EL ARROZ CON LECHE

Es uno de los postres que más de una generación tiene entre sus preferidos pero que practicamente, en varios lugares, directamente desapareció del mapa. Si bien el arroz con leche es de origen persa, los mongoles llevaron la receta India a India, los árabes a España y así llegó a nuestras tierras con los conquistadores. Curiosamente el arroz con leche es la preparación que permitió que se difundiera por primera vez este cereal en el mundo occidental.

De iniciar como un experimento, este plato comenzó a servirse en banquetes y escalar hacia distintas clases sociales. Se hizo muy famoso entre los pudientes y aristócratas de España y Francia del siglo XVI Y XVII. Paradójicamente hoy se lo deja de lado por quienes lo asocian a la pobreza. Se hizo tan famoso el postre que se hicieron hasta canciones, incluso una bien machista pero que al mismo tiempo anticipó las luchas igualitarias de la comunidad gay, la historia de una supuesta viudita del barrio del rey que se quería casar con una señorita.

Como el argentino tiene cierto desprecio por algunas cosas heredadas, acá se le da la espalda a ciertos platos que tienen el estigma de la pobreza. Y el arroz con leche era una opción donde se aprovechaba el arroz sobrante con algo de leche y azúcar para salir del paso. En algunos países centroamericanos, al arroz con leche se lo consideraba una muestra de amor y también le decían el postre de las suegras porque la costumbre indicaba que cuando las suegras visitaban por vez primera a los recién casados, la nuera lo preparaba para honrar a la madre del esposo.

En Cuba, era el postre predilecto para dar la bienvenida al barrio a un nuevo vecino y expresar el deseo de mantener las mejores relaciones con el recién llegado. Hoy está en peligro de extinción y, sin lugar a dudas, es necesario salvarlo. Acá les compartimos la receta de la genial Petrona C. de Gandulfo, la primera gran cocinera argenta.

Ingredientes

1 1/2 litros de leche

150 gr. de arroz

200 gr. de azúcar

Esencia de vainilla

Canela en polvo

Preparación

Poner en remojo en la leche el arroz, dejándolo así unas horas. Colocarlo después a fuego lento, hasta que este cocinado, agregarle el azúcar, la vainilla y dejarlo hervir un momento más.

Se le puede añadir también una cascarita de limón en vez de vainilla. Debe resultar el arroz bien cocinado y algo espeso y cremoso. Cuando esté frío se espolvorea con canela en polvo.

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