ARMANDO RESTAURANTE

Av. San Martín 280, Villa Carlos Paz, Córdoba/ Teléfono: 03541 62-8264

Juan Carlos “Bocha” Bianchini jugaba de base en el básquet carlospacense y se destacaba por ser el comandante estratégico de cada jugada. Quizás esa función que acostumbraba a tener en el deporte fue la que motivó las grandes decisiones que ha tomado. Al igual que en el básquet, donde desde ese puesto hay que se agresivo pero pensante, donde en fracciones de segundos hay que elegir bien por donde entrar. Cuando llegó la pandemia y nos puso a todos patas para arriba y  los miedos se apoderaron, con la ausencia de certezas, el Bocha decidió que era momento de no dejar nada en el tintero. Y una materia pendiente que tenía se la había manifestado a su abuelo en vida: poner en su nombre un restaurante.

Puso manos a la obra junto a su familia -y su socio Alejandro- el 19 diciembre de 2020 lo pudo concretar. Tal vez los momentos de mayor zozobra para los gastronómicos, el vio una hendija, una posibilidad como cuando colocaba esos pases de finta en el polideportivo. Hoy cuando realiza un servicio de 300 personas nada es casualidad. Todo tiene una estrategia y un fuerte valor en las convicciones.

El restaurante está erigido en el viejo bar del club de Pesca, que justamente combina la pasión por el básquet de Bianchini –a metros se emplaza la cancha de la institución- y los pescados y mariscos como protagonistas. Son nada menos que los emblemas de los platos más destacados que ofrecen. Su esposa Paola Torres –profesora para jóvenes con discapacidad- es la relacionista pública del lugar y se ocupa con cada detalle. “El abuelo Armando era una persona de buen comer y de cocinar para toda la familia. A él le gustaban los eventos familiares y cocinar para muchas personas. El nieto, mi marido Juan Carlos, cuando el abuelo fallece decide cumplir esa promesa que le hizo en vida y abrir el restaurante. Llamarlo obviamente como su abuelo”, cuenta Paola que agrega: “Venimos de una familia que nos gusta comer comida casera bien elaborada. Pensamos en la opción de ofrecer pescados y mariscos porque no está explotada en la Villa. Y hay platos realmente exquisitos que queremos que la gente pruebe, deguste y se hagan amantes como somos nosotros”.

Quienes nos siguen en las recomendaciones saben que nos importa de sobremanera la cantidad, ya que platos exquisitos de porciones minúsculas merecen nuestra reprobación. Algo que no sucede claramente en Armando donde nadie se retirará insatisfecho. Al contrario, hay un menú degustación que pueden comer desde dos a cuatro personas. Y explota cada jueves con la noche de diente libre en mariscos, desde corazón de langostinos gratinados o a la plancha, vieyras a la parisiene o al verdeo, oreganato de mejillones o a la pizza, entre algunas opciones. “Los platos son de buen tamaño porque nos gusta el buen comer, que la materia prima sea de calidad y la cantidad debe ser la suficiente.  Primero pensábamos en qué nos gusta a nosotros, desde cómo nos gusta que nos atiendan hasta cada plato, más allá del negocio de la gastronomía”, dice Paola.

El restaurante está erigido en el viejo bar del club de Pesca, que justamente combina la pasión por el básquet de Bianchini –a metros se emplaza la cancha de la institución- y los pescados y mariscos como protagonistas.

El socio del Bocha se llama Alejandro Ríos, como no podía ser de otra manera, la simetría también alcanza apellidos con las variedades de pescados que ofrecen. Poseen una cava con cerca de 400 etiquetas. Uno cuando va a un restaurante necesita que el ambiente, el servicio y la comida estén alineados: “uno busca que todo eso funcione bien, si una de esas partes falla el servicio no será eficiente. Uno contantemente piensa en cómo mejorar para que el cliente se sienta satisfecho y sea placentero sentarse a comer, va más allá de venir a comer. Es pasar un grato momento, hoy al ser una pandemia, las salidas tienen que ser un momento de disfrute. Y eso se tiene que ver en lo que nosotros servimos” afirma Torres.

Tras la temporada que los tiene con todo el trajín, van a ampliar las opciones de pastas y carnes, incluso están trabajando en ampliar el sector parrilla para más variedades al estilo “casa de carnes”, tan en boga en el sector. De cualquier modo, Armando es de esos lugares que si continúan con este servicio se transformará en clásico indiscutido. Podés arrancar con empanadas de calamar, langostinos crispy, chogas gratinadas, rabas o brochettes de langostinos. O bien si querés compartir: la degustación de mariscos que comprende seis platos y con eso ya quedás pipón. En principales, desde Pulpo Tijuana (salteado de ajíes y verduras, acompañado de arroz blanco), Mejillones Havana (con ron y miel), canasta de vieyras, mariscos a la valenciana hasta langostinos al curry o paellas y cazuelas.  

La lista sigue pero mientras escribimos se nos hace agua la boca y eso ya es mucho decir.

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