143 Miramar, Córdoba. Teléfono: 03563 49-3143

Una de las claves tras una gran celebración gastronómica, es tener a mano un lugar donde descansar o bien: “estirar las patas”. Van a ver en nuestras próximas recomendaciones que encontrarán más de un lugar donde existirá la posibilidad -además de morfar- de poder pernoctar, porque si estamos en un lugar a una buena distancia del hogar, hay que tener a mano la alternativa del descanso placentero y seguro. Y que mejor hacerlo en un lugar donde de entrada te ponen el apellido de la familia, haciéndose cargo de todo sin utilizar ningún eufemismo, como en este caso podría ser, “la mar de Ansenuza”, “terrazas del mar”, “la mar estaba serena” o lo que fuere. Acá se hicieron cargo y le pusieron al hotel comedor, el apellido bien grande: Marchetti.

Este primer gesto de coraje se agradece, porque antes que nada uno debe saber a dónde va, si vas a reservar al restaurante (ojo que no tenemos nada en contra) de un holding de franquicias donde  se esconden las responsabilidades en un nombre de fantasía, la cosa pinta distinta. Pero cuando asistís a un sitio donde se atrevieron a poner el cartel con el apellido de la familia, y no sólo eso, la otra aclaración de: “atendido por sus propios dueños”. Eso significa, una palmada de confianza. Siempre es un plus. Por supuesto, la mayoría de la atención del servicio de otras personas es fantástico, pero esto siempre te emparenta como ir a la casa de un familiar querido. Y lógico que después hay que hacerle honor a tamaña responsabilidad. Y en Marchetti nadie le esquiva el bulto.

Después de la inundación de 1979, los dueños de la pensión Tavella regresaron a Buenos Aires y un tal Félix Marchetti junto a su esposa Tilma, amigos de los propietarios, se dispusieron a cuidar  al lugar, primero, y más adelante a alquilarlo. Al comienzo cocinaban de a poco ya que el turismo en la ciudad había quedado dañado tras la devastadora inundación. Cuando llegaron los primeros hijos ya decidieron que ese sería su lugar definitivo. Primero César, Joaquín –el que más se dedicó al comienzo al rubro- Natalia y Victorio. En esa época en el menú se destacaba el pejerrey y las pastas. A fines de los noventa se agregaron habitaciones y en el comedor se inauguró la mesa fría, ya se incorporaba la nutría a la carta y también opciones en parrilla. Y la familia se fue agrandando y vinieron Alejandra y Federico. De a poco fueron transformando el espacio y los nuevos integrantes sumaron brazos dispuestos a involucrarse en todas las tareas. Hoy prácticamente toda la familia está involucrada.

La familia Marchetti porta una tradición en el rubro ya que desde 1924 los abuelos se iniciaron en la gastronomía y en la hotelería. Uno de sus grandes aciertos, es la gran opción –para amantes del comer abundante- del diente libre, de poder comer hasta aflojar los botones. Y eso siempre se agradece porque estar frente al mar –del tipo que fuera- siempre da hambre. Y como en la casa de la abuela que comés un plato de ravioles e inmediatamente querés más porque sabés que la Nona te servirá exactamente la misma porción, aquí comiste un plato que te gustó y podés repetirlo. ¿Eso ya no es de por sí maravilloso?

En esa época en el menú se destacaba el pejerrey y las pastas. A fines de los noventa se agregaron habitaciones y en el comedor se inauguró la mesa fría, ya se incorporaba la nutría a la carta y también opciones en parrilla. Y la familia se fue agrandando

Hoy por protocolos la opción de entrada libre la sirven los mozos y después es opcional el plato principal (o caliente). Y cuando uno cree que ya está todo y valió la pena el festín, aparece la degustación de postres caseros que, adivinen, también es libre. Las veces que quieran. Obviamente no podés dejar de probar la nutria y el pejerrey, que son las vedette de la zona, y se cocinan con diferentes técnicas y combinación de sabores. El pejerrey sale a la romana con distintas salsas –al verdeo, champiñón, a la pizza, al roquefort- o al limón (se pueden probar varias opciones). En el caso de la nutria, que es de criaderos especiales y no salvajes, le encontraron el punto deshuezándola.  Puede ser a la plancha o a la parrilla –con chimi o limón- y también con distintas salsas.

“A la gente de la zona le gusta sentarse y disfrutar la comida. Hay mucha gente que le gusta las opciones frías como fiambres, matambres arrollados o escabeches, y comer algo caliente que no coma habitualmente como la nutria o una buena pasta casera. Y después la degustación de nuestros postres caseros”, cuenta Victorio Marchetti.

Hay también un menú fijo tanto para los huéspedes del hotel como para el cliente ocasional. La familia Marchetti además organizan desde el 2007 un festival gastronómico una vez al año, en la coincidencia de su aniversario en el mes de noviembre. El fin de semana gastronómico incluye el hotel, el desayuno y todas las comidas. El cliente arriba el viernes y se lo recibe con una cena degustación de nutria en diversas formas y de postres caseros. El sábado la estrella es el pejerrey en todas las variables. A la noche todas las opciones de parrilla –desde lechón a costillares- y el domingo al mediodía degustación de pastas. Ah, los desayunos eran también completos, como así también las meriendas. El único año que no se realizó fue el pasado por los impedimentos de la pandemia pero ya están trabajando para poder realizarlo, Dios mediante, este año.

Estar 40 años en el rubro también te da la chapa necesaria para saber cómo ser un gran anfitrión.

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