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EL CARRI MERCOSUR

Ubicado estratégicamente a la vera de la ruta nacional 8 que conecta el país de ancho a ancho, en el ingreso a la localidad de La Carlota, este carro de comida callejera le debe su nombre a la gran cantidad de clientes brasileros, chilenos y uruguayos –en su mayoría camioneros- que eligieron el lugar como parada esencial de su viaje. Además, hay colectiveros con pasajeros –lógicamente no en esta época de Pandemia- que cuando están a 40 kilómetros del lugar llaman por teléfono para encargar los sándwiches del pasaje. Como es de Perogrullo en las rutas y caminos la mejor recomendación de un lugar de comida la dan los camiones y autos estacionados. Quien recorre pueblos y ciudades generalmente sabe donde parar para almorzar o cenar algo que le provoque más que el alimento.

El Negro Carlos Arévalo y su familia siempre estuvieron vinculados a la gastronomía, tuvieron comedor, parrilla y hace poco más de seis años decidió abrir un carro de comida callejera. Dice que si se lo hubiera ocurrido antes lo habría hecho toda la vida. En el mejor momento llegó a vender casi 4500 sánguches mensuales. Los que más salen son los de milanesas, bondiola y cuadril. Todos son gigantes y realmente de un sabor conmovedor.  

Dice que si se lo hubiera ocurrido antes lo habría hecho toda la vida. En el mejor momento llegó a vender casi 4500 sánguches mensuales. Los que más salen son los de milanesas, bondiola y cuadril. Todos son gigantes y realmente de un sabor conmovedor.  

Entre las claves del éxito, El Negro dice que “tenés que tener carisma, buena atención, buena mercadería y comprar siempre lo mejor, no importa pagar un poco más por el insumo pero eso hace siempre la diferencia”. Como en los mejores carros cordobeses siempre hay una buena variedad de aderezos. “Tenés kétchup, mostaza, salsa golf, salsa criolla casera, crema de ajo, queso cheddar además de las verduras”.

Es importante ir anotando las paradas obligatorias para hacer en Córdoba en la post Pandemia, sin dudas hay que dejar presente a La Carlota y comprobar con el paladar el por qué de un sanguchazo de antología.

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